90 – Es necesaria una fraterna y atenta acogida hacia estas personas que en efecto no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia. La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie

¿Quién no ha pasado por la dolorosa situación de asistir a un ser querido en sus últimos momentos de vida? Cuando se produce el desenlace final, sufrimos al velar su cadáver, inerte pero todavía tan amado…. la muerte es cruel, pues no se sacia con arrancar la vida… si no enterramos el cadáver, una peligrosa podredumbre se extenderá a su alrededor poniendo en riesgo la salud de los demás. No nos queda otra solución sino enterrar los despojos de aquel a quien tanto amábamos. Si existiera la posibilidad de alejar la muerte de nuestros familiares y amigos, no mediríamos esfuerzos para conseguirlo. Algo parecido ocurre dentro de la Iglesia.

Como Madre de todos los fieles, ella tiene muchos hijos, algunos vivos y otros desgraciadamente muertos… No físicamente, pero sí espiritualmente y, por lo tanto, separados de Cristo por el pecado mortal. Éste expulsa la vida divina de nuestras almas, nos reduce a miembros muertos de la Iglesia y nos excluye de los bienes divinos. Quien cae en la desgracia de morir en este estado sufrirá eternamente los tormentos del Infierno.

Los miembros vivos de la Iglesia, hermanos de los miembros muertos, tienen la obligación de no medir esfuerzos en rescatar estas almas de su infeliz estado. Un caso particular es el de aquellos que públicamente viven en pecado mortal. En una sociedad donde la institución familiar es cada vez más perjudicada, tal estado público de pecado se manifiesta con particular virulencia con los divorciados que se vuelven a casar por la vía civil. Es doctrina clara de la Iglesia que una nueva convivencia conyugal posterior al primer vínculo matrimonial constituye adulterio, y que el adulterio es un pecado mortal.

Tal como estaríamos dispuestos a hacer de todo para defender a nuestros familiares de una enfermedad contagiosa, mucho más debemos guardarlos de ser atrapados por las garras de esa terrible plaga que tantas víctimas va haciendo por el mundo entero. Y, como no, con gran amor, debemos hacer todo lo posible para rescatar a las almas que se encuentran en situación tan infeliz. Ahora, en ese procedimiento, es necesario actuar con toda delicadeza, cautela y seriedad para evitar que, mientras unos se levantan, otros vengan a caer. Son dos los problemas: proteger a los miembros vivos del contagio mortal y ayudar a los muertos para que regresen a la verdadera vida de la gracia. La ayuda dada a unos no puede desanimar a los otros.

Como siempre la Iglesia tiene las respuestas sobre cómo proceder delante de esta difícil situación. Pero, tal como en la medicina, no siempre el remedio es agradable, aunque sí lo sean sus resultados cuando es aplicado con sabiduría. Leamos lo que el Magisterio nos enseña …

Francisco

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Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
I –Quien establece una nueva convivencia tras separarse de un primer matrimonio válido está fuera de la gracia de Dios
II –
Las personas que se encuentran en pecado mortal son miembros muertos de la Iglesia, enemigos de Dios y sus acciones buenas carecen de valor
III –
¿Cuál es la ayuda que necesitan los divorciados vueltos a casar?
IV –
Personas públicamente fuera de la gracia no merecen igual consideración que las que viven en conformidad con la ley de Dios

I – Quien establece una nueva convivencia tras separarse de un primer matrimonio válido está fuera de la gracia de Dios

Santo Tomás de Aquino

El adulterio siempre es pecado mortal

Sagradas Escrituras

Es adúltero todo aquel que repudia a su mujer y se casa con otra
Por mandato divino el que se separó no puede pasar a otras nupcias

Catecismo de la Iglesia Católica

Los divorciados vueltos a casar se hallan en situación de adulterio público y permanente

Catecismo Mayor de San Pío X

Los esposos que viven unidos apenas con un contrato civil están en pecado mortal

Pío IX

Las uniones fuera del matrimonio son concubinato

Catecismo de la Iglesia Católica

Transgresión contra el plan y la ley de Dios

San Agustín de Hipona

No se una a otra persona ni por causa de los hijos

Pío X

Los que no quieren sujetarse a la ley de Dios son sus enemigos

Concilio de Trento

Anatema para quien niegue que una nueva convivencia después de la ruptura del vínculo matrimonial no sea adulterio

II – Las personas que se encuentran en pecado mortal son miembros muertos de la Iglesia, enemigos de Dios y sus acciones buenas carecen de valor

