153 – En la Iglesia caemos en la vanidosa sacralización de la propia cultura, con lo cual podemos mostrar más fanatismo que auténtico fervor evangelizador

Entre los famosos dichos de Cicerón está su definición de la Historia como “testigo del tiempo, luz de la verdad, memoria y maestra de la vida, mensajera de la antigüedad” (De Oratore II, 9, 36). Y esa peculiar testigo nos muestra como vivían los antiguos, en sus culturas de idolatría, esclavitud y hasta de sacrificios humanos. Cristo, trayendo al mundo la luz de la verdad y la ley del Evangelio, cambió todo eso, dejando a sus discípulos el mandato de evangelizar a todos los pueblos, para cambiar la faz de la tierra, llevando todos a vivir según los preceptos divinos, dentro de la gracia y de la caridad fraterna. San Pablo, paradigma para tantas cosas, siguiendo el mandato del Salvador, también lo es en el respeto por todas las culturas, purificándolas de sus errores y perfeccionándolas en sus legítimas cualidades. Así, con los griegos les habla en griego y predica, en el areópago de Atenas, el “Dios desconocido” (Hch 17, 23); ciudadano romano (cf. Hch 16, 37; 22, 25; 23, 27), comprende su inclinación al derecho y les habla en términos de la ley, para explicarles la Ley (cf. Rom 7, 1); siendo libre, se ha hecho esclavo con los esclavos, judío, con los judíos, se ha hecho débil con los débiles, para ganarlos: “me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes” (1 Cor 9, 22-23). En las palabras de Benedicto XVI, es el Apóstol de las Gentes, de hecho, un prototipo de la universalidad de la Iglesia: “san Pablo está en la frontera de tres culturas diversas —romana, griega y judía— y quizá también por este motivo estaba predispuesto a fecundas aperturas universalistas, a una mediación entre las culturas, a una verdadera universalidad” (Benedicto XVI, Audiencia general, 27 de agosto de 2008).

Es decir, la Historia comprueba los frutos de este apostolado paulino, y de los demás apóstoles y discípulos, en el florecimiento de una civilización cristiana, la cual, lejos de caer “en la vanidosa sacralización de la propia cultura”, ha dejado ―sobre todo en Europa y en todos los países que recibieron su influencia cristiana― huellas de beneficios en todos los pueblos con sus peculiaridades. La historia de Europa atestigua sus “instituciones creadoras de cultura y de civilización, en una síntesis fecunda de cristianismo y humanismo. Baste pensar en el papel de los monasterios benedictinos y en las universidades que surgieron por toda Europa, desde París a Oxford, desde Bolonia a Cracovia, desde Praga a Salamanca. La institución familiar, ya que está llamada en el proyecto salvífico de Dios a ser la institución educativa original y primera, debe reforzar siempre su presencia en estas instituciones creadoras de verdadera cultura” (Juan Pablo II. Discurso a los participantes de un simposio sobre la pastoral familiar en Europa, 26 de noviembre de 1982). Sin olvidar la “corriente benéfica de la caridad” ―en las palabras de Pío XII―, que fue la creación de instituciones como, “por ejemplo, hospitales, orfanatos, órdenes para la redención de los esclavos, defensa para los peregrinos, casas para mujeres en peligro, asociaciones para visitar y consolar a los prisioneros, y en tiempos más recientes, leproserías, instituciones para la asistencia a los ancianos pobres, a los ciegos, a los sordomudos, a los emigrantes, a los hijos de presos, a los mutilados, los cuales todos, juntamente con los nombres de sus fundadores y asociados, cuentan entre las preciosas perlas que adornan el Cuerpo místico de Cristo” (Alocución a los delegados del Congreso Nacional Italiano de las Sociedades de Caridad, 22 de abril de 1952: AAS 54, 1952, p.468-469). De este modo, podemos comprobar que la fe, lejos de ser fanatismo o un obstáculo, es una fuerza fecunda para la creación de la cultura.

Francisco

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 Enseñanzas del Magisterio

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I – La consecuencia normal de la evangelización católica es la formación de una cultura eminentemente cristiana, sin despreciar la diversidad cultural existente en los pueblos, purificándola del error y del mal y elevándola a la unidad de la Iglesia, como en el ejemplo histórico de la evangelización de las Américas
II
Es necesario que los católicos amen, preserven y desarrollen los rasgos culturales nacidos de la práctica de la verdadera religión, sin perderlos en el diálogo con otras culturas no creyentes
III – En Europa es donde más fructificó la fe cristiana recibida en el bautismo. Por eso, la cultura católica que engendró tiene sus raíces en el Evangelio. No es exclusiva, pero ejemplar

I – La consecuencia normal de la evangelización católica es la formación de una cultura eminentemente cristiana, sin despreciar la diversidad cultural existente en los pueblos, purificándola del error y del mal y elevándola a la unidad de la Iglesia, como en el ejemplo histórico de la evangelización de las Américas

