120 – Dios nos juzga amándonos. Si acojo su amor estoy salvado, porque Dios no condena, Él sólo ama y salva

“El misterio de la cruz es la respuesta de Dios al mal del mundo”. Con estas palabras Francisco encerraba su primer Via Crucis en el Coliseo como Obispo de Roma, durante un breve discurso que prenunciaba sus futuras predicaciones centradas en el perdón y la misericordia. El pontífice explicó de manera novedosa el significado de la inmolación del Cordero de Dios, que habría ofrecido su vida en la cruz para decirnos una palabra de amor más fuerte que de justicia.

El sentido de esta frase de acuerdo con la doctrina católica es que en el Madero Sagrado el Hijo de Dios sacrificó su vida por el género humano privado de la vida de la gracia e impedido de gozar la eterna bienaventuranza a causa de sus culpas. Su ofrenda reparó junto al Padre el abismo insuperable que nos separaba de Él, abriéndonos las puertas del cielo. Por lo tanto, fue un acto de suma justicia.

Entre la justificación del hombre y su salvación eterna hay un largo camino de perseverancia que debe ser recorrido, y que consiste en el abandono del pecado con la ayuda divina. Enseña San Hilario que “El mismo Padre que preparó para los justos el reino al que su Hijo hace entrar a quienes son dignos, así también preparó el horno de fuego para quienes por mandato del Señor serán arrojados en él por los ángeles que enviará el Hijo del Hombre”. Todo dependerá de las disposiciones de cada cual y de su correspondencia a los designios de Dios. Lo cierto es que la problemática del juicio, de la gravedad del pecado y de la condenación eterna persiste después del sacrificio del Calvario, por mucho que se quiera quitarle importancia.

Sin embargo, cuando escuchamos que “El misterio de la cruz es la respuesta de Dios al mal del mundo” y la interpretación que se siguió a este bello enunciado, ¿podemos estar seguros de la ortodoxia de lo que nos es transmitido? ¿No serían más bien palabras que preparaban un pontificado que “no responde al mal” y que prefiere “permanecer en silencio” cuanto a este tema? ¿Cómo entender esta confusión en medio de un Jubileo de la Misericordia cuyo sentido no le ha quedado claro a casi nadie?

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutoresVI – Complemento doctrinal sobre el pecado mortal, única condición para la condenación eterna

I – ¿La única respuesta de Dios al mal es siempre la misericordia?
II – La Cruz de Cristo, misericordia para algunos, escándalo para otros
III – Para salvarse no basta profesar el nombre de Cristo, es necesario convertirse y vivir en la gracia de Dios
IV – ¿Qué dice la doctrina católica sobre el juicio final y la justicia divina?
V – Incluso en esta vida Dios castiga, pues en su obrar amoroso nos quiere salvar
VI – Complemento doctrinal sobre el pecado mortal, única condición para la condenación eterna

I – ¿La única respuesta de Dios al mal es siempre la misericordia?

Sagradas Escrituras

Antiguo Testamento

Exterminio operado por Dios en la época de Noé
Dios envía azufre y fuego desde el cielo
A los que murmuran y desacreditan las palabras de Dios, Él les envía su castigo
“En este desierto caerán vuestros cadáveres, los de todos los que habéis murmurado contra mí”
Ante la insolencia, Dios hace que algunos se vayan vivos a la morada de los muertos
El Señor castiga quien lo odia
Por obrar mal el pueblo judío estuvo bajo la opresión de los filisteos durante cuarenta años
También en el castigo Dios es justo y misericordioso
Hambre y desolación como respuesta de Dios a los que se habían apartado de Él
Cae fuego del cielo y consume a los enviados del rey que creía en los falsos dioses
La mano de Dios en la maldición dada por un profeta

Nuevo Testamento

Las duras, pero santas, palabras de Jesús a los fariseos
Jesús predice la destrucción de Jerusalém, la ciudad infiel…
… y azota a los vendedores y animales del templo
La recompensa de Ananías y Safira por engañar a los Apóstoles fue una muerte fulminante
En Salamina, Pablo ciega un falso profeta

II – La Cruz de Cristo, misericordia para algunos, escándalo para otros

Sagradas Escrituras

Por no creer en el Hijo de Dios, muchos morirán en su propio pecado
Cristo crucificado es escándalo y necedad para muchos
Cristo es piedra angular para los creyentes y piedra de escándalo para los incrédulos

