43 – La fórmula de la felicidad: “Viví y dejá vivir”

El fin supremo del hombre es la felicidad. No estamos seguros si era necesario que Aristóteles formulara este principio para tenerlo tan claro, pero de lo que no cabe la menor duda es de que pocas cosas hay tan universales cuanto el natural deseo de felicidad que brota del corazón humano: no hay hombre que no desee ser feliz. La cuestión es dónde encontrarla… Y la oferta es variada. En la sociedad secularizada –e infeliz– en que vivimos no faltan propuestas al más puro estilo “manual de autoayuda” que presentan caminos de lo más variado, sean basados en un despojamiento abúlico, en una ética agnóstica o en una dudosa filantropía sin Dios. Al contrario, ya los Padres de la Iglesia en los primeros tiempos del Cristianismo y, por supuesto, el Magisterio apuntaron la conveniencia de trascender las legítimas pero efímeras alegrías de este valle de lágrimas, y buscar las perennes “donde no hay polilla ni carcoma […], ni ladrones que abren boquetes y roban” (Mt 6, 20). Siempre… ¿hasta hoy es así?

Francisco

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Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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Autores

Juan Pablo II

Existe la tentación de reducir el cristianismo a una ciencia del vivir bien

Santo Tomás de Aquino

Sólo el bien universal puede llenar la voluntad humana

San Agustín

El sumo bien del hombre es Dios y nada más

Catecismo de la Iglesia Católica

La verdadera dicha no reside en obras humanas
Sólo en Dios encontrará el hombre la felicidad que no cesa de buscar

Juan Pablo II

La alegría verdadera es don del Espíritu Santo

Benedicto XVI

Jesús es la felicidad que buscamos
El ejemplo de San Francisco: sólo lo Infinito puede llenar el corazón humano
Es deber de los obispos enseñar la incapacidad del mundo de dar alegría auténtica

Catecismo Romano

En la unión con Dios está la auténtica felicidad

San Basilio Magno

La esperanza de los bienes eternos llena nuestra alma de gozo

II – ¿Cuál es el camino para encontrar la felicidad? 

Sagradas Escrituras

Sagradas Escrituras

Benedicto XVI

El secreto de la felicidad está en que Dios ocupe el primer lugar
La Eucaristía es el manantial de la alegría cristiana
La verdadera alegría brota de la cruz de Cristo
Cumplir los Mandamientos es el camino de la felicidad
Dichosos los que cumplen la Palabra de Dios

Juan Pablo II

Fuera de la amistad con Dios no hay verdadera alegría
La alegría es el resultado inevitable de estar más cerca de Dios
Los diez mandamientos son el camino seguro para la felicidad
La alegría viene de la gracia, del perdón de Dios y de la esperanza de la felicidad eterna...
...de la fe vivida en la oración y práctica de los sacramentos...
...de la Eucaristía dominical y de la paz de conciencia

Pablo VI

La alegría se encuentra en acercarse a Dios y apartarse del pecado
La alegría verdadera sólo es posible en la Iglesia

Juan XXIII

El que quiera la verdadera alegría, huya del pecado
La santidad es fuente de alegría

Pío XII

La felicidad está en Dios y en la práctica de sus enseñanzas

Catecismo Mayor de San Pío X

La mayor felicidad es la conciencia pura

San Agustín

Si quieres ser feliz, sé inmaculado
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