Benedicto XV…

INICIO DEL PONTIFICADO 3,6.IX.1914 – FIN DEL PONTIFICADO 22.I.1922

… juzga la idea de Francisco de que se puede interpretar la verdad en contra del Magisterio infalible

  • No con novedades, sino de una manera nueva

No solamente deseamos que los católicos se guarden de los errores de los modernistas, sino también de sus tendencias, o del espíritu modernista, como suele decirse; el que queda inficionado de este espíritu rechaza con desdén todo lo que sabe a antigüedad y busca, con avidez, la novedad en todas las cosas: en el modo de hablar de las cosas divinas, en la celebración del culto sagrado, en las instituciones católicas, y hasta en el ejercicio de la piedad. Queremos, por tanto, que sea respetada aquella ley de nuestros mayores: “No se innove nada, fuera de lo que es tradición”, la cual, si por una parte, ha de ser observada inviolablemente en las cosas de fe, por otra, sin embargo, debe servir de norma para todo aquello que pueda sufrir mutación, si bien, aún en esto vale generalmente la regla: “No con novedades, sino de una manera nueva”. (Denzinger-Hünermann 3626. Benedicto XV, Encíclica Ad beatissimi Apostolorum, 1 de noviembre de 1914)

… juzga la idea herética de Joviniano que defiende Francisco

  • Jamás la Santa Sede mitigará, limitará o abolirá el celibato eclesiástico

Y así, Venerables Hermanos, como Nos ya en numerosas otras ocasiones lo hemos declarado, jamás esta Sede Apostólica mitigará o limitará esta santísima y muy saludable ley del celibato eclesiástico y mucho menos la abolirá.  (Benedicto XV. Alocución en el Consistorio del 16 de diciembre de 1920. AAS., 12, 1920, p.587).

… juzga la idea que tiene Francisco de que los ortodoxos tienen la misión de predicar el Evangelio de Cristo

  • Los que se apartaron de la Iglesia no son hermanos, sino enemigos

A fuera de hombre celoso en defender la integridad de la fe, [San Jerónimo] luchó denodadamente con los que se habían apartado de la Iglesia, a los cuales consideraba como adversarios propios: “Responderé brevemente que jamás he perdonado a los herejes y que he puesto todo mi empeño en hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales”. Y en carta a Rufino: “Hay un punto sobre el cual no podré estar de acuerdo contigo: que, transigiendo con los herejes, pueda aparecer no católico”. Sin embargo, condolido por la defección de éstos, les suplicaba que hicieran por volver al regazo de la Madre afligida, única fuente de salvación, y rezaba por “los que habían salido de la Iglesia y, abandonando la doctrina del Espíritu Santo, seguían su propio parecer”, para que de todo corazón se convirtieran. (Benedicto XV. Encíclica Spiritus Paraclitus, n. 41-42, 15 de septiembre de 1920)

… juzga la idea de Francisco de mundanidad dentro de la Iglesia

  • Satisfacción y regocijo por ver brotar pujantes los entusiasmos de los buenos

Pues bien: quien considere tantos y tan rudos trabajos sufridos en la propagación de la fe, tantos afanes y ejemplos de invicta fortaleza, admitirá sin duda que, a pesar de ello, sean todavía innumerables los que yacen en las tinieblas y sombras de muerte, ya que, según estadísticas modernas, no baja aún de mil millones el número de los gentiles. Nos, pues, llenos de compasión por la suerte lamentable de tan inmensa muchedumbre de almas, no hallando en la santidad de nuestro oficio apostólico nada más tradicional y sagrado que el comunicarles los beneficios de la divina Redención, vemos, no sin satisfacción y regocijo, brotar pujantes en todos los rincones del orbe católico los entusiasmos de los buenos para proveer y extender las misiones extranjeras. Y así, para encender y fomentar más y más esos mismos anhelos, en cumplimiento de nuestros más vivos deseos, después de haber implorado con reiteradas preces la luz y el auxilio del Señor, os mandamos, venerables hermanos, estas letras, con las que os exhortamos a vosotros y a vuestro clero y pueblo a cooperar en obra tan trascendental, indicándoos juntamente el modo como podéis favorecer a esta importantísima causa. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 10-13, 30 de noviembre 1919)

