137 – Cuando una persona va al confesionario es porque siente que algo no va bien, quiere cambiar o pedir perdón. Ha hablado con el gesto de venir, y cuando una persona viene es porque no quiere hacer lo mismo otra vez

Queriendo arrasar la Iglesia desde sus fundamentos, el enemigo infernal ha intentado muchas veces y por diversas formas atacar los sacramentos, desde el primero hasta el último. El de la penitencia, que es poderoso auxilio para llevar al cielo a los pecadores, fue atacado por el hereje Wiclef, quien afirmó que la confesión auricular no es de institución divina y además inútil para los ya contritos. Siguiendo sus huellas Pedro de Osma enseñó que para el perdón de los pecados basta la contrición, sin confesión. Lutero la rechazó, llamándola “carnicería de las consciencias”. También los protestantes modernos desprecian la confesión auricular. Y los racionalistas e incrédulos no se cansan de repetir que la confesión es un invento de los sacerdotes para atormentar las almas.

En nuestros días, se levantan otras objeciones en contra este sacramento y la sana doctrina emanada del Divino Salvador, guardada por la Tradición y el Magisterio infalible de la Iglesia.

¿Es válido el sacramento de la penitencia sin la confesión de los pecados? Para los mudos o los que tienen alguna deficiencia auricular, claramente se comprueba que sólo a ellos se les permiten una confesión por gestos y señales. Pero, ¿uno por vergüenza, miedo o por una dificultad cualquiera, puede confesarse sin manifestar oralmente sus faltas? ¿Puede recibir el perdón de Dios, apenas por presentarse contrito al sacerdote? Aprendamos la doctrina segura, pero sobre todo recordemos cuales son las malas consecuencias que aguardan a los que profanan este sagrado sacramento, y el fin que han de tener en la eternidad.

Francisco

confesores

Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – El sacramento de la penitencia exige la acusación de las faltas para ser válidamente administrado
II – El penitente que oculta las culpas mortales al confesarse comete sacrilegio
III – Consecuencias de las malas confesiones
IV – Obligaciones de los confesores en la administración del sacramento de la penitencia

I – El sacramento de la penitencia exige la acusación de las faltas para ser válidamente administrado

Sagradas Escrituras

Alcanzan misericordia los que no encubren sus pecados, sino que los confiesan

Santo Tomás de Aquino

Es incompatible con la penitencia ocultar el pecado cometido
La confesión de los pecados debe hacerse por la palabra
Ni siquiera los que no pueden hablar están dispensados de la acusación de las faltas, aunque sea por escrito
El Señor indicó de modo concreto los actos requeridos para el sacramento de la penitencia
El sacramento de la penitencia debe tener tres partes: contrición, confesión e satisfacción
Es preciso que la confesión sea accusans por parte del que confiesa
Es quitado el pecado por la virtud de la pasión de Cristo, que actúa por la absolución del sacerdote en simultaneidad con los actos del penitente
Los actos externos del penitente son la causa de la remisión del pecado
Las tres partes antedichas concurren a la realización integral de la penitencia
Si el hombre pierde la integridad por el pecado, que la recupere por la penitencia

Catecismo Mayor de San Pío X

La confesión se llama acusación porque ha de ser una manifestación de los propios pecados

Catecismo Romano

La confesión es una acusación de los pecados para recibir el perdón
La confesión de los pecados constituye la materia del sacramento de la penitencia, exigida para la plena y perfecta remisión de los pecados
La confesión de los pecados es de necesidad absoluta
Razones por las cuales la confesión es necesaria para el perdón de los pecados
La acusación de los pecados debe ser franca, escueta, sencilla y clara
Según la doctrina de la fe católica, sólo reciben el perdón de los pecados quienes se confiesan de ellos debidamente

Santo Tomás de Aquino

La confesión debe ser íntegra para que el confesor conozca las enfermedades del alma

Catecismo Mayor de San Pío X

La confesión tiene que ser entera y sincera
Hay que confesar todos los pecados mortales para obtener la absolución

IV Concilio de Letrán (XII Ecuménico)

La Iglesia estableció por ley que se deben confesar todos los pecados al sacerdote por lo menos una vez al año

