64 – El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados

Cuando en una jarra de agua mineral se añade una minúscula gota de veneno, ya no se puede decir que este agua es apta para beber. Algo parecido ocurre en nuestra vida espiritual, en la que no es razonable elegir el camino de la mediocridad , o sea, establecer una componenda entre el agua pura de la virtud y el veneno del pecado. La santidad es un don de Dios que no se puede sin su ayuda, pero también es verdad que para alcanzarla es imprescindible la cooperación de nuestra voluntad, como tan acertadamente nos dice San Agustín: “quien te hizo sin ti, no te justifica sin ti. Así, pues, creó sin que lo supiera el interesado, pero no justifica sin que lo quiera él” (Sermón 169, 11). Por tanto, no basta creer y reconocerse pecador, es necesario hacer todo esfuerzo para entrar por la puerta estrecha (cf. Mt 7, 13).

Francisco

Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I   – El pecado y la gracia no pueden coexistir en una misma alma
II  – Para el verdadero cristiano es una obligación adecuar su vida a la fe que profesa
III – Nadie puede acercarse a la Eucaristía sin tener el alma debidamente preparada
IV – El verdadero “sentirse pecador” es cuando uno se arrepiente de sus pecados

I – El pecado y la gracia no pueden coexistir en una misma alma

Catecismo Romano

El pecado se opone a la gracia

León XIII

Diferencia entre la verdad y el error

Juan Pablo II

Incompatibilidad de la gracia con el pecado grave
La fidelidad a Cristo se manifiesta en la fidelidad a la doctrina inmutable de la Iglesia

Santo Tomás de Aquino

La fe no puede coexistir con el pecado

El vicio y la virtud se excluyen
El pecado mortal excluye totalmente el hábito de la gracia
La caridad y la sabiduría no pueden coexistir con el pecado mortal

San Juan Crisóstomo

La confesión de los pecados no puede coexistir con las liviandades

San Agustín

No se puede admitir a los Sacramentos aquellos que no quieren abandonar la vida de pecado
Que haya buenos y malos en la Iglesia no significa que deba relajarse la disciplina

II – Para el verdadero cristiano es una obligación adecuar su vida a la fe que profesa

San Agustín

La fe que justifica se manifiesta en las obras que proceden del amor
El error de esperar la vida eterna con una fe muerta
No se puede llegar a la vida eterna sin la observancia de los mandamientos

Pío XII

El quietismo es un peligroso error
El Espíritu no quiere obrar sin que los hombres pongan su parte
Es una ilusión creer que la eficacia de la Eucaristía dispensa la cooperación propia para la salvación

Pablo VI

El Evangelio no es un código de fácil cumplimiento: exige esfuerzo y fidelidad

León X

Condena papal a Martín Lutero por considerar innecesaria la absolución sacramental para la recepción de la comunión

Concilio de Trento

La sola fe no es suficiente si no estamos dispuestos a padecer con Cristo

San Ireneo de Lyon

Si lo más valioso es amar a Dios, debemos conseguirlo luchando por ello

San Cipriano de Cartago

Necesidad de la justicia para poder merecer ante Dios, nuestro juez

San Gregorio de Nisa

La fe sin las obras de justicia no es suficiente para la salvación

San Juan Crisóstomo

Creer no es suficiente para la salvación

San Basilio Magno

Además de renunciar el pecado, se exigen frutos de penitencia

III – Nadie puede acercarse a la Eucaristía sin tener el alma debidamente preparada

Santa Teresa de Jesús

Jesucristo se hace presente incluso en las manos del enemigo

San Ambrosio

Jesucristo castiga y los Apóstoles persiguen los sacrílegos con santa cólera

Catecismo de la Iglesia Católica

El peor sacrilegio se da contra la Eucaristía

San Agustín

Los dones de Dios llegan, incluso a través de personas como Judas
Los sacrílegos corrompen en sí mismos el templo de Dios

San Antonio de Padua

Quien comulga indignamente recibe la condenación

San Juan Crisóstomo

Mucho peor que un endemoniado es el pecador que se acerca a la Eucaristía

Sagradas Escrituras

Aquel que comulga indignamente come y bebe su condenación
Las blasfemias brotan del corazón

Santo Tomás de Aquino

Dos modos de recibir la Eucaristía

IV – El verdadero “sentirse pecador” es cuando uno se arrepiente de sus pecados

Juan Pablo II

Reconocerse pecador para que Dios manifieste su poder
Reconocerse las propias debilidades, principio indispensable para volver a Dios

Catecismo de la Iglesia Católica

Las dos conversiones del hombre pasan por el agua y las lágrimas

La conversión implica a la vez el perdón de Dios y la reconciliación con la Iglesia, que es lo que expresa y realiza litúrgicamente el sacramento de la Penitencia

Concilio de Trento

La contrición exige el horror al pecado y el propósito de no pecar en adelante

San Agustín

Es preciso que odies en ti tu obra y ames en ti la obra de Dios
La imprescindible aversión al pecado

Nos deben desagradar los propios pecados, porque desagradan a Dios

Pío XII

Para progresar en el camino de la virtud es necesario hacer uso de la confesión frecuente
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