¿Todos, ateos o de cualquier religión, son hijos de Dios?

Cuando nos enteramos del nacimiento de un niño, no es raro que digamos o escuchemos que acaba de nacer un nuevo hijo de Dios. Sin embargo, este modo de expresarse en el lenguaje corriente, sin cualquier tipo de maldad, esconde una profunda imprecisión. De hecho, ¿quién puede llamar hijo suyo a quién? ¿Puede uno decir con propiedad que el hijo de su vecino es su hijo? ¿O que lo es su perro? ¿O siquiera un cuadro que pintó? En realidad, para ser hijo, real y propiamente hijo, es necesario haber recibido del padre su propia naturaleza. Por eso llamamos padres a los que nos transmitieron la vida humana. También hay un Padre insuperable, el Padre del Cielo, que desea transmitirnos una vida mucho más elevada, la valiosísima vida divina, porque desea poder llamarnos hijos suyos de verdad. Este magnífico don nos es dado a través de la gracia santificante. Pero ésta, después del pecado original, no viene automáticamente con el nacimiento… y por eso, al nacer, aún no podemos decir que somos hijos de Dios, ¡tenemos que nacer de nuevo! De cualquier modo, nada más perdonable que esa inexactitud teológica popular… Perdonable, claro está, para quien no tiene ex officio la misión de enseñar la Verdad… 

Francisco

“Que el Señor nos dé la paz del corazón, que nos quite todo deseo de avidez, codicia, lucha. ¡No! ¡Paz, paz! Que nuestro corazón sea un corazón de hombre o de mujer de paz. Y más allá de las divisiones de las religiones: ¡todos, todos, todos! Porque todos somos hijos de Dios. Y Dios es el Dios de la paz. No existe un dios de la guerra: el que hace la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere matar a todos”. (Homilía Santa Marta, 20 de septiembre de 2016)

“Muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan a Dios o encuentran a Dios de diversa manera. En esta multitud, en este abanico de religiones hay una sola certeza que tenemos para todos: todos somos hijos de Dios”. (Intenciones de enero de 2016, The Vatican – Español)

El Hijo de Dios se encarnó para infundir en el alma de los hombres el sentimiento de la fraternidad. Todos hermanos y todos hijos de Dios. Abba, como Él llamaba al Padre. Yo os trazo el camino, decía. Seguidme y encontraréis al Padre y seréis todos sus hijos y Él se complacerá en vosotros. El ágape, el amor de cada uno de nosotros hacia todos los demás, desde los más cercanos hasta los más lejanos, es precisamente el único modo que Jesús nos ha indicado para encontrar el camino de la salvación y de las Bienaventuranzas. (Entrevista con Eugenio Scalfari, 1 de octubre de 2013[Ver nota al final sobre esta entrevista])

En la oración de todos los días decimos a Jesús: “Señor, mira a este hermano, mira a esta hermana que sufre tanto, ¡que sufre tanto!”. Ellos hacen la experiencia del límite, precisamente del límite entre la vida y la muerte. Y también para nosotros: esta experiencia debe llevarnos a promover la libertad religiosa para todos, ¡para todos! Cada hombre y cada mujer deben ser libres en la propia confesión religiosa, cualquiera que ésta sea. ¿Por qué? Porque ese hombre y esa mujer son hijos de Dios. (Vigilia de Pentecostés, 18 de mayo de 2013)

Como muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia Católica, otros no son creyentes, de corazón doy esta bendición en silencio a cada uno de ustedes, respetando la conciencia de cada uno, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios. Que Dios los bendiga. (Encuentro con los representantes de los medios de comunicación, 16 de marzo de 2013)