  • La Iglesia por su naturaleza une los hombres y la sociedad

Unidas de este modo las naciones según los principios de la ley cristiana, todas las empresas que acometan en pro de la justicia y de la caridad tendrán la adhesión y la colaboración activa de la Iglesia, la cual es ejemplar perfectísimo de sociedad universal y posee, por su misma naturaleza y sus instituciones, una eficacia extraordinaria para unir a los hombres, no sólo en lo concerniente a la eterna salvación de éstos, sino también en todo lo relativo a su felicidad temporal, pues la Iglesia sabe llevar a los hombres a través de los bienes temporales de tal manera que no pierdan los bienes eternos.(Benedicto XV. Encíclica Pacem Dei munus, n.14, 23 de mayo de 1920)

  • Todos los continentes se han beneficiado de los planes apostólicos misioneros

Más aún: tras el descubrimiento de América, ejércitos de varones apostólicos, entre los cuales merece especial mención Bartolomé de las Casas, honra y prez de la Orden dominicana, se consagraron a aliviar la triste suerte de los indígenas, ora defendiéndolos de la tiranía despótica de ciertos hombres malvados, ora arrancándolos de la dura esclavitud del demonio. A1 mismo tiempo, Francisco Javier, digno ciertamente de ser comparado con los mismos Apóstoles, después de haber trabajado heroicamente por la gloria de Dios y salvación de las almas en las Indias Orientales y el Japón, expira a las puertas mismas del Celeste Imperio, adonde se dirigía, como para abrir con su muerte camino a la predicación del Evangelio en aquélla región vastísima, donde habían de consagrarse al apostolado, llenos de anhelos misioneros y en medio de mil vicisitudes, los hijos de tantas Órdenes religiosas e Instituciones misioneras. Por fin, Australia, último continente descubierto, y las regiones interiores de África, exploradas recientemente por hombres de tesón y audacia, han recibido también pregoneros de la fe. Y casi no queda ya isla tan apartada en la inmensidad del Pacífico adonde no haya llegado el celo y la actividad de nuestros misioneros. Muchos de ellos, en el desempeño de su apostolado, han llegado, a ejemplo de los Apóstoles, al más alto grado de perfección en el ejercicio de las virtudes; y no son pocos los que han confirmado con su sangre la fe y coronado con el martirio sus trabajos apostólicos. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 6-9, 30 de noviembre 1919)

… juzga el modo de reformar la Iglesia que defiende Francisco

  • Ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar

Quienes deseen hacerse aptos para el apostolado tienen que concentrar necesariamente sus energías en lo que antes hemos indicado, y que es de suma importancia y trascendencia, a saber: la santidad de la vida. Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar, como ha de huir del pecado quien a los demás exhorta que lo detesten. De una manera especial tiene esto explicación tratándose de quien ha de vivir entre gentiles, que se guían más por lo que ven que por la razón, y para quienes el ejemplo de la vida, en punto a convertirles a la fe, es más elocuente que las palabras. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 64-65, 30 de noviembre de 1919)

… juzga la idea que tiene Francisco de dialogar con el mundo

  • El éxito del apostolado corresponderá al grado de unión con Dios

Quienes deseen hacerse aptos para el apostolado tienen que concentrar necesariamente sus energías en lo que antes hemos indicado, y que es de suma importancia y trascendencia, a saber: la santidad de la vida. Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar, como ha de huir del pecado quien a los demás exhorta que lo detesten. De una manera especial tiene esto explicación tratándose de quien ha de vivir entre gentiles, que se guían más por lo que ven que por la razón, y para quienes el ejemplo de la vida, en punto a convertirles a la fe, es más elocuente que las palabras. El misionero deber ser dechado de todos por su humildad, obediencia, pureza de costumbres, señalándose sobre todo por su piedad y por su espíritu de unión y continuo trato con Dios, de quien ha de procurar a menudo recabar el éxito de sus negocios espirituales, convencido de que la medida de la gracia y ayuda divina en sus empresas corresponderá al grado de su unión con Dios. […] Con el auxilio de estas virtudes caerán todos los estorbos y quedará llana y patente a la Verdad la entrada en los corazones de los hombres; porque no hay ninguna voluntad tan contumaz que pueda resistirles fácilmente. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, 64-68, 30 de noviembre de 1919)

… juzga la idea de pastor que tiene Francisco

  • El ejemplo de vida es más elocuente que las palabras

De una manera especial tiene esto explicación tratándose de quien ha de vivir entre gentiles, que se guían más por lo que ven que por la razón, y para quienes el ejemplo de la vida, en punto a convertirles a la fe, es más elocuente que las palabras. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 9, 30 de noviembre de 1919)

