82 – La hoz y el martillo con el Cristo encima: Para mí no ha sido una ofensa

La figura del Buen Pastor dispuesto a enfrentar al lobo a costa de su vida para proteger y salvar a sus ovejas (Jn 10,11-12) es una imagen elocuente y conmovedora. Elaborada por Nuestro Señor Jesucristo para definirse a sí mismo, expresa entre otros atributos, el celo pastoral que todo Obispo, en colaboración con su presbiterio y bajo la autoridad del Sumo Pontífice, debe poseer para el ejercicio competente de su misión “de enseñar, de santificar y de regir” al pueblo de Dios (Decreto del Concilio Vaticano II, Christus Dominus, n. 11).

Estudiando la Historia de la Iglesia, desde los agitados días de Pío IX hasta el fin del pontificado de Benedicto XVI, se comprueba que los romanos pontífices fieles a esa misión “de enseñar, de santificar y de regir” el rebaño que les fue confiado por Cristo Jesús, no dudaron en condenar de modo tajante los errores del marxismo y alertaron sobre los graves trastornos que la aplicación de su doctrina acarrearía para el orden económico y social. La triste experiencia de las naciones que fueron y que en la actualidad son férreamente subyugadas por los partidos comunistas o socialistas es patente: hambre, tiranía, esclavitud y opresión. La Historia reciente de la humanidad confirma que las condenaciones de Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI, en su calidad de Pastores y Maestros autorizados, tenían todo fundamento. No obstante lo anterior, la misma Historia confirma que en el campo eclesiástico Karl Marx no dejó de ejercer una extraña fascinación. Esta fascinación degeneró en la llamada “Teología de la Liberación” que Juan Pablo II, en estrecha colaboración con el Cardenal Ratzinger, denunciaron y condenaron: “El primer gran desafío que afrontamos fue la Teología de la Liberación que se estaba difundiendo en América Latina. Tanto en Europa como en América del Norte era opinión común que se trataba de un apoyo a los pobres y que por tanto de una causa que se debía aprobar sin duda. Pero era un error” . (Entrevista a Benedicto XVI sobre Juan Pablo II, 7 de marzo de 2014)

La ideología marxista y sus tres derivados: “socialismo”, “comunismo” y “Teología de la Liberación” vinieron a la mente de millones de fieles de los cinco continentes al tomar conocimiento de algunos confusos episodios ocurridos durante el Viaje Apostólico de Francisco a las Repúblicas de Bolivia, Ecuador y Paraguay el pasado mes de julio.

cc22a-gonio-120715-el2bpapa2bdejo2bcondecoraciones2ben2bbolivia

¿El más comentado de ellos? Sin duda, el simbólico e interesado obsequio que el Presidente de Bolivia y máximo dirigente del “Movimiento al Socialismo boliviano”, Evo Morales, dio a Francisco. El santo crucifijo re-diseñado con los símbolos del comunismo: la hoz y el martillo. Morales, además, para manifestar la amistad y cercanía que lo une al Obispo de Roma, lo distinguió con sendas condecoraciones. La más emblemática de ellas, la figura del mismo polémico crucifijo grabada en un llamativo medallón.

Fue un episodio realmente inusitado. Los medios de prensa intentado en vano “descifrarlo” se apresuraron a declarar que Francisco había afirmado con desagrado que “eso [el crucifijo con la hoz y el martillo] no está bien”.

Sin embargo, el propio portavoz del Vaticano, Padre Federico Lombardi, acosado por la prensa, comenzó a aclarar las cosas: “El Papa no ha tenido una particular reacción a esto ni me ha dicho que manifieste particular reacción negativa a esto”. Afirmando además que ese crucifijo no tiene una interpretación ideológica específica… (sic!)

Finalmente, fue el propio Francisco quien disipó todo tipo de especulaciones cuando a propósito del bochornoso obsequio fue interrogado por la prensa durante el vuelo de regreso a Roma.

¿Qué dijo Francisco sobre el ideólogo de este insólito crucifijo? ¿Lo criticó? ¿Lo elogió? ¿Se ofendió realmente Francisco con estos regalos ofrecidos por el presidente socialista boliviano? ¿Qué debemos concluir de sus palabras?