En esta “salida” es importante ir al encuentro; esta palabra para mí es muy importante: el encuentro con los demás. ¿Por qué? Porque la fe es un encuentro con Jesús, y nosotros debemos hacer lo mismo que hace Jesús: encontrar a los demás. Vivimos una cultura del desencuentro, una cultura de la fragmentación, una cultura en la que lo que no me sirve lo tiro, la cultura del descarte. Pero sobre este punto os invito a pensar —y es parte de la crisis— en los ancianos, que son la sabiduría de un pueblo, en los niños… ¡la cultura del descarte! Pero nosotros debemos ir al encuentro y debemos crear con nuestra fe una «cultura del encuentro», una cultura de la amistad, una cultura donde hallamos hermanos, donde podemos hablar también con quienes no piensan como nosotros, también con quienes tienen otra fe, que no tienen la misma fe. Todos tienen algo en común con nosotros: son imágenes de Dios, son hijos de Dios. Ir al encuentro con todos, sin negociar nuestra pertenencia. (Vigilia de Pentecostés con los movimientos eclesiales, 18 de mayo de 2013)

Enseñanzas del Magisterio 

Tabla de contenido

Sagradas Escrituras
-El que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios

Concilio de Trento
-La filiación divina no se puede lograr sin el bautismo

Santo Tomás de Aquino
-Todos están obligados a recibir el bautismo

Juan Pablo II
-Hechos hijos de Dios en su Unigénito
-El sacramento produce la unidad de los cristianos

Concilio Vaticano II
-El bautismo y la Iglesia son indispensables para la salvación

Catecismo de la Iglesia Católica
-Hay que renacer del agua y del Espíritu para convertirse
-El bautismo nos distingue de todos los grupos religiosos

Gregorio XVI
-La peor muerte para el alma: la libertad del error

Juan XXIII
-Grande injuria es poner la Iglesia Católica al mismo nivel de las demás

Pío IX
-Nadie puede salvarse fuera de la Iglesia Católica
-Peligrosos enemigos de la Iglesia

Pío XI
-Encuentros que los católicos no deben aprobar

Concilio Vaticano II
-Los no creyentes deben convertirse y hacer penitencia

Pío XII
-Una súplica a los que no pertenecen a la Iglesia Católica: se esfuercen por salir de ese estado

San Agustín
-“Me da asco de los pecadores que abandonan tu ley”

 Sagradas Escrituras

  • El que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él”. Jesús le respondió: “Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?” Jesús le respondió: “Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”. (Jn 3, 1-5)

Concilio de Trento

  • La filiación divina no se puede lograr sin el bautismo

Aunque Jesucristo murió por todos, no todos participan del beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes se comunican los méritos de su pasión. […] En las palabras mencionadas se insinúa la descripción de la justificación del pecador: de suerte que es tránsito del estado en que nace el hombre hijo del primer Adán, al estado de gracia y de adopción de los hijos de Dios por el segundo Adán Jesucristo nuestro Salvador. Esta traslación, o tránsito no se puede lograr, después de promulgado el Evangelio, sin el bautismo, o sin el deseo de él; según está escrito: “No puede entrar en el reino de los cielos sino el que haya renacido del agua, y del Espíritu Santo” (Concilio de Trento, cap. II, sesión VI. De los predicadores de la palabra divina, y de los demandantes. Celebrada en 13 de enero de 1547)

Santo Tomás de Aquino

  • Todos están obligados a recibir el bautismo

Los hombres están obligados a todo aquello sin lo cual no pueden conseguir la salvación. Ahora bien, está claro que nadie puede conseguir la salvación más que por Cristo, por lo que el Apóstol en Rm 5, 18 dice: “Como por el delito de uno solo llegó la condenación a todos los hombres, así por la justicia de uno solo llega a todos los hombres la justificación de la vida”. Pero el bautismo se da precisamente para esto, para que el hombre regenerado por Cristo se incorpore a él y se convierta en un miembro suyo; por lo que se dice en Ga 3, 17: “Los que habéis sido bautizados en Cristo, os habéis revestido de él”. Luego es claro que todos están obligados a recibir el bautismo y que sin él no hay salvación para los hombres. (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, III, q. 68, a. 1)

Juan Pablo II

  • Hechos hijos de Dios en su Unigénito

Por el santo bautismo somos hechos hijos de Dios en su Unigénito Hijo, Cristo Jesús. Al salir de las aguas de la sagrada fuente, cada cristiano vuelve a escuchar la voz que un día fue oída a orillas del río Jordán: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco” (Lc 3, 22); y entiende que ha sido asociado al Hijo predilecto, llegando a ser hijo adoptivo (cf. Ga 4, 4-7) y hermano de Cristo. Se cumple así en la historia de cada uno el eterno designio del Padre: “a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que Él fuera el primogénito entre muchos hermanos” (cf. Rm 8; Rm 29). (Juan Pablo II. Exhortación Apostólica post-sinodal Christifideles Laici, n. 11-12)