  • En el apostolado hay que concentrar las energías en la santidad de vida

Pero quienes deseen hacerse aptos para el apostolado tienen que concentrar necesariamente sus energías en lo que antes hemos indicado, y que es de suma importancia y trascendencia, a saber: la santidad de la vida. Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar, como ha de huir del pecado quien a los demás exhorta que lo detesten. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 9, 30 de noviembre de 1919)

  • Prendas de inteligencia y cultura de nada valen sin una vida irreprochable

Supóngase un misionero que, a las más bellas prendas de inteligencia y carácter, haya unido una formación tan vasta como culta y un trato de gentes exquisito; si a tales dotes personales no acompaña una vida irreprochable, poca o ninguna eficacia tendrá para la conversión de los pueblos, y aun puede ser un obstáculo para sí y para los demás. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 9, 30 de noviembre de 1919)

… juzga la idea de “Pan de Vida” que tiene Francisco

  • Cuidado con los que buscan la novedad en el modo de hablar de la cosas divinas

No solamente deseamos que los católicos se guarden de los errores de los modernistas, sino también de sus tendencias, o del espíritu modernista, como suele decirse; el que queda inficionado de este espíritu rechaza con desdén todo lo que sabe a antigüedad y busca, con avidez, la novedad en todas las cosas: en el modo de hablar de las cosas divinas, en la celebración del culto sagrado, en las instituciones católicas, y hasta en el ejercicio de la piedad. Queremos, por tanto, que sea respetada aquella ley de nuestros mayores: “No se innove nada, fuera de lo que es tradición”, la cual, si por una parte, ha de ser observada inviolablemente en las cosas de fe, por otra, sin embargo, debe servir de norma para todo aquello que pueda sufrir mutación, si bien, aún en esto vale generalmente la regla: “No con novedades, sino de una manera nueva”. (Benedicto XV. Encíclica Ad beatissimi apostolorum, 1 de noviembre de 1914)

  • Los que socavan la doctrina enseñada por los Padres son detractores de las Escrituras

No le faltan a la Escritura Santa otros detractores; nos referimos a quienes de tal manera abusan de principios de suyo rectos, con tal de que se contengan dentro de ciertos límites, que destruyen los fundamentos de la verdad de la Biblia y socavan la doctrina católica comúnmente enseñada por los Padres. (Denzinger-Hunermann 3654. Benedicto XV, Encíclica Spiritus Paraclitus, 15 de septiembre de 1920)

… juzga la idea de Francisco de que la buena voluntad suple la Teología

  • Pedro es el común maestro y rector de todos

A Pedro el Príncipe de los Apóstoles, el Fundador divino de la Iglesia otorgó los dones de inerrancia en materia de fe y de unión con Dios. Esta relación es similar a la de un “Director de Coro en el Coro de los Apóstoles”. Él es el común maestro y rector de todos, de modo que él podría alimentar el rebaño de Aquel que estableció su Iglesia sobre la autoridad de Pedro mismo y sus sucesores. Y sobre esta roca mística el fundamento de la estructura eclesiástica toda permanece firme. Desde allí se eleva la unidad de la caridad cristiana así como nuestra fe católica. (Benedicto XV. Encíclica Principi Apostolorum Petro, 5 de octubre de 1920)

… juzga las ideas pro-comunistas de Francisco pronunciadas con los Movimientos Populares

  • Las falacias de los agitadores se dirigen a los pobres para que se revelen contra los que poseen mayores bienes

Frente a los que la suerte, o la propia actividad ha dotado de bienes de fortuna, están los proletarios y obreros, ardiendo de odio, porque participando de la misma naturaleza de ellos, no gozan sin embargo, de la misma condición. Naturalmente una vez infatuados como están por las falacias de los agitadores, a cuyo influjo por entero suelen someterse, ¿quién será capaz de persuadirlos que no por que los hombres sean iguales en naturaleza, han de ocupar el mismo puesto en la vida social; sino que cada cual tendrá aquél que adquirió con su conducta, si las circunstancias no le son adversas? Así, pues, los pobres que luchan contra los ricos como si éstos hubieran usurpado ajenos bienes, obran no solamente contra la justicia y la caridad, sino también contra la razón; sobre todo, pudiendo ellos, si quieren, con una honrada perseverancia en el trabajo, mejorar su propia fortuna. Cuáles y cuantos perjuicios acarree esta lucha de clases, tanto a los individuos en particular como a la sociedad en general, no hay necesidad de declararlo; todos estamos viendo y deplorando las frecuentes huelgas, en las cuales suele quedar repentinamente paralizado el curso de la vida pública y social, hasta en los oficios de más imprescindible necesidad; e igualmente, esas amenazadoras revueltas y tumultos, en los que con frecuencia se llega al empleo de las armas y al derramamiento de sangre. (Benedicto XV. Encíclica Ad Beatissimi Apostolorum, n. 9, 1 de noviembre 1914)

