92 – Deseo referirme a la situación de los que tras la ruptura de su vínculo matrimonial han establecido una nueva convivencia, y a la atención pastoral que merecen

Cuando los sacerdotes preparamos a jóvenes parejas para contraer matrimonio sabemos que una de las cosas más importantes es dejarles bien clara la indisolubilidad del vínculo que van a sellar al contraer el sacramento del matrimonio. Es emocionante constatar el casos de aquellos fieles que se tomaron tan en serio este concepto que, incluso después de la desgracia de una separación no siempre querida por uno de los cónyuges, encuentran fuerza y valentía para respetar el vínculo matrimonial porque son conscientes de la belleza del testimonio de fidelidad de este sacramento, de los beneficios de vivir en estado de gracia y de la santidad de la indisolubilidad como imagen del misterio de la unión entre Cristo y su Iglesia.

Como el mundo se ríe de la perennidad de las leyes divinas predica una doctrina relativista mediante la cual se sugiere que el fracaso de un matrimonio equivale a la ruptura del vínculo matrimonial. El cónyuge que quiere permanecer fiel, a pesar de todo, tendrá que soportar presiones de todos los lados, incluso de sus mismos familiares, intentando convencerle de que ese matrimonio terminó con la separación de los cuerpos y que ahora puede formar nueva familia. El que acepta dicha propuesta tal vez tenga una vida más llevadera bajo ciertos aspectos, pero su actitud acarreará otras consecuencias desastrosas para sí mismo, para su vida eterna e inclusive para la sociedad.

Si verdaderamente somos pastores que quieren la salvación del rebaño, no podemos utilizar términos que contradicen la doctrina de la Iglesia o que pueden dar una idea errónea de sus enseñanzas. Por eso nos quedamos perplejos ante la reciente afirmación de Francisco, en la que se refiere “a la situación de los que tras la ruptura de su vínculo matrimonial han establecido una nueva convivencia, y a la atención pastoral que merecen”. Al análisis que ya hicimos hace algunos días a algunos aspectos de esas declaraciones, añadimos hoy un nuevo estudio, justamente sobre esa extraña afirmación sobre la supuesta “ruptura del vínculo matrimonial” a la que aludió Francisco: ¿Estaría afirmando que éstas existen? ¿Será posible que el Papa sostenga que el matrimonio no es indisoluble? Pues lo que puede sufrir rupturas no es indisoluble…

Para evitar confusiones, lo más indicado es recordar la doctrina clara de la Santa Madre Iglesia en lo tocante a este punto fundamental sobre el matrimonio.

Francisco

Cita A

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoAutoresIV – Aclaración sobre los privilegios paulino y in favorem fidei
I- Un matrimonio rato y consumado contraído válidamente es indisoluble y no puede ser disuelto siquiera por el Pontífice Romano
II –
La separación de los cónyuges no es una ruptura del vínculo matrimonial
III –
Anular un matrimonio equivale a reconocer que no hubo matrimonio y no que hubo ruptura del vínculo
IV –
Aclaración sobre el privilegio paulino in favorem fidei

I – Un matrimonio rato y consumado contraído válidamente es indisoluble y no puede ser disuelto siquiera por el Pontífice Romano

Juan Pablo II

Si el Romano Pontífice pudiese disolver el vínculo matrimonial, éste no sería indisoluble
Ni la Escritura, ni la Tradición, ni el Magisterio conocen una facultad del Romano Pontífice para la disolución del matrimonio

Catecismo de la Iglesia Católica

El matrimonio no puede ser disuelto por ningún poder humano
El vínculo matrimonial es una realidad irrevocable y la Iglesia no tiene poder para pronunciarse contra esta disposición

Pío XI

Un matrimonio cristiano rato y consumado no puede ser desatado por ninguna autoridad humana

Comisión Teológica Internacional

La Iglesia nada puede sobre la realidad de la unión conyugal que evoca el realismo de la Encarnación

Sagradas Escrituras

Si Dios unió, ¿quién puede separar?

Código de Derecho Canónico

Sólo la muerte disuelve un matrimonio

II – La separación de los cónyuges no es una ruptura del vínculo matrimonial

Catecismo Romano

La ley del vínculo conyugal perdura inexorablemente aún después de la separación

Pío XI

En caso de una separación entre los esposos aún queda intacto el vínculo matrimonial

Clemente XIII

Hay separación de cohabitación pero no en cuanto vínculo

Sagrada Escrituras

Quien se separa no vuelva a casarse

Juan Pablo II

Es un testimonio de gran valor el cónyuge que sufrió un divorcio y sigue respetando la indisolubilidad del vínculo matrimonial

III – Anular un matrimonio equivale a reconocer que no hubo matrimonio y no que hubo ruptura del vínculo

Juan Pablo II

Declarar nulo a un matrimonio es lo mismo que decir que el matrimonio no ha existido
La declaración de nulidad no es un divorcio con otro nombre
Las declaraciones de nulidad matrimonial deben presentarse y actuarse en un ámbito eclesial profundamente a favor del matrimonio indisoluble
Un matrimonio fracasado no es sinónimo de matrimonio inválido

Benedicto XVI

El objetivo de un proceso de nulidad matrimonial es declarar la validez o invalidez de un matrimonio concreto
Hay que huir de las tentaciones pseudo-pastorales que visan satisfacer las peticiones subjetivas para obtener la declaración de nulidad
En los discursos de los Papas a la Rota Romana se encuentra lo esencial sobre la realidad del matrimonio

IV – Aclaración sobre los privilegios paulino y in favorem fidei

Código de Derecho Canónico

En favor de la fe, el matrimonio de dos personas no bautizadas puede disolverse por el privilegio paulino

Juan Pablo II

Los casos del privilegio paulino son relativamente poco frecuentes

Pío IX

Una pagana casada con un pagano infiel, al convertirse puede usar del privilegio paulino

Congregación para la Doctrina de la Fe

El privilegio en favor de la fe se aplica a matrimonios hechos entre personas no bautizadas

Descubre otra innovación:

  ¿La Iglesia debe ser pobre?

Print Friendly, PDF & Email