  • El sacramento produce la unidad de los cristianos

Regenerados como “hijos en el Hijo”, los bautizados son inseparablemente “miembros de Cristo y miembros del cuerpo de la Iglesia”, como enseña el Concilio de Florencia. El bautismo significa y produce una incorporación mística pero real al cuerpo crucificado y glorioso de Jesús. […] Jesús, nos ha revelado la misteriosa unidad de sus discípulos con Él y entre sí, presentándola como imagen y prolongación de aquella arcana comunión que liga el Padre al Hijo y el Hijo al Padre en el vínculo amoroso del Espíritu (cf. Jn 17,21). (San Juan Pablo II. Exhortación Apostólica post-sinodal Christifideles Laici, n. 11-12)

Concilio Vaticano II

  • El bautismo y la Iglesia son indispensables para la salvación

El sagrado Concilio fija su atención en primer lugar en los fieles católicos. Y enseña, fundado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación. El único Mediador y camino de salvación es Cristo, quien se hace presente a todos nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia. El mismo, al inculcar con palabras explícitas la necesidad de la fe y el bautismo (cf. Mc 16, 16; Jn 3, 5), confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como por una puerta. Por lo cual no podrían salvarse aquellos hombres que, conociendo que la Iglesia Católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, sin embargo, se negasen a entrar o a perseverar en ella. (Constitución dogmática sobre la Iglesia: Lumen Gentium. Concilio Vaticano II)

Catecismo de la Iglesia Católica

  • Hay que renacer del agua y del Espíritu para convertirse

Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y “vivir una vida nueva” (Rm 6, 4). (Catecismo de la Iglesia Católica, 537)

  • El bautismo nos distingue de todos los grupos religiosos

El Pueblo de Dios tiene características que le distinguen claramente de todos los grupos religiosos, étnicos, políticos o culturales de la Historia:
– Es el Pueblo de Dios: Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo. Pero El ha adquirido para sí un pueblo de aquellos que antes no eran un pueblo: “una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa” (1 P 2, 9).
Se llega a ser miembro de este cuerpo no por el nacimiento físico, sino por el “nacimiento de arriba”, “del agua y del Espíritu” (Jn 3, 3-5), es decir, por la fe en Cristo y el Bautismo. (Catecismo de la Iglesia Católica, 782)

 Gregorio XVI

  • La peor muerte para el alma: la libertad del error

De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aquí la inconstancia en los ánimos, la corrupción de la juventud, el desprecio por parte del pueblo de las cosas santas y de las leyes e instituciones más respetables; en una palabra, la mayor y más mortífera peste para la sociedad, porque, aun la más antigua experiencia enseña cómo los Estados, que más florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades. (Gregorio XVI. Carta Encíclica Mirari vos, 15 de agosto de 1832)

San Juan XXIII

  • Grande injuria es poner la Iglesia Católica al mismo nivel de las demás

Tampoco faltan los que, si bien no impugnan de propósito la verdad, adoptan, sin embargo, ante ella una actitud de negligencia y sumo descuido, como si Dios no les hubiera dado la razón para buscarla y encontrarla. Tan reprobable modo de actuar conduce, como por espontáneo proceso, a esta absurda afirmación: todas las religiones tienen igual valor, sin diferencia alguna entre lo verdadero y lo falso.Este principio —para usar las palabras de nuestro mismo predecesor— lleva necesariamente a la ruina todas las religiones, particularmente la católica, la cual, siendo entre todas la única verdadera, no puede ser puesta al mismo nivel de las demás sin grande injuria”. Por lo demás, negar la diferencia que existe entre cosas tan contradictorias entre sí, derechamente conduce a la nefasta conclusión de no admitir ni practicar religión alguna. (San Juan XXIII. Carta Encíclica Ad Petri Cathedram, n. 10-11)