  • Los enemigos de la Iglesia instigan para exigir cosas inmoderadas fomentando el odio entre las clases sociales

Por lo cual, al par que exhortamos a los ricos para que practiquen la liberalidad, y miren más a la equidad que a su derecho, amonestamos a su vez celosamente a los proletarios para que se guarden d exigir algo tan inmoderado que ponga en peligro su propia fe. Pues la insidiosa intención de los enemigos llega hasta persuadir que se exija cosas inmoderadas incluso de la Iglesia, para incitar a la deserción a la multitud allí donde no fuere muy adicta. Hay por consiguiente, que abstenerse de toda falta de moderación y templanza; falta que se da siempre que o se hace uso de la fuerza, se fomentan los odios entre las diversas clases sociales, se olvidan las muchas diferencias naturales que hay aún entre la misma fraternidad e igualdad, o se pone el fin de toda la vida humana en la consecución de los bienes caducos. (Benedicto XV. Epístola Intelleximus ex iis, 14 de junio de 1920

  • Los pobres deben precaverse de los enemigos que enseñan a violar el derecho ajeno

Bien saben los pobres y necesitados con qué especial amor los distinguimos Nos, en cuanto más cercanos a la imagen de Jesucristo. Tememos, sin embargo, que alguna vez, olvidando sus deberes, lleguen en la reclamación de sus derechos hasta avasallar los derechos ajenos, que la religión ordena considerar tan santos como los propios. Los enemigos, en cambio, enseñan a violar el derecho ajeno, demostrando a todas luces que ponen toda la felicidad del hombre en esta vida mortal; pero el derecho violado reclama justicia eternamente. (Benedicto XV. Epístola Intelleximus ex iis, 14 de junio de 1920)

  • Los absurdos errores del socialismo deben ser contrarestados por la caridad y el amor mutuo entre las clases sociales

No Nos parece necesario repetir ahora los argumentos que prueban hasta la evidencia lo absurdo del socialismo y de otros semejantes errores. Ya lo hizo sapientísimamente León XIII Nuestro Predecesor, en memorables Encíclicas; y vosotros, Venerables Hermanos, cuidaréis con vuestra diligencia de que tan importantes enseñanzas no caigan en el olvido, sino que sean sabiamente ilustradas e inculcadas, según la necesidad lo requiera, en las asambleas y reuniones de los católicos, en la predicación sagrada y en las publicaciones católicas. Pero de un modo especial, y no dudamos repetirlo, procuraremos con toda suerte de argumentos suministrados por el Evangelio, por la misma naturaleza del hombre, y los intereses públicos y privados, exhortar a todos a que, ajustándose a la ley divina de la caridad, se amen unos a otros como hermanos. La eficacia de este fraterno amor no consiste en hacer que desaparezca la diversidad de condiciones y de clases, cosa tan imposible como el que en un cuerpo animado todos y cada uno de los miembros tengan el mismo ejercicio y dignidad, sino en que los que estén más altos se abajen, en cierto modo, hasta los inferiores y se porten con ellos, no sólo con toda justicia, como es su obligación, sino también benigna, afable, pacientemente; los humildes a su vez se alegren de la prosperidad y confíen en el apoyo de los poderosos, no, de otra suerte que el hijo menor de una familia se pone bajo la protección y el amparo del de mayor edad. (Benedicto XV. Encíclica Ad Beatissimi Apostolorum, n. 10, 1 de noviembre 1914)

  • Los socialistas se presentan como los creadores de una “mejor vida”. Utilizan un lenguaje arrebatado y duro para excitar a las multitudes hacia la revolución social

