135 – El Hijo del hombre, que como una serpiente, hecho pecado, viene elevado para salvarnos. Miremos al Crucifijo: un hombre torturado, un Dios, vaciado de la divinidad, manchado por el pecado

La misión del Papa de enseñar la verdad es inherente a su puesto de guía de la Iglesia. Para él se vuelven todos los bautizados esperando palabras de vida eterna, pues sabemos, por voluntad de Dios, nos habrían de llegar a través del Vicario de Cristo. Por eso, a lo largo de los siglos los Romanos Pontífices se dedicaron con mucho cuidado a la predicación, conscientes de que nadie puede hacerlo con más eficacia, autoridad y bendiciones celestiales que ellos mismos. Para eso incluso se rodearon de los más destacados teólogos de cada época, para poder cumplir la tarea a la perfección con la seguridad doctrinal de estos colaboradores.

En esta función es necesario rigor, pues de los que están llamados a enseñar la verdad se espera… ¡que enseñen la verdad! ¿Alguien sería capaz de imaginarse a San Pedro proclamando doctrinas dudosas en sus famosas predicaciones de los Hechos de los Apóstoles, para después enviar San Marcos con el encargo de aclarar a la asamblea lo que quiso decir en realidad, o sea, que el Jefe de la Iglesia tenía la intención de afirmar una cosa, pero como lo están malinterpretando es más indicado decir que no es esto, sino aquello? Si algo por el estilo apareciera en la narración de San Lucas, a cualquiera le parecería una interpolación apócrifa, por no decir escandalosa a los oídos piadosos, porque nada más lejos de la asistencia del Espíritu Santo que siempre acompaña a los auténticos servidores de la Palabra.

Pues bien, el mundo católico ha quedado muy agredido con la reciente homilía de Francisco, martes de la quinta semana de Cuaresma, en la Casa Santa Marta. Lecturas hermosas, de insuperable profundidad, pero que necesitan adecuada explicación homilética para que los fieles comprendan su sentido de acuerdo con la buena teología. Interpretando el episodio de la serpiente en el desierto de que habla el Libro de los Números (21, 4-9), y más especialmente el hecho de que en la cruz Cristo se hizo pecado por nosotros, Francisco dice que Jesús está manchado por el pecado, y que la serpiente es símbolo de nuestras culpas. Algunos encontraron en sus afirmaciones un magnífico avance en la historia de la hermenéutica bíblica, otros una herejía descarada, y unos terceros, sin comprender exactamente el sentido de sus afirmaciones, todavía se preguntan qué quiso decir exactamente con esa ensalada de conceptos. A la redacción del Denzinger-Bergoglio llegaron numerosos pedidos de aclaraciones al respecto. Fieles a nuestro propósito de presentar el más auténtico Magisterio de la Iglesia, sigamos con atención las enseñanzas de maestros de sana doctrina, y el asunto quedará claro por sí mismo… los juicios, le cabrán a cada uno.

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I ‒ La serpiente en Nm 21, 4-9. ¿Cuál es su verdadero significado? ¿Qué comparación puede ser hecha con Cristo en la Cruz?
II – ¿Cristo se manchó al asumir nuestra naturaleza? Se anonadó, se humilló, pero no se manchó: al contrario, cargó las culpas del género humano para salvarlo
III – Acusar a Cristo de haber pecado es sencillamente una blasfemia
IV – La gravedad del pecado se conoce por la muerte de Cristo en la cruz. El pecado es incompatible con su naturaleza humana y divina

I ‒ La serpiente en Nm 21, 4-9. ¿Cuál es su verdadero significado? ¿Qué comparación puede ser hecha con Cristo en la Cruz?

Teófilo de Antioquía

La serpiente de Moisés tenía todas las características del animal pero era privada de veneno; Jesús asumió la naturaleza humana, pero sin el pecado

San Juan Crisóstomo

Del mismo modo que la serpiente de bronce no tenía veneno, la muerte del Señor estaba libre de pecado

San Agustín de Hipona

La serpiente de bronce ofrecía vida temporal, Cristo ofrece la vida eterna

Juan Pablo II

La serpiente de bronce simboliza la victoria de Cristo sobre el pecado

II – ¿Cristo se manchó al asumir nuestra naturaleza? Se anonadó, se humilló, pero no se manchó: al contrario, cargó las culpas del género humano para salvarlo

San Agustín de Hipona

El que no tiene pecado nos amó hasta sufrir lo que habían merecido nuestros pecados

San Máximo, el Confesor

Dios se hizo hombre perfecto sin pecado, el cual no es inherente a su naturaleza

Juan Pablo II

Asumiendo la condición de siervo, Cristo se hizo semejante a los hombres en todo, menos el pecado
La frase “se hizo pecado por nosotros” expresa la justicia absoluta de Cristo

Benedicto XVI

Cristo quiso compartir nuestra condición pero no la corrupción del pecado
Nota: Santo Tomás de Aquino ofrece tres razones por las cuales San Pablo dijo que Cristo “se hizo pecado”

Santo Tomás de Aquino

“Se hizo pecado” significa “Se hizo sacrificio por el pecado”
“Lo hizo pecado”: en semejanza de pecado condenó al pecado
Cristo hizo que se le tomara por pecador

León I Magno

Jesús no se manchó por el pecado, sino que elevó las realidades humanas

Honorio I

Cristo no experimentó contagio alguno de la naturaleza pecadora…

XI Sínodo de Toledo

…y sin pecado murió en sacrificio por nuestras faltas

Catecismo Romano

Cristo pagó el pecado que no tenía

Sagradas Escrituras

Probado en todo, menos en el pecado
Hecho pecado en favor nuestro
Jesús no cometió pecado, ni encontraron engaño en su boca

III – Acusar a Cristo de haber pecado es sencillamente una blasfemia

Juan IV

No hubo ningún pecado en Cristo como deliran algunos herejes

Agaton

En Cristo la naturaleza divina tiene todo lo que es divino y la humana todo lo que es humano, sin ningún pecado

Santo Tomás de Aquino

En Cristo no hubo siquiera inclinación para el mal, mucho menos al pecado

Catecismo de la Iglesia Católica

Jesús no conoció la reprobación como si Él mismo hubiese pecado

Juan Pablo II

El pecado no es de ninguna manera un enriquecimiento del hombre

Cornelio a Lapide

Decir que nosotros éramos pecado es locura, decirlo de Cristo es blasfemia

Sagradas Escrituras

¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado?

IV – La gravedad del pecado se conoce por la muerte de Cristo en la cruz. El pecado es incompatible con su naturaleza humana y divina

Catecismo Romano

El pecado nos hace reos delante de Dios y por eso Cristo dijo de sí: “Tengo que pagar lo que nunca tomé”

Gregorio I Magno

El pecado es una herida del alma

Juan Pablo II

El pecado es una violación de la ley de Dios y un rechazo de su proyecto
La muerte de Cristo nos hace comprender la gravedad de nuestras ofensas

Catecismo Romano

Hay guerra viva entre Dios y el pecador

Catecismo Mayor de San Pío X

La crucifixión debe inspirarnos horror al pecado

Sagradas Escrituras

Fuimos liberados por el cordero sin defecto y sin mancha

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0010767594¿Qué quiere decir Francisco con “convertir el papado”?

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