Pío IX

  • Nadie puede salvarse fuera de la Iglesia Católica

Es menester recordar y reprender nuevamente el gravísimo error en que míseramente se hallan algunos católicos, al opinar que hombres que viven en el error y ajenos a la verdadera fe y a la unidad católica pueden llegar a la eterna salvación. Lo que ciertamente se opone en sumo grado a la doctrina católica. Notoria cosa es a nos y a vosotros que aquellos que sufren ignorancia invencible acerca de nuestra santísima religión, que cuidadosamente guardan la ley natural y sus preceptos, esculpidos por Dios en los corazones de todos y están dispuestos a obedecer a Dios y llevan vida honesta y recta, pueden conseguir la vida eterna, por la operación de la virtud de la luz divina y de la gracia […] Pero bien conocido es también el dogma católico, a saber, que nadie puede salvarse fuera de la Iglesia Católica, y que los contumaces contra la autoridad y definiciones de la misma Iglesia, y los pertinazmente divididos de la unidad de la misma Iglesia y del Romano Pontífice, sucesor de Pedro, “a quien fue encomendada por el Salvador la guarda de la viña”, no pueden alcanzar la eterna salvación. (Denzinger-Hünermann, 2865-2867. Pío IX. Carta Encíclica Quanto conficiamur moerore, 10 de agosto de l863) 

  • Peligrosos enemigos de la Iglesia

En estos tiempos de confusión y de desorden, no es raro ver cristianos, católicos – hasta los hay en el clero secular, en los claustros – que siempre tienen en los labios la palabra de término medio, de conciliación, de transacción. ¡Pues bien! no vacilo en declararlo: esos hombres están en un error, y no los miro como los enemigos menos peligrosos de la Iglesia. Vivimos en una atmósfera corrompida, pestilencial; sepamos preservarnos de ella; no nos dejemos emponzoñar por las falsas doctrinas, que todo lo pierden, son pretexto de salvarlo todo. (Pío IX, Discurso en la Iglesia de Aracoeli, 17 de setembro 1861)

 Pío XI

  • Encuentros que los católicos no deben aprobar

Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no solo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios. (Pío XI. Carta Encíclica Mortalium Animos, 6 de janeiro de 1928)

 Concilio Vaticano II

  • Los no creyentes deben convertirse y hacer penitencia

Por eso, a los no creyentes la Iglesia proclama el mensaje de salvación para que todos los hombres conozcan al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo, y se conviertan de sus caminos haciendo penitencia. (Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 9, 4 de diciembre 1963)

Pío XII

  • Una súplica a los que no pertenecen a la Iglesia Católica: se esfuercen por salir de ese estado

También a aquellos que no pertenecen al organismo visible de la Iglesia Católica, […] nada Nos preocupa más sino que tengan vida y la tengan con mayor abundancia. Esta Nuestra solemne afirmación deseamos repetirla por medio de esta Carta Encíclica, en la cual hemos cantado las alabanzas del grande y glorioso Cuerpo de Cristo, implorando oraciones de toda la Iglesia para invitar, de lo más íntimo del corazón, a todos y a cada uno de ellos a que, rindiéndose libre y espontáneamente a los internos impulsos de la gracia divina, se esfuercen por salir de ese estado, en el que no pueden estar seguros de su propia salvación eterna. (Pío XII. Encíclica Mystici Corporis Christi sobre el Cuerpo Místico de Cristo, 29 junio 1943)

 San Agustín

  • “Me da asco de los pecadores que abandonan tu ley”