Catecismo Romano

El sacerdote tiene la obligación de negar la absolución en caso de que falte al penitente la confesión de los pecados

Concilio de Trento (XIX Ecuménico)

La Iglesia siempre entendió que la confesión íntegra de los pecados fue instituida por el Señor

Juan Pablo II

Desde los primeros tiempos la Iglesia ha incluido en el signo sacramental de la penitencia la acusación de los pecados

Concilio de Trento (XIX Ecuménico)

Condena de aquellos que porfían que las partes de la penitencia son los terrores que agitan la conciencia y la fe
Condena de aquellos que niegan que para la entera y perfecta remisión de los pecados se requieren tres actos en el penitente
Condena de aquellos que dicen que para la remisión de los pecados no es necesario de derecho divino confesar todos y cada uno de los pecados mortales

II – El penitente que oculta las culpas mortales al confesarse comete sacrilegio

Catecismo Romano

Quien no confiesa todos sus pecados, comete un nuevo pecado, el sacrilegio

Santo Tomás de Aquino

Los que no confiesan todos los pecados, pecan, porque intentan engañar a Dios

Catecismo Mayor de San Pío X

Qué tiene que hacer el que comete un sacrilegio en la confesión
Qué tiene que considerar el que se siente tentado a callar algún pecado en la confesión

III – Consecuencias de las malas confesiones

Catecismo Romano

El enemigo del género humano ha dirigido contra la confesión sus mejores y más satánicos tiros

San Juan Bosco

El demonio procura que se oculten los pecados en la confesión
El demonio roba las almas de Dios para siempre, al ponerles gran vergüenza
La vergüenza, en vez de llevar a la salvación, lleva a la perdición
Es necesario “labor, sudor y fervor” para quitar el demonio de la vergüenza
Gran número de cristianos se pierden eternamente por no haber declarado con sinceridad algunos pecados en la confesión
Mayor es el número de los que se condenan confesándose que el de los que se condenan por no confesarse

Concilio de Trento (XIX Ecuménico)

Dios no tiene misericordia por los que ocultan sus pecados al sacerdote

San Agustín de Hipona

Dios no cura a los que, por vergüenza, tapan sus pecados

San Juan de Ávila

Quien no lleva las buenas disposiciones que se deben al sacramento, no recibe el efecto de la Pasión de Jesucristo

San Gregorio I Magno

El muerto por el pecado sólo sale fuera como Lázaro cuando se confiesa

San Juan Crisóstomo

Para conocer la grandeza del perdón, hay que declarar las culpas
Católica
La confesión obtiene el perdón ante el Señor
La confesión perfecta alcanza el Paraíso

San León I Magno

Acusarse en las confesiones provoca la enemistad del autor del pecado

Catecismo Romano

Sin la confesión el mundo se vería en breve inundado de innumerables maldades secretas
Nada resulta tan eficaz a los pecadores para enmendar sus depravadas costumbres como el verse obligados a confesarlas
Nada más saludable para el alma que confesar inmediatamente sus culpas

Catecismo de la Iglesia Católica

Sólo por la confesión de los pecados el hombre se reconcilia con Dios y con la Iglesia
Por la confesión, el pecador es curado y restablecido en la comunión eclesial

IV – Obligaciones de los confesores en la administración del sacramento de la penitencia

San Cipriano de Cartago

Encubrir las heridas de los moribundos es blandura engañosa y destructora

San Alfonso de Ligorio

El confesor está en peligro de perderse por excesiva indulgencia con los penitentes
Los confesores deben corregir a los penitentes y hasta negarles la absolución cuando no están dispuestos

San Juan Bosco

El sacerdote debe ayudar a los penitentes a exponer el estado de sus consciencias

Catecismo Romano

Es deber sacerdotal ser diligente para conseguir que las confesiones no sean defectuosas o sacrílegas
El ministro de la penitencia debe poseer una vasta doctrina y una notable prudencia

Catecismo de la Iglesia Católica

El ministro de este sacramento debe amar la verdad y ser fiel al Magisterio de la Iglesia

San Alfonso de Ligorio

El oficio de confesor es el más importante y el más difícil de todos. Se necesita ciencia, prudencia y santidad

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