Vean por tanto, cuan mal hacían por los intereses de los obreros los que, presentándose como los creadores de una condición de mejor vida, se mostraban atentos exclusivamente al logro y dominio de cosas perecederas y caducas y no sólo descuidaban moderar los ánimos recomendando los deberes cristianos, sino que incluso los excitaban a una mayor enemistad contra los ricos, y todo ello con el arrebato y dureza de lenguaje que acostumbran los hombres ajenos a nosotros para incitar a las multitudes a la revolución social. Queda encomendado a tu vigilancia, venerable hermano, en orden a evitar tan grave peligro, amonestar, como lo haz venido haciendo, a cuantos tratan de verdad de beneficiar a los obreros, a fin de que, lejos de la destemplanza de lenguaje usada por los “socialistas”, imbuyan totalmente del espíritu cristiano su acción, su defensa y propaganda de esta causa. Si faltare dicho espíritu ciertamente será más el daño que el provecho. (Benedicto XV. Carta Soliti Nos, 11 de marzo de 1920)

  • La diferencia de clases tiene su origen en la naturaleza misma: Dios ha hecho al pequeño y al grande

Por lo demás, sepan muy bien los que se hallan en inferior posición y fortuna que la diferencia de clases en la sociedad civil tiene su origen en la naturaleza misma y que, por consiguiente, debe atribuirse a la voluntad de Dios: Porque Él mismo hizo al pequeño y al grande (Sab 6,8); y esto sin duda, para mayor utilidad y ventaja de los individuos y de la sociedad. Y que convenzan de que, aún cuando progresen por su habilidad e ingenio, consiguiendo abundantes bienes, siempre les quedará, como a los demás hombres, no poco para sufrir. Por lo cual, si son juiciosos, no se esforzarán por alcanzar utopías irrealizables, y soportarán con paz y constancia los inevitables males de esta vida, en la esperanza de los bienes eternos. (Benedicto XV. Carta Soliti Nos, 11 de marzo de 1920)

  • No dejarse engañar por las falacias de los socialistas que prometen maravillas

Así pues, rogamos insistentemente a los ciudadanos de Bérgamo por su especial efecto y adhesión hacia esta Sede Apostólica, que no se dejen engañar por las falacias de aquellos que, prometiendo maravillas pretenden apartarlos de su fe tradicional, para acabar empujándolos a trastornarlo y revolverlo todo por la violencia. La causa de la justicia y de la verdad no se defienden con violencias ni con perturbaciones del orden: son estas armas tales, que quienes las emplean se hieren a sí mismos antes que a nadie. (Benedicto XV. Carta Soliti Nos, 11 de marzo de 1920)

  • La Iglesia a diferencia de los adversarios no se vale de engaños. Ella es madre cariñosa de ricos y pobres

Por lo cual, presten atención los proletarios oído atento a las enseñanzas de la Iglesia, aunque parezca dar menos que los adversarios, pues no se vale de vana superchería, sino que promete cosas justas y duraderas, y tengan presente que Ella, aun cuando es madre de todos, a ellos, como hemos dicho, los rodea de especial cariño, y que, si alguna vez defiende a los ricos, no los defiende porque son ricos, sino porque han sido vejados injustamente. Igualmente, obedezcan a la Iglesia los ricos, confiados en su maternal cariño y equidad. (Benedicto XV. Epístola Intelleximus ex iis, 14 de junio de 1920)

… juzga la idea de una Iglesia pobre para los pobres que tiene Francisco

  • Para ser apóstol es necesario huir del pecado y practicar la virtud

Pero quienes deseen hacerse aptos para el apostolado tienen que concentrar necesariamente sus energías en lo que antes hemos indicado, y que es de suma importancia y trascendencia, a saber: la santidad de la vida. Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar, como ha de huir del pecado quien a los demás exhorta que lo detesten. […] El misionero deber ser dechado de todos por su humildad, obediencia, pureza de costumbres, señalándose sobre todo por su piedad y por su espíritu de unión y continuo trato con Dios, de quien ha de procurar a menudo recabar el éxito de sus negocios espirituales, convencido de que la medida de la gracia y ayuda divina en sus empresas corresponderá al grado de su unión con Dios. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 64.67, 30 de noviembre de 1919)

