Homosexualidad: ¿Un problema de cultura y tradición?

Yo repetiré lo que dije en el primer viaje. También repito lo que dice el catecismo de la Iglesia Católica: que no sean discriminados, que deben ser respetados, acompañados pastoralmente. Se puede condenar, pero no por motivos ideológicos, sino por motivos digamos de comportamiento político, como ciertas manifestaciones un poco demasiado ofensivas para los demás. Pero esto son cosas que no tienen que ver con el problema. Si el problema es una persona que tiene esa condición, que tiene buena voluntad y que busca a Dios, ¿quiénes somos nosotros para juzgar? Debemos acompañar bien… ¡Lo que dice el Catecismo! Es muy claro el Catecismo. Después, hay tradiciones en algunos países, en algunas culturas, que tienen una mentalidad diversa con respecto a este problema. Yo creo que la Iglesia no solo debe pedir perdón, como ha dicho algún cardenal marxista (ríe), no solo debe pedir perdón a esta persona que es gay a la que ha ofendido, sino también pedir perdón a los pobres también, a las mujeres explotadas, a los niños explotados en el trabajo. Debe pedir perdón por haber bendecido tantas armas. La Iglesia debe pedir perdón por no haberse comportado muchas veces… ¡Cuando digo Iglesia, digo los cristianos! La Iglesia es santa, los pecadores somos nosotros. Los cristianos debemos pedir perdón por no haber acompañado tantas elecciones, tantas familias… Yo recuerdo de niño, en Buenos Aires -la cultura católica cerrada, yo vengo de allí-, donde, si había una familia divorciada, no se podía entrar en su casa. Estoy hablando de muchos años atrás. La cultura ha cambiado, gracias a Dios. (Entrevista en el avión al Papa Francisco tras el viaje a Armenia, 26 de junio de 2016)

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Francisco con los Peces Rosas

Francisco ha querido recibir esta semana, el pasado 1 de marzo, a un peculiar grupo político aconfesional francés llamado “Peces rosas” – Poissons roses. “Rosa”, en la cultura actual, quiere decir e insinuar muchas cosas… en Francia, también significa que se trata de socialistas. Esos “peces rosas” constituyen un grupo político naciente de izquierda que, en la carta solicitando la audiencia, declaró sin tapujos su intención de “ser fortificados en su actuación” (La Croix, 16 de febrero de 2016).Continue Reading

Francisco, aborto, homosexualidad, Macri y otros avatares: dime con quién andas…

Ha causado estupor en toda la prensa la frialdad con que Francisco recibió al presidente de Argentina, Mauricio Macri, el sábado pasado, 27 de febrero. En el ambiente de un encuentro diplomático, si bien puedan existir diferencias, normalmente se abunda en cordialidad. Es de cultura elemental… Pero, la verdad es que Francisco, con su peculiar estilo, se ha podido permitir un encuentro donde no esboza la menor sonrisa al mandatario rioplatense, y que, a ojos vistos, contrasta con la amabilidad, afabilidad y cariño abundante con que recibió a Cristina Kirchner –peronista declarada, por tanto cómplice del pensamiento social bergogliano–, cuando estaba en ese mismo cargo, por no nombrar a otros jefes de Estado como Evo Morales, José Mujica o Raúl Castro.Continue Reading

Hicieron lío con la moral familiar… y la liaron

Los últimos días nos han deparado un nuevo disgusto a los católicos por esa constante manía, tan típica del actual pontificado, de querer agradar a griegos y troyanos olvidándose de que, por encima de ellos, está la obligación ineludible de agradar a Dios, acreedor de nuestro amor sobre todas las cosas y que nos recuerda en el Santo Evangelio que sólo lo ama “el que acepta mis mandamientos y los guarda” (Jn, 14, 21).Continue Reading

“Quién soy yo para juzgar”. El Sumo Pontífice y la suprema potestad de juzgar bajo el yugo de la dictadura del relativismo

Desde la Antigüedad, al constituirse el hombre en sociedad, la potestad de juicio ha sido atribuida a personas o grupos cualificados para juzgar las cuestiones o delitos que suele haber en la convivencia humana. En el Antiguo Testamento Moisés manda que sean elegidos hombres sabios, prudentes y expertos de entre el pueblo para guiar y juzgar las tribus en sus asuntos y pleitos, pues él solo ya no podía más (cf. Dt 1,12-17). Desgraciadamente, la miseria humana fue corrompiendo muchos de los que tenían tal encargo y, ya en su tiempo, Jesús fue muy severo con los que, en su hipocresía, apuntaban la “mota del ojo” de sus hermanos para juzgarlos y no arrancaban la “viga” del suyo (cf. Mt 7, 3). Por eso advirtió en el Sermón de la Montaña: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros” (Mt 7, 1-2).Continue Reading