56 – Hay quien dice que el pecado es una ofensa a Dios…

Es normal tener miedo de ser picado por una serpiente cuyo veneno puede llevar a la muerte en pocos minutos, especialmente en aquellos lugares donde este peligro es una realidad y no apenas una posibilidad remota. Al andar por donde se sabe que habitan estos astutos animales, las alarmas se encienden, se redoblan las atenciones ante cualquier movimiento sospechoso y, en la medida de lo posible, se procura evitar ese lugar cuanto antes. Sin embargo, pocos temen una serpiente incomparablemente más letal que cualquier especie asesina, pues su picadura causa una muerte mucho más profunda; la muerte del alma que nos separa eternamente de Dios. Estamos hablando del pecado. Asunto de tanta gravedad motivó que innumerables santos y autores espirituales lo trataran con suma precisión, evitando a toda costa un lenguaje nebuloso que posibilitara vías de escape para la tendencia de nuestra miserable naturaleza humana a relativizar los negocios del más allá. Por eso, no parece sin cabida recordar algunas importantes precisiones del Magisterio de la Santa Madre Iglesia sobre este tema que nos aclaren las ideas.

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I- Nociones fundamentales sobre el pecado
II- Los sufrimientos de Cristo y la expiación de los pecados
III- Sólo las almas arrepentidas son dignas de misericordia
IV- La indiferencia del hombre hacia el pecado suscita la cólera de Dios
V- Precisiones doctrinales sobre el pecado venial y el pecado mortal

 I- Nociones fundamentales sobre el pecado

 Juan Pablo II

El pecado es una violación de la ley de Dios y un rechazo de su proyecto
La Iglesia cree y profesa la existencia del pecado
El pecado es un acto voluntario de perversidad

San Agustín

Pecado, desprecio de la ley eterna

Catecismo Romano

Nuestras faltas violan la santidad del alma y profanan el templo de Dios
Los pecados turban el orden establecido por la sabiduría divina
El pecado envenena la razón y la voluntad

II- Los sufrimientos de Cristo y la expiación de los pecados

Sagradas Escrituras

Reconciliados con Dios, seremos salvados por su vida

Catecismo Mayor de San Pío X

Jesús padeció para inspirarnos horror al pecado

Pío XI

Admirando la infinita caridad del Redentor, detestemos el pecado
Cada falta renueva la pasión del Señor

Juan Pablo II

La muerte de Cristo nos hace comprender la gravedad de nuestras ofensas

Benedicto XVI

La misericordia de Jesús no quita la gravedad del pecado

Catecismo Romano

El hombre es un deudor insolvente

III- Sólo las almas arrepentidas son dignas de misericordia

Sagradas Escrituras

Que el pecado no siga reinando en vuestro cuerpo mortal

Concilio de Trento

Es necesario detestar la ofensa a Dios y emendar la perversidad
El imprescindible aborrecimiento de la vida vieja para la verdadera contrición
Para la obtención del perdón son necesarios grandes llantos y trabajos

San Bernardo

El pecador debe reconciliarse consigo mismo por el llanto de la penitencia

San Juan Crisóstomo

La mancha del pecado se lava con las lágrimas y la confesión

Catecismo Mayor de San Pío X

¿Qué haréis para excitar a detestar los pecados?

Catecismo Romano

Disposiciones de alma para pedir perdón al Señor

San Agustín

Para estar en comunión con Dios, tenemos que expulsar los pecados de nuestro interior
Jesús perdona los pecados de quien va cambiando hasta alcanzar la perfección
Ante todo, el reconocimiento del pecado

Catecismo de la Iglesia Católica

Quien no se arrepiente rechaza el perdón y la salvación

Juan Pablo II

Al perdón de Dios debe corresponder la conversión del hombre

Benedicto XVI

El perdón del Señor impulsa a reconocer la gravedad del pecado

Pablo VI

Soportemos los sufrimientos para evitar la doble pena del infierno

Inocencio IV

El infierno es el tormento de los que mueren impenitentes

IV- La indiferencia del hombre hacia el pecado suscita la cólera de Dios

San Agustín

Pocos temen la muerte del alma

Catecismo Romano

Dios persigue a los pecadores

San Juan Crisóstomo

Irritan y ofenden a Dios los pecadores que no sienten dolor de sus faltas

San Bernardo

El que ama la iniquidad, odia su alma

San Agustín

Un género de muerte: la mala costumbre

San Juan Crisóstomo

¿La paloma del Bautismo o la serpiente del pecado?

Catecismo Romano

Por el pecado nos vendemos a la esclavitud del demonio

V- Precisiones doctrinales sobre el pecado venial y el pecado mortal

Juan Pablo II

El pecado tiene doble consecuencia

Catecismo de la Iglesia Católica

Un primer pecado prepara muchos otros
Las consecuencias del pecado venial

San Agustín

No desprecies el pecado venial, pues conduce al mortal

Santo Tomás de Aquino

Para el perdón de los pecados veniales también es necesario hacer penitencia

Juan Pablo II

El pecado mortal es un rechazo del amor de Dios hacia la humanidad y hacia toda la creación

Catecismo de la Iglesia Católica

El hombre será condenado si no es rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios

Santo Tomás de Aquino

La verdadera penitencia es el abandono del pecado
Aversión a Dios que merece la pena de daño
Pena irreparable de duración perpetua

Descubre otra innovación:  

¿La “cultura del encuentro” es reconocer que todas las religiones tienen algo bueno para ofrecernos?

 

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