… juzga la idea de Iglesia cerrada y enferma que tiene Francisco

  • El éxito del apostolado corresponderá al grado de unión con Dios

Quienes deseen hacerse aptos para el apostolado tienen que concentrar necesariamente sus energías en lo que antes hemos indicado, y que es de suma importancia y trascendencia, a saber: la santidad de la vida. Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar, como ha de huir del pecado quien a los demás exhorta que lo detesten. De una manera especial tiene esto explicación tratándose de quien ha de vivir entre gentiles, que se guían más por lo que ven que por la razón, y para quienes el ejemplo de la vida, en punto a convertirles a la fe, es más elocuente que las palabras. El misionero deber ser dechado de todos por su humildad, obediencia, pureza de costumbres, señalándose sobre todo por su piedad y por su espíritu de unión y continuo trato con Dios, de quien ha de procurar a menudo recabar el éxito de sus negocios espirituales, convencido de que la medida de la gracia y ayuda divina en sus empresas corresponderá al grado de su unión con Dios. […] Con el auxilio de estas virtudes caerán todos los estorbos y quedará llana y patente a la Verdad la entrada en los corazones de los hombres; porque no hay ninguna voluntad tan contumaz que pueda resistirles fácilmente. (Benedicto XV. Carta Apostólica Maximum Illud, 64-68, 30 de noviembre de 1919)

  • Llevar la luz a los pueblos sumidos en sombras de muerte

Es ya hora, amadísimos hijos, de hablaros a vosotros, cuantos trabajáis en la viña del Señor, a cuyo celo, juntamente con la propagación de la verdad cristiana, está encomendada la salvación de innumerables almas. Sea lo primero, y como base de todo, que procuréis formaros cabal concepto de la sublimidad de vuestra misión, la cual debe absorber todas vuestras energías. Misión verdaderamente divina, cuya esfera de acción se remonta muy por encima de todas las mezquindades de los intereses humanos, ya que vuestro fin es llevar la luz a los pueblos sumidos en sombras de muerte y abrir la senda de la vida a quienes de otra suerte se despeñarían en la ruina. (Benedicto XV. Carta Apostólica Maximum illud, n. 40-42, 30 de noviembre de 1919)

… juzga el hecho de Francisco no haberse ofendido con la Cruz en forma de símbolo comunista

  • El socialismo: un absurdo y un error

No Nos parece necesario repetir ahora los argumentos que prueban hasta la evidencia lo absurdo del socialismo y de otros semejantes errores. Ya lo hizo sapientísimamente León XIII Nuestro Predecesor, en memorables Encíclicas; y vosotros, Venerables Hermanos, cuidaréis con vuestra diligencia de que tan importantes enseñanzas no caigan en el olvido, sino que sean sabiamente ilustradas e inculcadas, según la necesidad lo requiera, en las asambleas y reuniones de los católicos, en la predicación sagrada y en las publicaciones católicas. (Benedicto XV. Encíclica Ad Beatissimi Apostolorum, 1 de novembro de 1914)

… juzga la idea de que los cristianos deben abajarse siempre que tiene Francisco

  • El ejemplo de San Jerónimo: humildad en oír a la Iglesia e intransigencia con sus enemigos

A fuera de hombre celoso en defender la integridad de la fe, [San Jerónimo] luchó denodadamente con los que se habían apartado de la Iglesia, a los cuales consideraba como adversarios propios: “Responderé brevemente que jamás he perdonado a los herejes y que he puesto todo mi empeño en hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales”. Y en carta a Rufino: “Hay un punto sobre el cual no podré estar de acuerdo contigo: que, transigiendo con los herejes, pueda aparecer no católico”. Sin embargo, condolido por la defección de éstos, les suplicaba que hicieran por volver al regazo de la Madre afligida, única fuente de salvación, y rezaba por “los que habían salido de la Iglesia y, abandonando la doctrina del Espíritu Santo, seguían su propio parecer”, para que de todo corazón se convirtieran. Si alguna vez fue necesario, venerables hermanos, que todos los clérigos y el pueblo fiel se ajusten al espíritu del Doctor Máximo, nunca más necesario que en nuestra época, en que tantos se levantan con orgullosa terquedad contra la soberana autoridad de la revelación divina y del Magisterio de la Iglesia. […] Ojalá todos los católicos se atengan a la regla de oro del santo Doctor y, obedientes al mandato de su Madre, se mantengan humildemente dentro de los límites señalados por los Padres y aprobados por la Iglesia. (Benedicto XV. Encíclica Spiritus Paraclitus, n. 41-42, 15 de septiembre de 1920)

