129 – Hay que crear nuevas síntesis culturales. Quien emigra obliga al cambio a quien lo acoge. Hay que cultivar la cultura del encuentro

En estos días en que está tan común hablar de “colaborar con aquellos que piensan diferente”, en acogida e inmigrantes, para muchos oídos suenan duras las palabras del Doctor Angélico: “Las relaciones con los extranjeros pueden ser de paz o de guerra” (I-II, 105, a.3).

Sí, en ese artículo de la Suma Teológica, Santo Tomás hace una detallada explicación de la convivencia entre el pueblo elegido y los extranjeros. Y la verdad es que cuando leemos el Antiguo Testamento encontramos muchos pasajes con explícitos preceptos de buena acogida hacia los extranjeros: “Ama al emigrante, dándole pan y vestido” (Dt 10, 18); “No defraudarás el derecho del emigrante” (Dt 24, 17); “Si un emigrante reside con vosotros en vuestro país, no lo oprimiréis” (Lv 19, 33).

Pero también está muy claro que esa misericordiosa manera de proceder tiene en vista los extranjeros que entraran, de alguna manera, a formar parte del pueblo elegido, haciéndose verdaderos compatriotas. Hasta tal punto que todas las leyes que Dios había preceptuado a los judíos eran válidas también para estos extranjeros: “Del mismo modo juzgarás al emigrante que al nativo; porque yo soy el Señor, vuestro Dios” (Lv 24, 22). “El mismo ritual vale para el nativo del país y para el emigrante” (Nm 9, 14).

“Una misma ley y una misma norma regirá para vosotros y para el emigrante que reside entre vosotros” (Nm 15, 16). “Lo mismo al ciudadano israelita que al emigrante residente entre vosotros: no tendréis más que una sola ley para el que obra por ignorancia” (Nm 15, 29). “Quien blasfeme el Nombre del Señor, será muerto; toda la comunidad lo apedreará. Sea emigrante o nativo, quien blasfeme el Nombre, morirá irremisiblemente” (Lv 24, 16).

Muchas veces se hace evidente también la finalidad de hacer llegar a los demás el conocimiento del verdadero Dios, para que así Él fuera adorado por todos los pueblos, tal como lo era entre el pueblo de Israel. “También al extranjero, al que no es de tu pueblo Israel y viene de un país lejano a orar en este templo a causa de tu Nombre —porque oirán hablar de tu gran Nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido—, tú lo escucharás en los cielos, lugar de tu morada; harás al extranjero según lo que te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu Nombre y te respeten como tu pueblo Israel, y reconozcan que tu Nombre” (1 Re 8, 41).

Pero la actitud compasiva ordenada por Dios no excluye una especial vigilancia hacia los extranjeros, pues éstos podrían ser también causa de ruina y disminución del fervor religioso para el pueblo. “Mete en casa a un extraño y te causará problemas, te hará sentir extraño con tu propia familia” (Eclo 11, 34). “El Señor dijo a Moisés: Tú vas a reunirte con tus padres y este pueblo se levantará y se prostituirá con los dioses extranjeros de la tierra adonde va a entrar, y me abandonará y romperá la alianza que concerté con él” (Dt 31, 16).

Eso no nos debe extrañar, pues si el extranjero fuera admitido de cualquier manera, de ahí se podrían originar innumerables peligros “pues, no estando arraigados en el amor del bien público, podrían atentar contra el pueblo” (Suma Teológica I-II, 105, a.3). Así, solamente algunos extranjeros eran admitidos con benevolencia: aquellos provenientes de naciones que tenían afinidad con los hebreos. De otra parte, las naciones que habían tratado los israelitas con enemistades no eran admitidas en convivencia normal (cf. Suma Teológica I-II, 105, a.3).

Nosotros no podemos cerrarnos delante de los necesitados y es nuestra obligación hacerles llegar nuestros gestos de caridad, ofreciéndoles las obras de misericordia espirituales como también, dentro de nuestras posibilidades, las obras de misericordia corporales. Pero no podemos olvidar que jamás podemos deshacernos de nuestra fe para atender aquellos que no están de acuerdo con ella. A nuestra santa religión no debemos “meterla debajo del celemín, sino ponerla en el candelero y que alumbre a todos” (Mt 5,15).

El pasado cristiano de nuestros pueblos es una preciosidad que no podemos dejar que sea segado por el indiferentismo o por un falso respecto hacia aquellos que no son católicos.

