San Bonifacio I…

INICIO DEL PONTIFICADO 28,29.XII.418 – FIN DEL PONTIFICADO 4.IX.422

… juzga la idea de Francisco de que la buena voluntad suple la Teología

  • No se puede poner nadie por encima del Papa

La institución de la naciente Iglesia universal tomó origen del ministerio del Beato Pedro, en el cual hay su dirección y su culmen. En efecto, de su manantial fluyó, a medida que crecía el cultivo de la religión, la disciplina eclesiástica en todas las Iglesias. Las disposiciones del Concilio de Nicea no testimonian otra cosa: hasta tal punto que no se osó establecer a nadie por encima de él, constatando que no se puede poner a nadie por encima de su servicio; se sabía además que todo le había sido concedido por la palabra del Señor. Es cierto que esta iglesia romana es para las iglesias esparcidas por todo el orbe como la cabeza de sus miembros. (Denzinger-Hünermann 233. Bonifacio I, Carta Institutio a los obispos de Tesalia, 11 de marzo del 422)

… juzga las palabras de Francisco en su primera aparición pública

  • Pedro no puede sentirse libre de responsabilidad por la Iglesia universal

Por disposición del Señor, es competencia del bienaventurado Apóstol Pedro la misión recibida de Aquél, de tener cuidado de la Iglesia Universal. Y en efecto, Pedro sabe, por testimonio del Evangelio (Mt 16, 18), que la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y jamás su honor puede sentirse libre de responsabilidades por ser cosa cierta que el gobierno de aquélla está pendiente de sus decisiones. (Denzinger-Hünermann 234. Bonifacio I, Carta Manet beatum a Rufo y a los demás obispos de Macedonia, 11 de marzo de 422)

… juzga la idea de una “Iglesia horizontal” que tiene Francisco

  • El cuidado de la Iglesia universal fue confiado a Pedro

Por disposición del Señor, es competencia del bienaventurado Apóstol Pedro la misión recibida de Aquél, de tener cuidado de la Iglesia universal. Y en efecto, Pedro sabe, por testimonio del Evangelio, que la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y jamás su honor puede sentirse libre de responsabilidades por ser cosa cierta que el gobierno de aquélla está pendiente de sus decisiones. (Denzinger-Hünermann 234. Bonifacio I, Carta Manet beatum a Rufo y a los demás obispos de Macedonia, 11 de marzo de 422)

… juzga la idea de normas de la Iglesia que tiene Francisco

  • Del ministerio de Pedro fluyó la disciplina eclesiástica

La institución de la naciente Iglesia universal tomó origen del ministerio del beato Pedro, en el cual hay su dirección y su culmen. En efecto, de su manantial fluyó, a medida que crecía el cultivo de la religión, la disciplina eclesiástica en todas las Iglesias. (Denzinger-Hünermann 233. Bonifacio I, Carta Retro maioribus al obispo Rufo de Tesalia, 11 de marzo del 422)

… juzga la idea de que el Papa no debe juzgar que tiene Francisco

  • No es lícito poner resistencia al juicio de aquel que es Cabeza de los Apóstoles

Nadie osó jamás poner sus manos sobre el que es Cabeza de los Apóstoles, y a cuyo juicio no es lícito poner resistencia; nadie jamás se levantó contra él, sino quien quiso hacerse reo de juicio. (Denzinger-Hünermann 235. Bonifacio I, Carta Manet beatum a Rufo y demás obispos de Macedonia, etc., de 11 de marzo de 422)

  • El Papa no puede sentirse libre de las responsabilidades de la Cátedra de Pedro

Por disposición del Señor, es competencia del bienaventurado Apóstol Pedro la misión recibida de Aquél, de tener cuidado de la Iglesia Universal. Y en efecto, Pedro sabe, por testimonio del Evangelio (Mt 16, 18), que la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y jamás su honor puede sentirse libre de responsabilidades por ser cosa cierta que el gobierno de aquélla está pendiente de sus decisiones. Todo ello justifica que nuestra atención se extienda hasta estos lugares de Oriente, que, en virtud de la misión a Nos encomendada, se hallan en cierto modo ante nuestros ojos… Lejos esté de los sacerdotes del Señor incurrir en el reproche de ponerse en contradicción con la doctrina de nuestros mayores, por intentar una nueva usurpación, reconociendo tener de modo especial por competidor aquel en quien Cristo depositó la plenitud del sacerdocio, y contra quien nadie podrá levantarse, so pena de no poder habitar en el reino de los cielos. A ti, dijo, te daré las llaves del reino de los cielos (Mt 16,18). No entrará allí nadie sin la gracia de quien tiene las llaves. Tú eres Pedro, dijo, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (Mt 16,18). En consecuencia, quienquiera desee verse distinguido ante Dios con la dignidad sacerdotal […] debe ser manso y humilde de corazón (Mt 11,29), no sea que el discípulo contumaz empiece a sufrir la pena de aquel doctor cuya soberbia ha imitado […] Nadie osó jamás poner sus manos sobre el que es Cabeza de los Apóstoles, y a cuyo juicio no es lícito poner resistencia; nadie jamás se levantó contra él, sino quien quiso hacerse reo de juicio. (Denzinger-Hünermann 234. Bonifacio I, Carta Manet beatum a Rufo y demás obispos de Macedonia, 11 de marzo de 422)

… juzga la idea de Papa que tiene Francisco

  • Nunca se osó establecer a nadie por encima de Pedro

La institución de la naciente Iglesia universal tomó origen del ministerio del Beato Pedro, en el cual hay su dirección y su culmen. En efecto, de su manantial fluyó, a medida que crecía el cultivo de la religión, la disciplina eclesiástica en todas las Iglesias. Las disposiciones del Concilio de Nicea no testimonian otra cosa: hasta tal punto que no se osó establecer a nadie por encima de él, constatando que no se puede poner a nadie por encima de su servicio; se sabía además que todo le había sido concedido por la palabra del Señor. Es cierto que esta iglesia romana es para las iglesias esparcidas por todo el orbe como la cabeza de sus miembros. (Denzinger-Hünermann 233. Carta Institutio a los obispos de Tesalia, 11 de marzo del 422)

  • El gobierno de la Iglesia no deja el Papa libre de responsabilidades

Por disposición del Señor, es competencia del bienaventurado Apóstol Pedro la misión recibida de Aquél, de tener cuidado de la Iglesia Universal. Y en efecto, Pedro sabe, por testimonio del Evangelio (Mt 16, 18), que la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y jamás su honor puede sentirse libre de responsabilidades por ser cosa cierta que el gobierno de aquélla está pendiente de sus decisiones. (Denzinger-Hünermann 234. San Bonifacio I, Carta Manet beatum a Rufo y a los demás obispos de Macedonia, 11 de marzo de 422)

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