¿Las reglas de la Iglesia en relación al matrimonio son demasiado rígidas? ¿O son normas dadas por Cristo?

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: ‘Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla […]’. Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne’” (Gn 1, 27-28 2, 24). Desde la creación, Dios bendijo la unión entre el hombre y la mujer, de manera que una vez unidos ya no son dos, sino uno. Por esta necesidad ―casi diríamos ontológica―, desde la Antigüedad el matrimonio es siempre cercado por algún compromiso ritual dentro de reglas éticas y morales, sea entre paganos o entre judíos.Continue Reading

Print Friendly, PDF & Email

¿Confesión sin confesión?

Queriendo arrasar la Iglesia desde sus fundamentos, el enemigo infernal ha intentado muchas veces y por diversas formas atacar los sacramentos, desde el primero hasta el último. El de la penitencia, que es poderoso auxilio para llevar al cielo a los pecadores, fue atacado por el hereje Wiclef, quien afirmó que la confesión auricular no es de institución divina y además inútil para los ya contritos. Siguiendo sus huellas Pedro de Osma enseñó que para el perdón de los pecados basta la contrición, sin confesión. Continue Reading

Print Friendly, PDF & Email

Francisco delante de la seriedad de la confesión

Con Dios no se juega. ¡Vete y morirás en tu pecado!” Con esas palabras llenas de furia e indignación fue expulsado el penitente de la celda del fraile capuchino. Actitud anti-pastoral de un confesor que no supo tener paciencia con sus penitentes. “Pobre hombre… ¡fue tan sólo a pedir perdón! No quería escuchar cuestionamientos…”, diría seguramente alguien con una visión unilateral y ambigua sobre la Misericordia. Aquel confesor no debería haberle hecho ninguna pregunta, su deber era simplemente el de perdonar, pues para eso está en el confesonario. Por su culpa, ese fiel seguramente nunca más volvería al santo tribunal de la Penitencia, alegando que fue por causa del mal trato recibido del sacerdote, que podría, con esta actitud, alejar muchos otros de la Misericordia Divina.Continue Reading

Print Friendly, PDF & Email

Los sacramentos, ¿cuestión de interpretación?

Después de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz un soldado perforó su lado con una lanza y de allí salió sangre y agua, símbolo de los sacramentos que serían instituidos por Él para edificación de su Iglesia, la única verdadera.

¿Qué diferencia hay entre la Iglesia Católica y las demás sectas y religiones? ¿Es correcto afirmar que los que profesan otra religión reciben la virtud de la fe? ¿Participamos, de verdad, en la misma fe porque recibimos el mismo bautismo? ¿Puede una persona que no forma parte de la verdadera Iglesia recibir la Cena del Señor?

Frente a “nuevas doctrinas” que emanan del Magisterio y afrontan gravemente nuestra fe y los sacramentos, levantemos nuestra mirada a la Virgen de los Cielos, rezando aquella bella antífona: “Gaude, Maria Virgo, cunctas haereses sola interemisti in universo mundo – Alegraos, Virgen María, porque sólo Vos destruisteis las herejías en el mundo entero”. Veamos lo que nos dice el Denzinger-Bergoglio.

Entra aquí→

Print Friendly, PDF & Email

Quien vive pública e impenitentemente en pecado no puede custodiar la fe de nadie

Desde el principio Dios estableció el matrimonio como una alianza indisoluble y le concedió “la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio”. Jesucristo, elevando el matrimonio a la dignidad de sacramento no solamente hizo con que esta unión fuera más indisoluble y santa, como también quiso que se convirtiera en el reflejo de su misma fidelidad a la Iglesia.

Si analizamos las páginas de la Historia, constatamos que en diversas épocas el divorcio y el repudio fueron actitudes reconocidas y vigentes. La Iglesia, no obstante, desde siempre tuvo el divorcio como un pecado grave y los Papas nunca se cansaron de amonestar a los cristianos para que no se dejaran contaminar con estas costumbres paganas.

Es tradición en la Iglesia que el neófito tenga un padrino. Este encargo lejos de ser apenas un compromiso social —como tristemente muchos creen hoy día—, conlleva graves obligaciones como la de educar en la fe o ser ejemplo en la observancia de los mandamientos y en la virtud. “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí —dijo Jesús—, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!” (Mt 18, 6-7). Por eso la Iglesia con la sabiduría que la caracteriza —sabiduría esta conferida por su Divino Esposo—, desde tiempos inmemoriales decretó que solamente pueden ser admitidos como padrinos de bautismo personas católicas y que lleven una vida congruente con la fe. Por lo tanto, aquellos que viven pública e impenitentemente en pecado grave no pueden ser admitidos a la especial misión de custodiar la fe de nadie. Leer más ⇒

Print Friendly, PDF & Email

Para ser perdonado ¿hace falta algo más que ser pecador?

“La segunda tabla después del naufragio de la gracia perdida”. Así era definido, ya en los primeros siglos del Cristianismo, el sacramento de la penitencia (cf. Dz 1542). Imagen viva y elocuente pues, en efecto, cuando el alma pierde la inocencia bautismal cometiendo una falta grave, queda como náufraga en medio de las olas tenebrosas del pecado. Para no perecer eternamente y recobrar el tesoro perdido, hay que recurrir a la confesión, segura tabla de salvación para los bautizados que no quieren perecer. Pero este divino recurso tiene sus condiciones ¿Dios perdona siempre? ¿Incluso a los que no desean escapar del mar del pecado? Un tema tan importante requiere ser expuesto en su integridad. Entra para conocerlo →

Print Friendly, PDF & Email

¿Puede un hijo de la Iglesia poner en cuestión aquello que dictó la misma sabiduría divina?

Ciertas afirmaciones de Francisco a respecto de la Eucaristía han sido aprovechadas por los de siempre para fines perversos, sembrando el desconcierto entre los fieles más sencillos. Urge precisar términos más allá de las discusiones de alto nivel que se desarrollan en estos días y para eso, abundan las enseñanzas inmortales del Magisterio de la Iglesia, de una claridad meridiana… accesibles a cualquiera. “No temas, pequeño rebaño” (Lc 12, 32); la doctrina católica está sólidamente establecida a partir de la enseñanza de Jesucristo, ¿acaso se comprendería que en nuestros días esta doctrina fuera cambiada o reinterpretada por quienquiera que sea si fue dictada por el mismo Hijo de Dios? Veamos…

Print Friendly, PDF & Email