Por eso en este aciago siglo XXI son más válidas que nunca muchas afirmaciones de los Papas sobre el glorioso pasado cristiano de Occidente y vale la pena recordarlas…

Francisco

Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – La cultura occidental tiene sus raíces en la fe católica, al contrario de todas las demás
II – Los católicos tienen el deber de preservar su cultura y su identidad
III – Asimilar la cultura de los inmigrantes ¿para evangelizarlos o para diluirnos?
IV – La Iglesia es Madre, es verdad, pero ¿qué quiere una buena madre para sus hijos?
V – Una nueva síntesis cultural hecha sin Fe pone en riesgo las costumbres cristianas

I – La cultura occidental tiene sus raíces en la fe católica, al contrario de todas las demás

Juan Pablo II

La cultura y la civilización europea tienen sus raíces en la fe cristiana
Responsabilidad de revitalizar las raíces cristianas europeas

Benedicto XVI

El monaquismo proporcionó el desarrollo de Europa
El futuro de la civilización europea está en la imagen cristiana del hombre

Juan Pablo II

En Polonia la cultura está marcada por su raíz católica
Juan Pablo II deseaba que Polonia, bien como toda Europa, permaneciera siempre fiel a sus raíces cristinas
Europa, a pesar de sus divisiones de ideologías y de los sistemas económico-políticos, tiene que buscar la unidad en sus raíces cristianas
La búsqueda de unidad entre los pueblos europeos debe partir de la conciencia de las raíces cristianas de este continente
El cristianismo siempre ha dado importante contribución para la formación del patrimonio cultural
El cristianismo no se puede reducir a ninguna cultura particular. Él dialoga con cada una y las lleva a sacar lo mejor de sí. Las raíces cristianas de Europa son garantía de su futuro.
La historia de la formación de las naciones europeas va a la par con su evangelización, por eso la identidad europea no es comprensible sin el cristianismo. Él es la causa de su cultura, su dinamismo, su actividad, su capacidad de expansión, y de todo lo que constituye su gloria
Europa: descubre tus orígenes. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia. Así el futuro no estará dominado por la incertidumbre y el temor, antes bien se abrirá para ti un nuevo período
Sin el Cristianismo no se puede comprender la historia y el destino de Europa

Pontificio Consejo para la Cultura

Hoy se observa una ruptura en la transmisión de la fe, ruptura que está íntimamente ligada con un alejamiento de la cultura popular impregnada de cristianismo a lo largo de los siglos

Juan Pablo II

El cristianismo es el elemento central y determinante de la compleja historia de Europa. La fe católica ha plasmado la cultura de ese continente de tal manera que no se puede estudiar la historia de Europa sin conocer el período de la evangelización y todos los siglos que le sucedieron. El camino hacia el futuro no puede relegar este dato, y los cristianos están llamados a tomar una renovada conciencia de todo ello para mostrar sus capacidades permanente
Toda Europa atestigua la relación que existe entre cultura y cristianismo
El mundo necesita que Europa tome conciencia de su fundamento cristiano y que esté dispuesta a configurar el presente y el futuro a partir de ahí
Europa es una tierra regada por la fe cristiana milenaria
El cristianismo ha modelado la identidad histórico-cultural de Latinoamérica. En ese continente la cultura popular, el arte, etc., reflejan la fe que desde el principio le ha marcado
Los pueblos latinoamericanos fueron engendrados en la fe cristiana
La primera evangelización de América Latina marcó profundamente su identidad histórico-cultural
La Iglesia dejó huellas profundas en la historia del pueblo americano

Pío XII

No se puede olvidar el importante papel de los sacerdotes católicos que se unieron a los descubridores: llevaron la luz del Evangelio a los indígenas y a los negros
Los misioneros llevaron hasta muy lejos los beneficios de la fe; y también los barbaros que invadieron Europa en los primeros siglos fueron pacificados y civilizados por el cristianismo

Card. Dominique Mamberti

El cristianismo ha forjado la identidad del continente europeo

II – Los católicos tienen el deber de preservar su cultura y su identidad

Juan Pablo II

Es necesario a los católicos permanecer en la coherencia de la fe y no temer asumir su identidad cristiana y católica
Iglesia y Europa: realidades íntimamente unidas en el ser y en el destino. Europa no puede abandonar el cristianismo como alguien que abandona un compañero de viaje que se le hace extraño. El secularismo que Europa hoy difunde por el mundo es un peligro para los demás países.

Card. Angelo Sodano

El encuentro Iglesia-Europa enriqueció la civilización europea y es parte del patrimonio de toda la humanidad

Pontificio Consejo para la Cultura

Hoy no se trata solamente de llenar de fe las culturas, sino traer de vuelta la fe que ha perdido el mundo descristianizado en que vivimos

Juan Pablo II

San Benito dio inicio al gigantesco trabajo del cual nació Europa
San Benito, San Cirilo y San Metodio, tres santos que fundaron su obra civilizadora sobre el anuncio del Evangelio
En el imperio de Carlomagno hubo la feliz unión de la cultura clásica, la fe cristiana y las tradiciones de diversos pueblos. Esta es una herencia espiritual que marcó el continente europeo
San Cirilo y San Metodio fueron siempre reconocidos como padres del cristianismo y de la cultura eslava
La obra de san Cirilo y san Metodio hincó las raíces cristianas en Europa y todavía hoy constituyen un ponto de referencia del cual no se puede prescindir

Benedicto XVI

San Agustín es reconocido hasta por aquellos que ignoran el cristianismo pues el dejó una profunda huella en la vida cultural de Occidente

