IV Concilio de Letrán (XII Ecuménico)…

… juzga la idea de Francisco de no ser necesario decir los pecados en la confesión

  • La Iglesia estableció por ley que se deben confesar todos los pecados al sacerdote por lo menos una vez al año

Todo fiel de uno u otro sexo, después que hubiere llegado a los años de discreción, confiese fielmente él solo por lo menos una vez al año todos sus pecados al propio sacerdote. (Denzinger-Hünermann 812. IV Concilio de Letrán, Sobre el deber de confesarse, el sigilo que sobre la confesión debe guardar el sacerdote y la recepción de la comunión en Pascua, cap. 21, 1215)

… juzga la idea de Francisco de que Dios no condena nunca

  • Cristo vendrá como juez y ha de dar a cada uno según sus obras, tanto a los réprobos como a los elegidos

[Firmemente creemos y simplemente confesamos que Cristo…] ha de venir al fin del mundo, ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y ha de dar a cada uno según sus obras, tanto a los réprobos como a los elegidos: todos los cuales resucitarán con sus propios cuerpos que ahora llevan, para recibir según sus obras, ora fueren buenas, ora fueren malas; aquéllos, con el diablo, castigo eterno; y éstos, con Cristo, gloria sempiterna. (Denzinger-Hünermann 801. IV Concilio de Letrán, cap. 1, De la fe católica, 11-30 de noviembre de 1215)

… juzga la idea de Francisco de que católicos y musulmanes adoran al mismo Dios

  • Revelación iniciada en el Antiguo Testamento y que alcanzó su cumbre en Jesucristo

Esta santa Trinidad, que según la común esencia es indivisa y, según las propiedades personales, diferente, dio al género humano la doctrina saludable, primero por Moisés y los santos profetas y por otros siervos suyos, según la ordenadísima disposición de los tiempos. Y, finalmente, Jesucristo, unigénito Hijo de Dios, encarnado por obra común de toda la Trinidad, concebido de María siempre Virgen, por cooperación del Espíritu Santo, hecho verdadero hombre, compuesto de alma racional y carne humana, una sola persona en dos naturalezas, mostró más claramente el camino de la vida. (Denzinger-Hünermann 800-801. IV Concilio de Letrán, La fe católica, 11-30 de noviembre de 1215)

… juzga la idea de Curia Romana que tiene Francisco

  • Primacía de la potestad

Renovando los antiguos privilegios de las sedes patriarcales, con aprobación del sagrado Concilio universal, decretamos que, después de la Iglesia romana, la cual, por disposición del Señor, tiene sobre todas las otras la primacía de la potestad ordinaria, como madre y maestra que es de todos los fieles, ocupe el primer lugar la sede de Constantinopla, el segundo la de Alejandría, el tercero la de Antioquia, el cuarto la de Jerusalén. (Denzinger-Hünermann 811. Concilio IV de Letrán, XII Ecuménico, 11-30 de noviembre de 1215) 

… juzga la idea del papel de las religiones no cristianas que tiene Francisco

  • Fuera de la Iglesia nadie absolutamente se salva

Una sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie absolutamente se salva. (Denzinger-Hünermann, 802. IV Concilio de Letrán, Cap. 1, De la fe católica)

… juzga la idea de inmortalidad del alma que tiene Francisco

  • Todos recibirán según sus obras

Él también sufrió y murió en el madero de la cruz por la salud del género humano, descendió a los infiernos, resucitó de entre los muertos y subió al cielo; pero descendió en el alma y resucito en la carne, y subió juntamente en una y otra; ha de venir al fin del mundo, ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y ha de dar a cada uno según sus obras, tanto a los réprobos como a los elegidos: todos los cuales resucitaran con sus propios cuerpos que ahora llevan, para recibir según sus obras, ora fueren buenas, ora fueren malas; aquellos, con el diablo, castigo eterno; y estos, con Cristo, gloria sempiterna. (Denzinger-Hünermann 801. IV Concilio de Letrán – XII ecuménico, en 1215. De la fe católica: Definición contra los albigenses y otros herejes)

… juzga la idea de Cristo en el Juicio que tiene Francisco

  • Cristo vendrá como juez

[Firmemente creemos y simplemente confesamos que Cristo…] ha de venir al fin del mundo, ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y ha de dar a cada uno según sus obras, tanto a los réprobos como a los elegidos: todos los cuales resucitarán con sus propios cuerpos que ahora llevan, para recibir según sus obras, ora fueren buenas, ora fueren malas; aquéllos, con el diablo, castigo eterno; y éstos, con Cristo, gloria sempiterna. (Denzinger-Hünermann 801. IV Concilio de Letrán (XII ecuménico).11-30 de noviembre de 1215. Cap.1. De la fe católica) 

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