“Ten piedad de mí, Señor, que estoy afligido; mis ojos están irritados por la ira”. Si sufres, ¿cómo es que estás airado? Su ira es por los pecados ajenos. ¿Y quién no se enojará viendo a los hombres confesar a Dios de boquilla, y negarlo con su conducta? ¿Quién no se enojará viendo a los hombres renunciar al mundo de palabra y no con los hechos? ¿Quién no se va a enojar, cuando ve a los hombres traicionar a sus hermanos, siendo infieles al ósculo que dieron en la celebración de los sacramentos divinos? ¿Quién podrá, en fin, enumerar todas las causas del enojo del cuerpo de Cristo, que interiormente vive del Espíritu de Cristo, y que está gimiendo como el grano entre la paja? Realmente apenas se ven los que gimen de esta manera, los que se enojan con esta ira, como apenas se ven los granos cuando se está trillando la era. El que no sabe la cantidad de espigas que fueron esparcidas, piensa que todo es paja. Y de creer que todo es paja, vendrá la purificación de una gran cantidad. Por éstos, precisamente, que no se manifiestan y que están gimiendo, es por lo que se enoja el que en otro lugar dice: “Me devora el celo de tu casa” (Sl 68, 10). Y dice también, al comprobar la cantidad de gente que obra el mal: “Me da asco de los pecadores que abandonan tu ley” (Sl 118, 53). Y más adelante: “Me consumía viendo a los insensatos” (Sl 118, 158). (San Agustín. Comentario al Salmo 130, Sermón 2, n. 4)


Nota 1: Los autores de este estudio son conscientes que la sala de prensa del Vaticano desmintió la interpretación que algunos medios habían dado a ciertas afirmaciones contenidas en las entrevistas del Papa Francisco con Eugenio Scalfari. Por otro lado, no deja de llamar la atención de las mismas todavía estén publicadas en la página del Vaticano (basta pinchar en el enlace de la cita) y publicada en el L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, n. 40, pág. 11, viernes 4 de octubre de 2013, oficializando así su contenido, al parecer con el aval del propio Papa Francisco. En medio de todo el revuelo y la confusión causados, siempre sentimos la falta de que, junto a las aclaraciones, se presentara con claridad la verdadera doctrina. No olvidemos que la inmensa mayoría de la opinión pública sólo lee los titulares que la prensa publica, los cuales, como todos sabemos, frecuentemente manipulan la verdad. En ese sentido, parecería que una simple declaración de que el contenido de esas entrevistas no corresponde con palabras textuales del Papa Francisco no bastaba. Por lo tanto, publicamos este artículo con la idea de aclarar conceptos y orientar a los fieles, lo cual, desde el primer momento y como decimos en nuestra carta de presentación, siempre ha sido el objetivo de esta página. Después cada uno podrá emitir un juicio certero, pero habiendo antes tomado contacto con la verdad.

Print screen de la entrevista en la página del Vaticano, 9 de enero de 2016

El P. Lombardi explicó se había decidido borrar la entrevista con Scalfari de la página del Vaticano: “la entrevista es confiable, en sentido general, pero no en las valoraciones individuales; por esto se consideró no hacer de él un texto consultable en el sitio de la Santa Sede. En sustancia, al quitarla se sopesa la naturaleza del texto. Había algunos equívocos y también un debate sobre su valor. Lo decidió la Secretaría de Estado” (VaticanInsider, 15 de noviembre de 2013). Sin embargo, El Denzinger-Bergoglio confirma que la misma continúa en la página del Vaticano… [Volver al texto↑]

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11 thoughts on “¿Todos, ateos o de cualquier religión, son hijos de Dios?

  1. Gracias Dazinger bergoglio por enseñarnos la sana doctrina de la fe , si no fuera por ustedes , estaríamos bien sumidos en el error. De todas las cosas que ha dicho el papa Francisco , ha seguir orando para que el Espíritu Santo nos ilumine y que nos proteja de toda falsedad

  2. Existe un video en la red de cuando el Papa Francisco era obispo y está dando la comunión en la msno y a una persona qur se la pedia en la boca no se la dio. Desde entonces había tenido much as dudas.

  3. Benedicto XVI

    Domingo 8 de enero de 2012

    Queridos hermanos y hermanas:

    Hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. Esta mañana he conferido el sacramento del Bautismo a dieciséis niños, y por este motivo quiero proponer una breve reflexión sobre el hecho de que somos hijos de Dios. Ahora bien, ante todo partamos del hecho de que somos simplemente hijos: esta es la condición fundamental, común a todos. No todos somos padres, pero ciertamente todos somos hijos. Venir al mundo nunca es una decisión personal, no se nos pregunta antes si queremos nacer. Pero, durante la vida, podemos madurar una actitud libre con respecto a la vida misma: podemos acogerla como un don y, en cierto sentido, «llegar a ser» lo que ya somos: llegar a ser hijos. Este paso marca un viraje de madurez en nuestro ser y en la relación con nuestros padres, que nos impulsa a la gratitud. Es un paso que nos hace capaces de ser, también nosotros, padres, no biológica sino moralmente.

