Pobreza, ¡cuántos errores se propagan en tu nombre!

“¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”, fueron las últimas palabras pronunciadas por Madame Roland, destacada partidaria de la Revolución Francesa, antes de colocar su cabeza en el cepo para ser guillotinada. La frase se hizo célebre por expresar con suma claridad las manipulaciones a que están sujetos determinados conceptos, pues esta mujer era condenada en nombre de los mismos falsos ideales de libertad, igualdad y fraternidad que antes había defendido.Continue Reading

¿Las limosnas corporales son preferibles al esplendor del culto divino?

Si hay algún lugar en el mundo en el que cualquiera, rico o pobre, puede sentirse acogido sin restricciones, es en una iglesia católica. Allí, la magnificencia material está al servicio de la gloria de Dios y al alcance de todos, que pueden disfrutar sosegadamente del esplendor del templo como seguramente no conseguirían hacerlo en palacios y museos. Allí, los brazos del Padre se extienden hacia todos para que, a través de la belleza artística y de la magnificencia del culto, tengan oportunidad de elevar, con la santa libertad de los hijos de Dios, sus corazones hasta Él. Verdadera limosna para los pobres, pues, más importante que nada, reciben así la palabra de Dios sin sufrir acepción de personas. Obviamente, la Santa Iglesia, como Madre amorosa, también está allí para socorrerlos en sus necesidades materiales. Una cosa es inseparable de la otra, y segregar cualquiera de las dos desvirtuaría su sentido pastoral más profundo, como bien lo demuestra la historia de la Iglesia a lo largo de dos mil años. Conviene recordar lo que el Magisterio nos enseña para no dejarnos engañar por arranques oratorios que pueden parecer poéticos y hasta ser bienintencionados, pero que, en el fondo, no pasan de demagogia barata. Veamos aquí →