San Ireneo de Lyon

El mismo Dios premia a los justos y prepara el castigo de los malos

III – Para salvarse no basta profesar el nombre de Cristo, es necesario convertirse y vivir en la gracia de Dios

Sagradas Escrituras

No basta decir que se adhiere a Cristo, es necesario obrar como Él
Vosotros os habéis acercado a Dios, juez de todos: procurad que nadie se quede sin la gracia
Escuchemos los enviados de Dios y mantengámonos en la gracia
Reconciliarse con Dios es una necesidad para la salvación
Los malhechores no entrarán en el Reino de Dios…
…tampoco los que se dán a la fornicación, a la impureza, o al afán de dinero
La pena de los que no creen es el fuego eterno
Vivid según Jesucristo en el amor a Dios

San Agustín de Hipona

Para alcanzar el cielo es menester vivir santamente
Observar los mandamientos es condición para la salvación
Los que creyeron en Cristo en vano e inútilmente, estarán con los malos

Santo Tomás de Aquino

Aquellos que obran con malicia no merecen la vida futura

Concilio Vaticano II

Es necesario velar constantemente para ser contados entre los elegidos

Catecismo de la Iglesia Católica

Morir en pecado mortal es separarse de Dios por libre elección

Benedicto XVI

Es falsa la conversión sin cambio de vida

Juan Pablo II

Conversión: pasar de la vida “según la carne” a la “vida según el Espíritu”
El hombre se condena cuando utiliza mal su libertad

Congregación para la Doctrina de la Fe

Cristo pide una adhesión completa de la inteligencia, voluntad, sentimientos, actividades y proyectos
Un cambio de vida en el pensar y en el obrar

Pablo VI

Metanoia: transformación profunda de la mente

Sínodo de los Obispos

El encuentro con Jesús no deja nada como era antes

IV – ¿Qué dice la doctrina católica sobre el juicio final y la justicia divina?

Sagradas Escrituras

El Padre ha puesto todo juicio en manos de su Hijo
La justicia de Dios en la condenación eterna

IV Concilio de Letrán (XII Ecuménico)

Cristo vendrá como juez y ha de dar a cada uno según sus obras, tanto a los réprobos como a los elegidos

Catecismo de la Iglesia Católica

La justicia de Dios no es arbitraria

Benedicto XVI

Dios es justicia y crea justicia

Sobre la justicia de Dios, que puede condenar eternamente, ver los siguientes estudios en el Denzinger-Bergoglio:

"El Señor perdona siempre, jamás condena"
"Todos nosotros nos encontraremos allá arriba, todos" 
"El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie eternamente"
"Una relectura del Credo: en el Juicio Final Jesucristo no nos va a juzgar; sino que será nuestro abogado"

V – Incluso en esta vida Dios castiga, pues en su obrar amoroso nos quiere salvar

Sagradas Escrituras

El Señor no deja impune el delito
El Señor corrige a los que Él ama
No castigar a los hijos es odiarlos
Quién es corregido en esta vida se libra del infierno
El amor usa muchas veces el látigo
Corregir es una forma de educar y amar
Los que no son castigados son hijos bastardos y no legítimos
El castigo imputado a Moisés fue no entrar en la tierra prometida
Dios castiga al rey David por despreciar su palabra

Clemente Romano

Aprended a someteros, deponiendo la arrogancia de vuestra lengua

Santo Tomás de Aquino

El que no persevera en la disciplina o corrección no es hijo de Dios

Congregación para el Clero

Como educador genial, Dios recuerda el premio y el castigo

San Alfonso de Ligorio

Más almas van al infierno por la misericordia que por la justicia de Dios

VI – Complemento doctrinal sobre el pecado mortal, única condición para la condenación eterna

Catecismo de la Iglesia Católica

¿Qué es el pecado?
El pecado mortal destruye la caridad y aparta el hombre de Dios
Condiciones para que un pecado sea mortal
El pecado tiene diferencias de gravedad
Para caer en culpa grave hay que conocer el carácter pecaminoso del pecado y consentirlo deliberadamente
El pecado más grave es el que se comente por elección deliberada del mal
El pecado mortal entraña la pérdida de la caridad y priva de la gracia
Los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos para siempre

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica

¿En qué consiste el infierno?
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