    Del mismo modo, con respecto a Dios todos somos hijos. Dios está en el origen de la existencia de toda criatura, y es Padre de modo singular de cada ser humano: con él o con ella tiene una relación única, personal. Cada uno de nosotros es querido, es amado por Dios. Y también en esta relación con Dios podemos, por decirlo así, «renacer», es decir, llegar a ser lo que somos.

    • La única filiación que salva es la filiación divina, Judas y Satanás y todos los condenados también comparten la filiación de la creación ; solo somos hijos adoptivos de Dios y herederos de la Gloria eterna por medio de la gracia bautismal sin embargo los bautizados deben permanecer fieles al pacto bautismal de lo contrario también se pueden condenar si caen en pecado mortal o herejía o apostasía.

  4. Mateo 13:38
    y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno.

    Remigio (Catena Aurea)

    “Es decir, los hombres santos y los elegidos, que son los que se cuentan entre sus hijos. ”

    San Agustín, contra Faustum, 18,7

    “El Señor entiende por cizaña no algunos errores introducidos en las verdaderas Escrituras (según interpretan los maniqueos), sino todos los hijos perversos, esto es, los imitadores de los errores del diablo. Mas la cizaña son los hijos malos, por los cuales entiende los impíos y perversos.”

  5. Y lo mas triste de todo es ver como millones de personas lo aclaman, lo idolatran y lo defienden como ” lo máximo que ha tenido la iglesia en papas”. Cuanta confusión esta generando este apostata en la iglesia católica con tradicion milenaria. Lo único que lo mantiene a uno con fe ante esta terrible situacion es la promesa de nuestro Señor Jesucristo ” Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (la iglesia)”. Bendiciones para ustedes y animo en su afán de dar a conocer la verdad.

  6. Sobre el vídeo del Papa:

    1. Para un protestante, la figura del niño Jesús es una idolatría.

    2. Para un ortodoxo, sólo cuenta el icono.

    3. Para el budista, Dios o los dioses son una ilusión, el “yo” también es ilusión. La finalidad del budismo es la liberación (nirvana) que coincide con la iluminación (bodhi).

    4. Para el musulmán, el Cielo está reservado para el verdadero fiel musulmán.

    ……..

    En el budismo, existen 10 ligaduras (samyojanâ) que unen a los seres en el ciclo de inombrables existencias (reencarnaciones), entre ellas, el “yo” y el deseo de eternidad:

    1º La ilusión de tener un “yo” (sakkâya ditthi)
    7º El deseo de tener una existencia inmaterial (arûparâga)

    El progreso budista hacia la liberación definitiva consiste en liberarse de todas estas 10 ligaduras, como el cuerpo, el yo y las ilusas ideas sobre el alma, espíritu y Dios o los dioses, el Cielo o los cielos.

    La noble persona budista es la que ha alcanzado su llamado 4º grado definitivo, el del santo o arahant, que ha desenraizado ya en su etapa final de la vida corporal, todas estas 10 ligaduras anteriores, y consigue el llamado el paranibbâna o anupâdisesa nibbâna, es decir, el nibbâna sin residuos de existencia corporal, la iluminación absoluta de la cual ya no puede predicarse absolutamente nada, que ultrapasa toda categoría discursiva e intelectual, que no puede ser expresada en lenguaje alguno. Dicha liberación rompe definitivamente el samsâra o la rueda de renacimientos o el peregrinaje de reencarnaciones.

    El budismo tiene tres dogmas fundamentales:

    1. No-entidad o no-yo (anattâ), es decir, que NO EXISTE un “yo” esencial, y es la piedra angular del budismo. Dicha doctrina tiene como corolario el vacío de la existencia (suññatâ), en el sentido de que la vida es un devenir que no comporta ninguna personalidad o sustancia esencialmente real. Esta doctrina sólo se entiende a través de la meditación budista, y no a través de la comprensión racional.