… juzga la idea sobre ofrecer rosarios que tiene Francisco

  • Los Romanos Pontífices no dejaron pasar ocasión de ensalzar el rosario

Conviene a saber, aquella oración [el rosario], que por hacerse juntamente con la mente y la lengua—con la contemplación de los principales misterios de la religión, mientras se repite quince veces la oración dominical y otras tantas decenas la salutación angélicaes muy apta para alimentar y excitar entre el pueblo la piedad y toda suerte de virtudes. […] Así, pues, la Iglesia, por medio principalmente del rosario, siempre ha encontrado en Ella a la madre de la gracia y a la madre de la misericordia, precisamente tal cual ha tenido costumbre de saludarla; por lo cual los Romanos Pontífices no dejaron pasar jamás ocasión alguna hasta el presente de ensalzar con las mayores alabanzas el rosario mariano y de enriquecerlo con indulgencias apostólicas. (Benedicto XV. Encíclica Fausto appetente, 29 de junio de 1921)

  • Los modernistas rechazan con desdén antiguos ejercicios de piedad

Y no solamente deseamos que los católicos se guarden de los errores de los modernistas, sino también de sus tendencias, o del espíritu modernista, como suele decirse: el que queda inficionado de este espíritu [de los modernistas] rechaza con desdén todo lo que sabe a antigüedad, y busca, con avidez la novedad en todas las cosas divinas, en la celebración del culto sagrado, en las instituciones católicas, y hasta en el ejercicio privado de la piedad. Queremos, por tanto, que sea respetada aquella ley de Nuestros mayores: Nihil innovetur nisi quod traditum est – Nada se innove sino lo que se ha trasmitido; la cual, si por una parte ha de ser observada inviolablemente en las cosas de fe, por otra, sin embargo, debe servir de norma para todo aquello que pueda sufrir mutación, si bien, aun en esto vale generalmente la regla: Non nova, sed noviter – No cosas nuevas sino de un modo nuevo. (Benedicto XV. Encíclica Ad Beatissimi Apostolorum, n. 16, 1 de noviembre de 1914)

… juga la idea de igualdad como fuente de justicia y felicidad que tiene Francisco

  • Para el bien de la sociedad hay grandes y pequeños

Quienes son de inferior posición social y fortuna, entienden perfectamente esto: que la variedad de categorías existente en la sociedad civil proviene de la naturaleza y de la voluntad de Dios. En conclusión, debe repetirse: “porque Él mismo hizo al pequeño y al grande” (Sb 6, 8), sin duda para mayor provecho de cada uno y de la comunidad. Que ellos mismos se persuadan de que, por más que mediante su esfuerzo y favorecidos por la fortuna hayan alcanzado situaciones mejores, siempre restará para ellos, como para todos los hombres, una parcela no pequeña de padecimientos; por lo cual, si son juiciosos, no aspirarán en vano a cosas más altas que las que puedan, y soportarán con paz y constancia los inevitables males, en la esperanza de los bienes eternos.  (Benedicto XV. Carta Soliti nos, 11 de marzo de 1920)

  • La eficacia del amor fraterno no consiste en hacer desaparecer las clases sociales

Suelto, pues, o aflojado aquel doble vínculo de cohesión de todo cuerpo social, a saber, la unión de los miembros entre sí, por la mutua caridad, y de los miembros con la cabeza, por el acatamiento de la autoridad ¿quién se maravillará con razón, Venerables Hermanos, de que la actual sociedad humana aparezca dividida en dos grandes bandos que luchan entre sí despiadadamente y sin descanso? […] Naturalmente una vez infatuados como están por las falacias de los agitadores, a cuyo influjo por entero suelen someterse, ¿quién será capaz de persuadirlos que no por que los hombres sean iguales en naturaleza, han de ocupar el mismo puesto en la vida social; sino que cada cual tendrá aquél que adquirió con su conducta, si las circunstancias no le son adversas? Así, pues, los pobres que luchan contra los ricos como si éstos hubieran usurpado ajenos bienes, obran no solamente contra la justicia y la caridad, sino también contra la razón; sobre todo, pudiendo ellos, si quieren, con una honrada perseverancia en el trabajo, mejorar su propia fortuna. Cuáles y cuantos perjuicios acarree esta lucha de clases, tanto a los individuos en particular como a la sociedad en general, no hay necesidad de declararlo. […] Procuraremos con toda suerte de argumentos suministrados por el Evangelio, por la misma naturaleza del hombre, y los intereses públicos y privados, exhortar a todos a que, ajustándose a la ley divina de la caridad, se amen unos a otros como hermanos. La eficacia de este fraterno amor no consiste en hacer que desaparezca la diversidad de condiciones y de clases, cosa tan imposible como el que en un cuerpo animado todos y cada uno de los miembros tengan el mismo ejercicio y dignidad, sino en que los que estén más altos se abajen, en cierto modo, hasta los inferiores y se porten con ellos, no sólo con toda justicia, como es su obligación, sino también benigna, afable, pacientemente; los humildes a su vez se alegren de la prosperidad y confíen en el apoyo de los poderosos, no, de otra suerte que el hijo menor de una familia se pone bajo la protección y el amparo del de mayor edad. (Benedicto XV. Encíclica Ad beatissimi, n. 9-10, 1 de noviembre de 1914)

