112 – Jesús había dicho que era el Pan bajado del cielo y que daría su carne como alimento y su sangre como bebida, aludiendo así claramente al sacrificio de su misma vida. ¡Tenemos necesidad de Jesús, de estar con Él, de alimentarnos en su mesa, con sus palabras de vida eterna!

En el pasado mes de agosto Francisco comentó el famoso discurso del “Pan de vida” relatado en el sexto capítulo del Evangelio de San Juan.

La rica sustancia teológica de este pasaje siempre alimentó la fe de los adoradores eucarísticos e inspiró en las almas un mayor reconocimiento hacia el grande don que Cristo nos dejó en el sacramento del Altar. Y no sólo, la profundidad de sus palabras fue el punto de partida para importantísimas consideraciones doctrinales sobre la Eucaristía. La unánime consideración de este anuncio como figura del sacramento del altar propició un tesoro de comentarios de papas, santos y doctores que se fundamentan en las palabras claras y arrebatadoras de Jesús: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”.

Del lado de los protestantes, sin embargo… al analizar este pasaje se hace todo tipo de esfuerzo para interpretar las palabras pronunciadas por nuestro Redentor en la sinagoga de Cafarnaún como una “metáfora” que alude a su muerte próxima. ¿Será porque no quieren alimentarse y adorar a Jesús realmente presente en el augusto Sacramento? A nosotros no nos cabe profundizar tal problema en este estudio, aunque mucho habría que decir sobre la infelicidad de los que cierran los ojos para no reconocer que Cristo está realmente presente en la hostia consagrada.

En esta entrada la pregunta es todavía más inquietante. ¿Por qué Francisco, el hombre que debe instruir la grey del Señor, omite cualquier referencia a la Eucaristía cuando comenta este discurso? ¿Será posible desarrollar un tema más necesario para el bien de los fieles que el de la presencia real en las Sagradas Especies, sobre todo en el contexto del evangelista San Juan?

¿Por qué rompe la tradición de la Iglesia Católica cuando, como veremos, hace suyas las interpretaciones de los protestantes? ¿Será porque a su juicio faltan argumentos sólidos en la innumerable extensión de autores católicos que expliquen la verdadera doctrina de estos versículos? Sin embargo éstos existen, son muy claros y nuestros lectores los pueden apreciar aquí para mejor juzgar esta importante cuestión.

Francisco

Francisco-luteranos

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
I – El sexto capítulo del Evangelio de San Juan siempre fue interpretado por los Papas como doctrina clara referente a la Eucaristía
II – La Iglesia siempre ha entendido y predicado que la Eucaristía es verdadero alimento espiritual
III – El que tiene el deber de instruir los fieles no puede omitir las verdades de fe

Curiosas semejanzas entre Francisco y Lutero a respecto de esta perícopa evangélica…

  • Francisco:

francisco“Jesús había dicho que era el Pan bajado del cielo y que daría su carne como alimento y su sangre como bebida, aludiendo así claramente al sacrificio de su misma vida.”

  • Lutero:

lutero“Que esta sea la correcta comprensión del Evangelio [el texto que él estaba predicando], es decir, qué se debe entender sobre el comer y beber espiritual, las palabras demuestran lo que el Señor habla al final del capítulo: ‘es el espíritu que da la vida, la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida’ (v. 63). Con estas palabras Cristo quiere decir que alimentarse de la carne no aprovecha, mientras que creer que esta carne es el Hijo de Dios que bajó del cielo por mi causa y derramó su sangre por mí, esto es provechoso y es vida. Por eso comer la carne del Hijo de Dios y beber su sangre significa, como ya fue dicho, nada más que creer que su carne fue dada por mí y su sangre fue derramada por mí, y que Él ha vencido el pecado, la muerte, el demonio, el infierno y todo el mal por mí.” (Sermón sobre Juan proferido en la Fiesta de Corpus Christi quizás del año 1523, Die HauptBchriften Luthers in Chronologischer Reihenfolge. Von. P. E. Kretzmann, St. Louis, Mo.: Concordia Publishing House. Cf. St. Louis Ed., XI:2253; Erl. 15, 371-373; Walch XI, 2998-3001, ef. Weunar XII, 580-584)