Catecismo de la Iglesia Católica

En la unidad del Pueblo de Dios se reúnen los diferentes pueblos y culturas, cuya diversidad no se puede oponer a la unidad de la Iglesia
La Iglesia, fermento y alma de la sociedad, al fundar las comunidades locales, tiene en cuenta un proceso de inculturación, sin prejuicio del Evangelio, que encarna en las culturas de los pueblos
Al anunciar la Buena Nueva a los que la desconocen, la Iglesia consolida, completa y eleva la verdad y el bien que Dios ha repartido entre los hombres y los pueblos, y los purifica del error y del mal

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

La Iglesia introduciendo el reino de Cristo entre los pueblos, asume, purifica y eleva sus capacidades y costumbres en lo que tienen de bueno

Pablo VI

La solicitud por acercarse a los hermanos no debe traducirse en una atenuación o en una disminución de la verdad

Juan Pablo II

No faltan quienes en aras de un malentendido progresismo pretenden identificar a la Iglesia con una cultura del pasado o algo superado
Si bien es cierto que la fe trasciende toda cultura, hay una íntima vinculación entre el Evangelio y las realizaciones del hombre
En el rostro de Nuestra Señora de Guadalupe está simbolizada la potencia y arraigo de esa primera evangelización de los diversos pueblos y etnias, culturas
La primera evangelización marcó esencialmente la identidad histórico-cultural de América Latina
La Iglesia dejó huellas profundas en la historia y carácter del pueblo americano
La fe es fermento para una auténtica cultura, porque su dinamismo promueve la realización de una síntesis cultural en una visión equilibrada

Pío XII

No se puede olvidar que los sacerdotes católicos llevaron la luz del Evangelio a los indígenas y a los negros, instruyéndoles en el Evangelio y haciéndoles vivir en la fraternidad cristiana

II – Es necesario que los católicos amen, preserven y desarrollen los rasgos culturales nascidos de la práctica de la verdadera religión, sin perderlos en el diálogo con otras culturas no creyentes

Pío XII

Los verdaderos cristianos deben desear con ardor que la fe eche raíces y florezca en todos los lugares

Sínodo de los Obispos

El sincretismo y el relativismo moral traen como consecuencia la pérdida del sentido de Dios y una anticultura de sectas o movimientos pararreligiosos
Es necesario que los católicos se adhieran de tal manera al absoluto de Dios que puedan dar testimonio de Él en una civilización materialista que lo niega

Pontificio Consejo para la Cultura

En el diálogo con los no creyentes no se puede olvidar el mandato misionero de Cristo
Hay actualmente una ruptura en la transmisión de la fe, que está íntimamente ligada a un alejamiento de la cultura popular impregnada de cristianismo
Hoy no se trata solamente de llenar de fe las culturas, sino traer de vuelta la fe que ha perdido el mundo

Comisión Teológica Internacional

Por grande que sea el respeto debido a la herencia cultural de un pueblo, no se puede olvidar que el evangelio transciende a todas las culturas humanas, en las cuales la fe cristiana tiene vocación de enraizarse y desarrollarse

Pontificio Consejo para la pastoral de los emigrados e itinerantes

Con mucho respeto por las culturas de no creyentes, los cristianos estamos llamados a darles testimonio del Evangelio

Pío IX

En estos tiempos de confusión y de desorden, no es raro ver cristianos teniendo en los labios la palabra de término medio. Estos conciliadores son enemigos de la Iglesia

III – En Europa es donde más fructificó la fe cristiana recibida en el bautismo. Por eso, la cultura católica que engendró tiene sus raíces en el Evangelio. No es exclusiva, pero ejemplar

Sagradas Escrituras

Haced discípulos a todos los pueblos
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación
Proclama la Palabra de Dios, con paciencia incansable y con afán de enseñar

Juan Pablo II

Benito, Cirilo y Metodio, tres santos testigos de diferentes culturas,fundaron su obra civilizadora sobre el anuncio del Evangelio
En el imperio de Carlomagno hubo la feliz unión de la cultura clásica, la fe cristiana y las tradiciones de diversos pueblos, herencia espiritual y cultural del continente europeo
A lo largo de los siglos, el cristianismo ha dado una importante contribución a la formación del patrimonio cultural de los pueblos
Las raíces cristianas son para Europa la principal garantía de su futuro
En el cristianismo se encuentran las raíces comunes que fomentaron la civilización europea, su cultura, su dinamismo, su actividad; en una palabra, todo lo que constituye su gloria
Toda Europa atestigua la relación existente entre cultura y cristianismo

Benedicto XVI

Del monaquismo forma parte, junto con la cultura de la palabra, una cultura del trabajo, sin la cual el desarrollo de Europa es impensable

Pío XII

Bárbaros invasores y habitantes de lejanas regiones recibieron el beneficio de la verdadera fe

Card. Angelo Sodano

El encuentro de la Iglesia y Europa las enriqueció mutuamente con valores que sólo son el alma de la civilización europea y forman parte del patrimonio de la humanidad

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