Juan IV…

INICIO DEL PONTIFICADO … VIII, 24.XII.640 – FIN DEL PONTIFICADO 12.X.642

… juzga la idea de que Cristo se manchó por el pecado, que tiene Francisco

  • No hubo ningún pecado en Cristo como deliran algunos herejes

Así pues, uno solo es sin pecado, el mediador de Dios y de los hombres, el hombre Cristo Jesús (1 Tm 2, 5), que fue concebido y nació libre entre los muertos. Así en la obra salvífica de su santa carne, nunca tuvo dos voluntades contrarias, ni se opuso a la voluntad de su mente la voluntad de su carne. De ahí que, sabiendo que ni al nacer ni al vivir hubo en él absolutamente ningún pecado, convenientemente decimos y con toda verdad confesamos una sola voluntad en la humanidad de su santa dispensación, y no predicamos dos contrarias, de la mente y de la carne, como se sabe que deliran algunos herejes, como si fuera un simple hombre. En este sentido, pues,… [el papa Honorio] escribió [a Sergio] que no se dan en el Salvador, es decir, en sus miembros (cf. Rom 7, 23), dos voluntades contrarias, pues ningún vicio contrajo de la prevaricación del primer hombre. (Denzinger-Hünermann 496-497. Juan IV. Carta Dominus qui dixit, al emperador Constantino III, 641)

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