Ahora roban al propio Cristo…

Afirmó Francisco que “los comunistas nos han robado la bandera de los pobres”. Ahora parece que también al propio Cristo. Recordemos lo que nos enseña el Magisterio sobre el Comunismo y cómo hacen para engañar a los propios católicos…

I – La funesta doctrina comunista versus la divina doctrina cristiana
II – Sistema intrínsecamente perverso condenado por la Iglesia
III – Los sofismas del comunismo tienen por finalidad engañar a los católicos
IV – La “apertura” comunista a los cristianos es persecución inhumana
V – Socorrer a los pobres no es una bandera ideológica, sino una característica normal de la caridad de la Iglesia

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Derechos e igualdad, ¿fuente de justicia y paz?

“Seréis como Dios” (Gn 3, 5). Cayendo Eva en la tentación que la serpiente le propuso en el Jardín del Edén, las consecuencias fueron inmediatas y desastrosas para nuestros primeros padres: expulsión del paraíso, pérdida de los dones sobrenaturales y preternaturales y una vida de sufrimientos. La pretensión de ser “igual que Dios” fue la causa de todos los males que existen en el mundo. Esa misma tentación se repite en el interior de los hombres aún hoy. La ilusión de no tener superiores incita al hombre a creer que la tranquilidad proviene de la total igualdad de medios, posición y responsabilidades.Continue Reading

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100 millones de muertos… ¿en favor de los pobres?

Hace un siglo el mundo se vio sumergido en el más terrible caos. Todas las batallas vividas hasta entonces por la humanidad parecían de juguete en comparación con la dinámica bélica del siglo XX. Y no apenas por el aparato militar, sino también por la saña doctrinal utilizada para oprimir la humanidad.Continue Reading

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Felicidad… ¿dónde encontrarla?

El fin supremo del hombre es la felicidad. No estamos seguros si era necesario que Aristóteles formulara este principio para tenerlo tan claro, pero de lo que no cabe la menor duda es de que pocas cosas hay tan universales cuanto el natural deseo de felicidad que brota del corazón humano: no hay hombre que no desee ser feliz. La cuestión es dónde encontrarla… Y la oferta es variada. En la sociedad secularizada –e infeliz– en que vivimos no faltan propuestas al más puro estilo “manual de autoayuda” que presentan caminos de lo más variado, sean basados en un despojamiento abúlico, en una ética agnóstica o en una dudosa filantropía sin Dios. Al contrario, ya los Padres de la Iglesia en los primeros tiempos del Cristianismo y, por supuesto, el Magisterio apuntaron la conveniencia de trascender las legítimas pero efímeras alegrías de este valle de lágrimas, y buscar las perennes “donde no hay polilla ni carcoma […], ni ladrones que abren boquetes y roban” (Mt 6, 20). Siempre… ¿hasta hoy es así? Veamos aquí →

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