Sagradas Escrituras

Dios rompe con los que no cumplen los mandamientos
El pecador atenta contra su propia vida

Concilio de Trento

Todo el que está en pecado mortal es hijo de la ira y enemigo de Dios

Catecismo Mayor de San Pío X

El pecado mortal reduce la persona al estado de miembro muerto de la Iglesia

San Juan Crisóstomo

Dios habita en el justo, y la muerte en el pecador

Santo Tomás de Aquino

El pecado mortal excluye totalmente el hábito de la gracia

Catecismo Mayor de San Pío X

Son excluidos de la comunión de los bienes espirituales todos los que se hallan en pecado mortal

Juan Pablo II

El pecado mortal es un rechazo del amor de Dios hacia la humanidad y hacia toda la creación
El pecado tiene doble consecuencia

Catecismo Romano

Los hombres esclavos de sus culpas no participan del fruto espiritual

Catecismo de la Iglesia Católica

El pecado mortal excluye del Reino de Dios y causa la muerta eterna en el infierno

Catecismo Mayor de San Pío X

La eficacia de la oración depende del estado de gracia

Santo Tomás de Aquino

La oración no es meritoria sin la gracia santificante

Catecismo de la Iglesia Católica

Si el corazón está alejado de Dios, la oración es vana

III – ¿Cuál es la ayuda que necesitan los divorciados vueltos a casar?

Congregación para la Doctrina de la Fe

Las soluciones pastorales nunca pueden contradecir el Magisterio

Juan Pablo II

La verdadera acción pastoral trata de incitar una vida de coherencia con la fe

San Juan Crisóstomo

Si amamos nuestros hermanos, incentivémoslos al dolor del pecado
Pongamos todos los medios para convertir a los pecadores

Pseudo-Crisóstomo

En todo buscamos que el pecador suelte el pecado

Pío X

Tolerar el error no es caridad
Hace daño a los hermanos quien se queda sólo en palabras complacientes
Se equivocan los que silencian las gravísimas obligaciones de la fe cristiana
Dios pide cuentas a quien omite la corrección

Benedicto XVI

Que el pecador note el distanciamiento que él mismo ha provocado
Frente al mal no hay que callar pues corregir es obra de misericordia

Santo Tomás de Aquino

La corrección fraterna es el más importante acto de la caridad
El buen médico arranca el mal de raíz
El no ser castigado redunda en mal para el proprio pecador

San Basilio Magno

¿Si el alma no conoce sus pecados y nadie lo advierte, cómo puede curarse?

Juan XXIII

Hagamos de todo para librar a las almas del pecado mortal

Juan Pablo II

Las puertas están abiertas para todos, pero son estrechas
El pecado exige reparación

Benedicto XVI

No olvidemos que para Jesús el bien es bien y el mal es el mal

San Agustín

Jesús quiere que cambiemos de vida

IV – Personas públicamente fuera de la gracia no merecen igual consideración que las que viven en conformidad con la ley de Dios

San Agustín

Distancia de justos y pecadores: como del cielo y la tierra

Santo Tomás de Aquino

Los más virtuosos deben ser amados más que los menos virtuosos

Pío X

En el corazón de Jesús hay mansedumbre para algunos e indignación hacia otros

Congregación para la Doctrina de la Fe

Ciertas tareas eclesiales sólo pueden ser ejercidas por personas de vida cristiana ejemplar
Los divorciados vueltos a casar no pueden acceder a la comunión o al sacramento de la penitencia

Pío XI

El que no tiene virtudes interiores perjudica el apostolado

Pío X

Si los llamados a dedicarse a la Iglesia no dan buen ejemplo, no arrastran a otros

Consejo Pontificio para la Familia

Más importante que el número son personas de auténtica vida cristiana

Benedicto XVI

Necesitamos familias que den testimonio de fidelidad

Sagradas Escrituras

No tratéis con el que no hace caso de las enseñanzas del Apóstol
El castigo de los malos sirva de lección para los más jóvenes

Pío X

Los llamados a dirigir han de ser católicos a toda prueba

Catecismo Mayor de San Pío X

El buen médico usa remedios dolorosos para salvar la vida del enfermo

Juan Pablo II

Las palabras de Jesús no pueden ser pasadas por alto: “No peques más”

San Ireneo de Lyon

Un consejo de Dios Misericordioso: “Enderezad vuestra conducta”

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¿Qué entiende Francisco por una Iglesia cerrada y enferma?

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