    2. Impermanecia (anicca)

    3. Sufrimiento (dukkha)

    Conclusiones:

    1. La expresión “hijo de Dios” para un budista carece de significación.

    2. El vídeo del Papa se ha hecho con una grave ignorancia de las religiones no católicas

  7. Privación ipso facto de todo oficio eclesiástico por herejía. Los papa Pablo IV y San Pío V decretaron a perpetuidad que la elección de un hereje como Papa es invalida y nula y que ningún católico esta obligado a obedecerlo sino que debe inmediatamente apartarse de él.
    Papa Pablo IV: “Los fieles no deben obedecer sino evitar a los desviados en la Fe.”

    El Pecado de herejía separa al hereje de la Iglesia católica, por eso un hereje nunca puede llegar a ser un papa legítimo.
    Bergoglio ya era un hereje antes de ser inválidamente elegido por un cónclave fraudulento; por lo que su elección es invalida y nula. Como lo decreto a perpetuidad el papa Pablo IV :

    6. Nulidad de todas las promociones o elevaciones de desviados en la Fe. (CUM EX APOSTOLATUS OFFICIO):
    “Agregamos que si en algún tiempo aconteciese que un Obispo, incluso en función de Arzobispo, o de Patriarca, o Primado; o un Cardenal, incluso en función de Legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía. o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto; y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos. Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes, y no será posible considerar que se ha otorgado o se otorga alguna facultad de administrar en las cosas temporales o espirituales a los que son promovidos, en tales circunstancias, a la dignidad de obispo, arzobispo, patriarca o primado, o a los que han asumido la función de Cardenales, o de Pontífice Romano, sino que por el contrario todos y cada uno de los pronunciamientos, hechos, actos y resoluciones y sus consecuentes efectos carecen de fuerza, y no otorgan ninguna validez, y ningún derecho a nadie. ”

    Sus libros escritos en Argentina contienen las mismas herejías que el ahora abiertamente predica. Bergoglio ha caído en Cisma contra San Pedro y contra todos los sucesores legítimos. Bergoglio con su doctrina perniciosa lleva a quienes le escuchen a la perdición eterna. No solo es un usurpador sino que además esta adulterando el catolicismo y la Palabra de Dios. Se cree un dios con el Poder de inventarse un nuevo evangelio. Lo que lo convierte en un anti-cristo.
    La Iglesia Católica enseña que unirse a un falso papa es estar fuera de la Iglesia católica.

    5. Excomunión ipso facto para los que favorezcan a herejes
    Incurren en excomunión ipso facto todos los que conscientemente osen acoger, defender o favorecer a los desviados o les den crédito, o divulguen sus doctrinas; sean considerados infames, y no sean admitidos a funciones públicas o privadas, ni en los Consejos o Sínodos, ni en los Concilios Generales o Provinciales, ni en el Cónclave de Cardenales, o en cualquiera reunión de fieles o en cualquier otra elección. Serán también inestables y no podrán participar de ninguna sucesión hereditaria, y nadie estará además obligado a responderles acerca de ningún asunto.

    Por eso cualquier católico que se una en oración a el hereje Bergoglio o divulguen sus escritos o sus doctrinas está excomulgado.

    Profecías de la Beata Ana Catalina Emmerich:
    «Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. (AA.III.148)

    • Es obvio que es herejía…
      Pero, que debemos hacer entonces? Ir a misa en que irán por sus intenciones? Es decir, no tengo idea que hacer!

      • Dios ve las intenciones…Si yo voy a una Misa que ora por las intenciones del “Papa” Francisco no me uno , si alguien se une por desconocimiento, ignorancia o visión torcida. Dios juzgará. No hay un parámetro para medir absolutamente todas las personas, muchos simplemente no saben.

Dentro de la gravedad del momento presente, el "Denzinger-Bergoglio" es consciente de la importancia de oír y dar voz al Pueblo de Dios mediante los comentarios contenidos en esta página. No significa, sin embargo, que todos ellos expresen nuestras ideas. De forma diferente a otras páginas que censuran las intervenciones de sus lectores, queremos dar libertad para que cada uno opine sobre la actual situación de la Iglesia. Pero, dado el caráter peculiar de nuestra página debemos evitar los foros paralelos.

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