84 – En el caso de los divorciados y vueltos a casar, nos planteamos: ¿qué hacemos con ellos, qué puerta se les puede abrir? ¿Por qué no pueden ser padrinos? Tenemos que volver a cambiar un poco las cosas

Desde el principio Dios estableció el matrimonio como una alianza indisoluble y le concedió “la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio”. Jesucristo, elevando el matrimonio a la dignidad de sacramento no solamente hizo con que esta unión fuera más indisoluble y santa, como también quiso que se convirtiera en el reflejo de su misma fidelidad a la Iglesia.

Si analizamos las páginas de la Historia, constatamos que en diversas épocas el divorcio y el repudio fueron actitudes reconocidas y vigentes. La Iglesia, no obstante, desde siempre tuvo el divorcio como un pecado grave y los Papas nunca se cansaron de amonestar a los cristianos para que no se dejaran contaminar con estas costumbres paganas.

Es tradición en la Iglesia que el neófito tenga un padrino. Este encargo lejos de ser apenas un compromiso social —como tristemente muchos creen hoy día—, conlleva graves obligaciones como la de educar en la fe o ser ejemplo en la observancia de los mandamientos y en la virtud. “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí —dijo Jesús—, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!” (Mt 18, 6-7). Por eso la Iglesia con la sabiduría que la caracteriza —sabiduría esta conferida por su Divino Esposo—, desde tiempos inmemoriales decretó que solamente pueden ser admitidos como padrinos de bautismo personas católicas y que lleven una vida congruente con la fe. Por lo tanto, aquellos que viven pública e impenitentemente en pecado grave no pueden ser admitidos a la especial misión de custodiar la fe de nadie.

Francisco

Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
I – Los requisitos para ser padrino de bautismo y las obligaciones que se asumen en este encargo
II – El matrimonio es indisoluble. El divorcio, un pecado denunciado desde siempre por los Papas

I – Los requisitos para ser padrino de bautismo y las obligaciones que se asumen en este encargo

 Código de Derecho Canónico

El padrino tiene por función asistir el ahijado en su iniciación cristiana
El padrino debe llevar una vida congruente con la fe

Catecismo Romano

Que los padrinos conozcan sus obligaciones y las cumplan
El bautizado debe ser encomendado a la prudencia y fidelidad de un pedagogo
El padrino puede prestar valiosa ayuda a los pastores de almas
Misión frecuentemente ejercida con lamentable ligereza
“Os habéis constituido responsables de los ahijados ante Dios”
Deber de inculcar en los hijos espirituales la guarda de la castidad
Es fácil precisar a quiénes no debe confiarse el oficio de padrinos

Catecismo Mayor de San Pío X

Personas católicas, de buenas costumbres y obedientes a las leyes de la Iglesia

Catecismo de la Iglesia Católica

La tarea de los padrinos es una verdadera función eclesial

Santo Tomás de Aquino

El bautizado queda obligado a través de otro en cosas indispensables a la salvación
Incumbencia de enseñar a vivir cristianamente

Concilio Vaticano II

Los catecúmenos deben aprender de los padrinos a dar testimonio de vida

Juan Pablo II

Los niños deben encontrar en sus padrinos apoyo, guía y ejemplo
Que los padrinos asuman sus graves deberes
Los padrinos deben apoyar a los padres en la educación según las enseñanzas del Evangelio
El encargo de los padrinos tiene importancia eminente para la catequesis

Benedicto XVI

La renuncia al pecado de padrinos y madrinas es la premisa necesaria para que la Iglesia confiera el bautismo
Ayuda para que los ahijados caminen toda la vida en la luz de la fe
Comprometedora misión que exige acudir a las fuentes buenas
Los padrinos deben enseñar a manifestar abiertamente la fe
Llevar los hijos a la pila bautismal es don, alegría, pero también responsabilidad

II – El matrimonio es indisoluble. El divorcio, un pecado denunciado desde siempre por los Papas

Código de Derecho Canónico

El matrimonio no puede ser disuelto por ningún poder humano

Catecismo Romano

La doctrina de Cristo es clara: “Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera”
Obligados por la ley del vínculo conyugal, los esposos se hacen más cautos

Concilio de Trento

La gracia de la indisolubilidad matrimonial nos la mereció Cristo
Herejía, cohabitación molesta o ausencia del cónyuge no anulan en matrimonio
Si alguno dijere que la Iglesia yerra cuando enseña la indisolubilidad matrimonial, sea anatema
Las causas matrimoniales están sujetas a los jueces eclesiásticos

Concilio Vaticano II

El matrimonio exige plena fidelidad conyugal e indisoluble unidad

Gregorio XVI

Continúan aumentando los ataques adversarios contra el matrimonio

León XIII

La Iglesia católica siempre estuvo atenta a defender la santidad del matrimonio
El rompimiento del matrimonio llevará la sociedad a la ruina
El matrimonio resultó más estable y más sagrado por medio de Cristo

Esteban III

Tomar otras esposas después de casado es obrar como los infieles

Pío VII

Grave atentado contra el derecho natural y divino

León XIII

El divorcio lleva consigo un cúmulo de males…
…y abre las puertas a las más relajadas costumbres
Camino para el más extremo libertinaje

Pío XII

Veneno que viene corrompiendo no pequeña parte de la familia humana

Juan Pablo II

No rompáis vosotros lo que Dios ha unido
Hijos condenados a ser huérfanos de padres vivos

Benedicto XVI

Las llamadas familias “alargadas” graban en los hijos un tipo de familia alterado

Pío IX

Cualquier unión fuera del sacramento no es otra cosa que concubinato

León XIII

La dignidad de la familia está en someterse a las leyes de la Iglesia

Juan Pablo II

Contradicción con la naturaleza del sacramento
Admitir los divorciados a la comunión eucarística es inducir los fieles a la confusión
No existen ceremonias válidas para divorciados que vuelven a casarse

Catecismo de la Iglesia Católica

Por fidelidad a la palabra de Jesucristo la Iglesia no reconoce las segundas uniones
Sólo el cambio de vida puede permitir la comunión a los que se casan por segunda vez

Congregación para la Doctrina de la Fe

Recordando la disciplina de la Iglesia

Comisión Teológica Internacional

Cambiar la doctrina de la Iglesia sería transformarla en contrasigno y contratestigo de Cristo

Pontificio Consejo para los Textos Legislativos

La Iglesia no puede promover el escándalo

Pío XII

El pueblo siente necesidad de una idea más elevada de la vida doméstica
El matrimonio católico no se compagina con los “matrimonios de película”

Pío XI

Los modernos medios de comunicación quieren ponen en ridículo la santidad del matrimonio
Los defensores del neopaganismo pretenden que una ley supuestamente más humana sustituya a las “anticuadas” y “sobrepasadas” de la indisolubilidad matrimonial

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