I – El sexto capítulo del Evangelio de San Juan siempre fue interpretado por los Papas como doctrina clara referente a la Eucaristía

Benedicto XVI

En la Eucaristía Jesús ofrece su cuerpo y derrama su sangre por los hombres
Comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo es participar de la vida divina de modo cada vez más consciente
Con la multiplicación de los panes, Jesús anuncia el Pan Eucarístico

Juan Pablo II

La Eucaristía no es una metáfora: “Mi carne es verdadera comida” (Jn 6, 55)
Cristo habla de manera que nadie puede dudar: Él mismo se dará como alimento

Pablo VI

Acoger con fe el don de la Eucaristía es acoger a Cristo
La Eucaristía es fuente de esperanza como el mismo Jesús dijo en el Evangelio de Juan

Catecismo de la Iglesia Católica

En el sexto capítulo de San Juan encontramos el primer anuncio de la Eucaristía
Las palabras de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm preparan la institución de la Eucaristía
La vida en Cristo se fundamenta en el banquete eucarístico

Concilio de Trento (XIX Ecuménico)

Creamos y veneremos la eucaristía porque Cristo nos dio su carne para comer (Jn 6, 48 ss)

San León Magno

Debéis participar en la santa mesa sin ninguna duda sobre la verdad del cuerpo y sangre de Cristo

San Juan Damasceno

El Señor dijo: “este es mi cuerpo”, no “esto es una figura de mi cuerpo”

Santo Tomás de Aquino

Jesús nos une en este sacramento por la realidad de su cuerpo y de su sangre
En la Eucaristía está todo el cuerpo de Cristo

II – La Iglesia siempre ha entendido y predicado que la Eucaristía es verdadero alimento espiritual

Benedicto XVI

La Eucaristía es el alimento del alma

Juan Pablo II

La Iglesia se alimenta del “Pan vivo”, la Eucaristía

Pablo VI

El alimento espiritual de los fieles es Cristo, bajo las especies del pan y del vino

Juan XXIII

Jesús alimenta nuestras almas con su cuerpo y sangre

Pío XII

La Iglesia nos nutre en la Eucaristía con el “Pan de los ángeles”

Pío X

Cristo indicó repetidas veces la necesidad de comer a menudo su carne y beber su sangre

Concilio de Trento (XIX Ecuménico)

Jesús quiso que este sacramento se tomara como alimento espiritual de las almas

San Cirilo de Jerusalén

La Eucaristía es pan celestial y bebida saludable

III – El que tiene el deber de instruir los fieles no puede omitir las verdades de fe

Pío VI

Cualquier omisión acerca de la transustanciación favorece a los herejes

Gregorio XVI

Nada debe quitarse de cuanto ha sido definido ni nada mudarse, tanto en la palabra como en el sentido

León XIII

No se deben omitir ciertos puntos del Magisterio para ganar a aquellos que disienten
Es ilícito interpretar las Escrituras contra el sentido que les ha dado la Iglesia
Ambiguas y peligrosas son las interpretaciones que ponen de lado la doctrina de los Padres y de los Concilios

Pío X

Los que traspasan los límites puestos por los Padres y la Iglesia caen en gravísimos errores
Es oficio del Papa guardar la tradición de la Iglesia frente a novedades peligrosas
Para un modernista todo está sujeto a cambio

Benedicto XV

Cuidado con los que buscan la novedad en el modo de hablar de la cosas divinas
Los que socavan la doctrina enseñada por los Padres son detractores de las Escrituras

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

El Magisterio debe servir a la palabra de Dios
Conservar las tradiciones que aprendidas de palabra o por escrito

Pablo VI

Grave responsabilidad de guardar la fe, tal cual el Magisterio la ha recibido
La Iglesia conserva rigurosamente la Revelación auténtica

Pontificia Comisión Bíblica

Los que enseñan no deben apartarse jamás de la tradición de la Iglesia, ni siquiera en cosas mínimas
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