Para realizar una hermenéutica —como él mismo aconseja en la misma entrevista—, o una interpretación apropiada de estos hechos y las posteriores explicaciones ofrecidas, nunca estará demás un nuevo estudio, pero enriquecido, de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. (Ver también estudio anterior) ¿Qué enseñaron los papas precedentes al respecto del socialismo, el marxismo y la Teología de la Liberación? ¿Cuál debe ser la posición de un católico a propósito de estas corrientes ideológicas?

Francisco

nota9957_imagen8972

Cita ACita BCita C

 

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoAutores

I – El socialismo sistema ideológico funesto y destructor de la libertad humana
II –
La incompatibilidad del socialismo con los dogmas de la Iglesia es total
III –
El marxismo, auge de rebelión contra el Divino Espíritu Santo
IV –
La Teología de la Liberación: un “milenarismo fácil” incompatible con la Fe Católica

I – El socialismo sistema ideológico funesto y destructor de la libertad humana

Pío IX

El nuevo socialismo y nuevo comunismo: nefandos sistemas y perversas doctrinas

León XIII

Peste vergonzosa y amenaza de muerte para la sociedad civil
El socialismo y el comunismo: revolución y subversión universal
El socialismo, una secta pestífera
Una teoría corruptora y destructora de la libertad humana
El socialismo: secta detestable
El socialismo encubre profundos errores
El socialismo: germen funesto

Benedicto XV

El socialismo: un absurdo y un error

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia

Pío XI definió el comunismo como “intrínsecamente malo”

 II – La incompatibilidad del socialismo con los dogmas de la Iglesia es total

León XIII

Los socialistas tergiversan el Evangelio para engañar

Pío XI

La ilusión estéril de querer conciliar el socialismo con el Evangelio
El socialismo aunque parezca “suavizarse” y “enmendarse” sigue siendo socialismo: es incompatible con los dogmas de la Iglesia Católica
Socialista y católico son términos contradictorios

Juan XXIII

La oposición entre el comunismo y el cristianismo es radical

Pablo VI

El socialismo idealizado por algunos cristianos es incompatible con la fe

III – El marxismo, auge de rebelión contra el Divino Espíritu Santo

Pío XII

El marxismo ateo enmascara su táctica y oculta su estrategia

Pablo VI

El análisis marxista conduce a una sociedad totalitaria
La Iglesia no puede adherir a movimientos políticos y sociales marxistas
Las falsas y peligrosas ideologías que promueven la lucha de clases
La Iglesia condena los errores del marxismo

Juan Pablo II

El marxismo: máxima expresión de la resistencia al Espíritu Santo
El marxismo inspiró una dictadura férrea volviendo al hombre en esclavo
El marxismo contempla una concepción totalitaria del mundo
El marxismo-leninismo, 75 años de dramas por una mentira que ha herido profundamente la naturaleza humana
El marxismo: sistema teórico y práctico que ofrece falsas soluciones
La ideología marxista llegó a las extremas consecuencias de su ateismo
La Iglesia opone a los “reduccionismos” marxistas la verdad sobre Dios

Cardenal Joseph Ratzinger

El gran engaño del marxismo se convirtió en destrucción

Benedicto XVI

Marx y el comunismo: una revolución hacia el cambio de todas las cosas
El verdadero error de Marx es el materialismo
El marxismo: panacea desvanecida que prometió resolver los problemas sociales
Juan Pablo II reivindicó para Cristo la “carga de esperanza” dada al marxismo

Comisión Teológica Internacional

Los presupuestos filosóficos de la antropología marxista son erróneos

IV – La Teología de la Liberación: un “milenarismo fácil” incompatible con la Fe Católica

Juan Pablo II

La opción preferencial por los pobres no significa ver al pobre como clase en lucha
La solidaridad con los pobres no significa hipotecarse a ideologías extrañas a la fe
La peligrosa incertidumbre creada entre los fieles por la Teología de la Liberación
El peligro de asumir acríticamente en la teología las tesis marxistas
El peligro de construir un hegelianismo o un marxismo supuestamente cristianos

Benedicto XVI

La teología de la Liberación: una experiencia de milenarismo fácil

Congregación para la Doctrina y la Fe

Los aspectos ideológicos del marxismo son predominantes en el pensamiento de muchos teólogos de la liberación
La ilusión y el peligro de entrar en la lucha de clases propiciada por el marxismo
“Lucha de clases”; “conflicto social agudo”: tesis marxistas incompatibles con la concepción cristiana del hombre y de la sociedad
Ateísmo, negación de la persona humana, de su libertad y derechos: centro de la concepción marxista
Print Friendly, PDF & Email