154 – La Iglesia nunca ha estado tan bien como hoy

En los campos de concentración surgidos a lo largo de toda la tierra en los últimos tiempos, hemos podido constatar el innumerable “ingenio” de la humanidad para engendrar sufrimientos inhumanos a los presos, que más parecen surgidos de la mente del Maligno. Malos tratos físicos y presiones psicológicas de todo tipo podían hacer que en poco tiempo la víctima se encontrase en un estado no muy lejano al fallecimiento. Si en ese momento entrara un médico y la examinase, declarando encontrarse en perfecta salud, bien alimentada y apta para cualquier actividad… ¿qué pensaría el preso de ese facultativo? Algo así, sin duda, tal vez fuese una tortura psicológica peor que las infringidas por los carceleros… lo que además serviría para que éstos continuarán su “trabajo”. En el fondo, ese médico se portó como sus peores enemigos.

En los días que corren, hay muchos católicos que sufren con la situación de la Santa Madre Iglesia. Preocupados con la decadencia moral y la tibieza de los que aún se dicen hijos de la Iglesia, con la falta de verdaderas vocaciones religiosas y sacerdotales, con los sacramentos cada vez menos frecuentados, con la piedad desapareciendo como un recuerdo del pasado o, por que no decirlo, con los desvíos practicados incluso por tantos clérigos… Al mismo tiempo, persecuciones y muertes de católicos en países musulmanes, y la profesión de fe cada vez más cercada por la ley en naciones otrora cristianas, hacen que los católicos confíen apenas en la promesa hecha por Nuestro Señor Jesucristo sobre la inmortalidad de la Iglesia, sin la cual habría que preguntarse si Ella sobreviviría a la actual crisis. El dolor de esta situación no significa que se dude, y además ayuda a fortalecer los ánimos.

Sin embargo… escuchar de la voz del que debería ser pastor, diciendo que en estos momentos históricos “la Iglesia nunca ha estado tan bien”… nos recuerda al “atestado médico” del hipotético preso mencionado encima.

Realmente sin una fe firme en Dios y en la intercesión de la Santísima Virgen, no sería difícil enloquecer…

Francisco

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 Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
 

I Benedicto XVI y Juan Pablo II se preocuparon mucho por la grave situación de la Iglesia. ¿Por qué?
II
En medio de las grandes crisis Dios manda los verdaderos santos, que enfrentan y vencen las herejías. El mundo los odia pero ellos hacen la fe triunfar
IIIAunque atacada por incontables y poderosos enemigos, la Iglesia no será destruida. ¿Cuál es la lección del pasado?

I – Benedicto XVI y Juan Pablo II se preocuparon mucho por la grave situación de la Iglesia. ¿Por qué?

Estadísticas

El Diario

La práctica religiosa en España ha quedado muy reducida

El Mundo

Méjico está perdiendo más y más fieles

La Nación

La apostasía de la fe católica es un fenómeno latinoamericano

Benedicto XVI

Hay una crisis de fe en las estructuras de la Iglesia
El abandono de los sacramentos y la mala interpretación del Concilio son causas de la grave crisis actual
No faltan las vocaciones, lo que falta es la escucha
Escasez de clero en no pocas regiones del mundo
Las iglesias particulares corren el peligro de secarse

Juan Pablo II

Los católicos se ven tentados por un cristianismo sociológico sin dogmas definidos y sin moral objetiva
Nace una nueva cultura con un agnosticismo religioso cada vez más difuso
El dinamismo misionero es afectado por la crisis de vocaciones religiosas
La poca frecuencia de la misa por parte de los fieles causa graves preocupaciones

Pontificio Consejo para la Familia

Los actuales desvíos familiares son causa de la crisis de vocaciones religiosas

Congregación para el Clero

El relativismo de los cristianos hace proliferar “nuevos movimientos religiosos” que tienen prácticas y doctrinas lejanas de la fe

II – En medio de las grandes crisis Dios manda los verdaderos santos, que enfrentan y vencen las herejías. El mundo los odia pero ellos hacen la fe triunfar

Benedicto XVI

En medio a las épocas difíciles de la Iglesia surgen santos guiados por la luz de Dios
San Atanasio enviado para defender la Iglesia y aplastar la herejía arriana
Contra las tendencias heréticas de los cátaros, Santa Hildegarda promovió una reforma en la Iglesia
Inocencio III reconoce en Francisco de Asís el hombre que “con sus hombros sostiene a la Iglesia”
En los momentos de mayor dificultad Dios suscita santos y santas que sacuden las mentes provocando conversión
San Roberto Belarmino afirma la identidad de la Iglesia frente a los protestantes

III – Aunque atacada por incontables y poderosos enemigos, la Iglesia no será destruida. ¿Cuál es la lección del pasado?

Pío XI

Después de las borrascas la Iglesia es coronada por nuevos triunfos

Benedicto XVI

La herejía arriana intentó sin éxito destruir la Iglesia

Pío XII

Durante la gravísima controversia cristológica, brilló el primado del Romano Pontífice

Juan Pablo II

Victoria sobre los iconoclastas en el II Concilio de Nicea

Pío XII

La divina promesa alentó la Iglesia a la victoria sobre las puertas del infierno

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