Pablo VI

San Agustín fue un marco en la historia: de él derivan las corrientes de pensamiento de los siglos posteriores

Juan Pablo II

San Benito fue un hombre fundamental en la historia de Europa
Europa es fruto de la tradición cristiana
La fe ha logrado impregnar la concepción de vida, criterios y comportamiento de los pueblos católicos
La Iglesia no constituye una cultura del pasado o algo superado
En América Latina la cultura está impregnada de la fe cristiana heredada de Europa, pero con una marca propia. Evangelizar la cultura es un reto que siempre ha estado presente en la Iglesia, pues sólo la fe puede proporcionar una auténtica cultura

Pío XII

Instituciones que hasta hoy son el orgullo de toda civilización son fruto de la caridad cristiana: hospitales, orfanatos, leproserías, etc
Órdenes religiosas para redimir los cautivos
También los hospitales son un beneficio que recibimos de la civilización cristiana

Juan Pablo II

En la historia las instituciones “creadoras” de cultura están enraizadas en el cristianismo

III – Asimilar la cultura de los inmigrantes ¿para evangelizarlos o para diluirnos?

Pontificio Consejo para la Cultura

En el diálogo con los no creyentes no se puede olvidar que vale el mandato de Cristo de proclamar el Evangelio a toda criatura

Pablo VI

En el diálogo hay que cuidar para no dejarse contagiar por los errores de los demás

Sínodo de los Obispos

El sincretismo y el relativismo moral traen como consecuencia la pérdida del sentido de Dios

Pablo VI

El anuncio de Cristo es único: no admite indiferencia, sincretismo o acomodamientos

Juan Pablo II

El diálogo interreligioso debe ser llevado a término con la convicción de que la Iglesia es el camino de salvación
En el diálogo es necesario evitar todo reduccionismo de la doctrina para “estar de acuerdo” con aquellos que no profesan la fe católica

Benedicto XVI

Hay que tener vigilancia para no sustituir la fe por una praxis capaz de mejorar el mundo

Comisión Teológica Internacional

Por grande que sea el respeto debido a la herencia cultural de un pueblo no se puede olvidar que el evangelio transciende a todas las culturas humanas

Card. Joseph Ratzinger

No podemos dejarnos llevar por la dictadura del relativismo según la cual hay que dejarse guiar por cualquier viento de doctrina

Pontificio Consejo para la Cultura

La cooperación con los no creyentes no exime a los cristianos de su fe

IV – La Iglesia es Madre, es verdad, pero ¿qué quiere una buena madre para sus hijos

Sagradas Escrituras

Se debe evangelizar cueste lo que cueste

Pío XII

Los verdaderos cristianos deben desear con ardor que la fe florezca en todos lugares

Juan Pablo II

Toda persona tiene el derecho a escuchar la “Buena Nueva”

Pío IX

Los conciliadores son enemigos de la Iglesia

Pío XII

No es lícito disimular un dogma

Congregación para la Doctrina de la Fe

La acción evangelizadora de la Iglesia forma parte de la naturaleza misma de la Iglesia

Pablo VI

La Iglesia siempre estuvo vinculada a la evangelización
El anuncio del Evangelio es un deber congénito al patrimonio recibido de Cristo

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

Hoy como siempre la Iglesia tiene el deber y el derecho sagrado de evangelizar

V – Una nueva síntesis cultural hecha sin Fe pone en riesgo las costumbres cristianas

Juan Pablo II

La presencia de estos hermanos en los países de antigua tradición cristiana es un desafío para las comunidades eclesiales
En los países de antigua tradición cristiana la presencia de inmigrantes no cristianos es un desafío. Los católicos deben tener muy claro que más allá de cualquier gesto de generosa solidaridad está el anuncio de Jesucristo
Las corrientes inmigratorias y el turismo han afectado ciertas diócesis europeas
El patrimonio cristiano corre riesgo bajo la secularización

Pontificio Consejo para la Cultura

La enseñanza católica sufre gran desestabilización con los fenómenos inmigratorios

Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrados e Itinerantes

Incluso delante de inmigrantes de otras religiones las escuelas católicas deben conservar sus características propias al proyecto educativo cristiano
Los cristianos están llamados a testimoniar el Evangelio hasta el explicito anuncio de la Palabra de Dios
La Iglesia se empeña también a favor de los inmigrantes no cristianos mediante la promoción humana, pero sobre todo buscando abrirles el corazón para el anuncio del Evangelio

Juan Pablo II

El fenómeno de las migraciones plantea interrogantes y desafíos. La Iglesia se preocupa de que no falte a los emigrantes la luz y el apoyo del Evangelio

Pío XII

Jesús, María y José son modelo para los emigrantes de todos los tiempos
Los prófugos nunca fueron descuidados por la Iglesia

Pío XI

Para todas las épocas de dificultades y revoluciones hay documentos pontificios que demuestran la preocupación de los pontífices por los católicos emigrados

Benedicto XVI

Antes que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar
Regular los flujos migratorios y defender las fronteras es derecho de los Estados

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