… juzga la interpretación del milagro de la multiplicación de los panes y peces que tiene Francisco

  • Los que socavan la doctrina enseñada por los Padres son detractores de las Sagradas Escrituras

No le faltan a la Escritura Santa otros detractores; nos referimos a quienes de tal manera abusan de principios de suyo rectos, con tal de que se contengan dentro de ciertos límites, que destruyen los fundamentos de la verdad de la Biblia y socavan la doctrina católica comúnmente enseñada por los Padres. Si aun viviera, sobre ellos dispararía Jerónimo aquellos acérrimos dardos de su palabra, pues, sin tener en cuenta el sentir y juicio de la Iglesia, acuden con demasiada facilidad a las citas que llaman implícitas o a las narraciones sólo aparentemente históricas; o pretenden encontrar en los Sagrados Libros ciertos géneros literarios, con los que no puede componerse la íntegra y perfecta verdad de la palabra divina; o tales opiniones profesan sobre el origen de la Biblia que se tambalea o totalmente se destruye su autoridad. Pues, ¿qué sentir ahora de aquellos que en la exposición de los mismos Evangelios, de la fe a ellos debida, la humana la disminuyen y la divina la echan por tierra? En efecto, lo que nuestro Señor Jesucristo dijo e hizo, no creen haya llegado a nosotros íntegro e inmutable, por aquellos testigos que religiosamente pusieron por escrito lo que ellos mismos vieron y oyeron; sino que — particularmente por lo que al cuarto Evangelio se refiere — parte procedió de los Evangelistas, que inventaron y añadieron muchas cosas por su cuenta, parte se compuso de la narración de los fieles de otra generación… (Denzinger-Hunermann 3654. Benedicto XV, Encíclica Spiritus Paraclitus, 15 de septiembre de 1920)

… juzga la idea de Comunismo que tiene Francisco

  • La Iglesia cura las heridas de la humanidad porque es heredera del espíritu de Jesucristo

La Iglesia reivindica para sí, como misión propia, esta labor de curar las heridas de la humanidad, porque es la heredera del espíritu de Jesucristo; la Iglesia, decimos, cuya vida toda está entretejida con una admirable variedad de obras de beneficencia, porque “como verdadera madre de los cristianos, alberga una ternura tan amorosa por el prójimo, que para las más diversas enfermedades espirituales de las almas tiene presta en todo momento la eficaz medicina”; y así “educa y enseña a la infancia con dulzura, a la juventud con fortaleza, a la ancianidad con placentera calma, ajustando el remedio a las necesidades corporales y espirituales de cada uno” (San Agustín). Estas obras de la beneficencia cristiana suavizan los espíritus y poseen por esto mismo una extraordinaria eficacia para devolver a los pueblos la tranquilidad pública. (Benedicto XV. Encíclica Pacem Dei munus, n. 9, 23 de mayo de 1920)

… juzga la idea de que el Papa no debe juzgar que tiene Francisco

  • Pedro es el común maestro y rector de todos

A Pedro el Príncipe de los Apóstoles, el Fundador divino de la Iglesia otorgó los dones de inerrancia en materia de fe y de unión con Dios. Esta relación es similar a la de un “Director de Coro en el Coro de los Apóstoles”. Él es el común maestro y rector de todos, de modo que él podría alimentar el rebaño de Aquel que estableció su Iglesia sobre la autoridad de Pedro mismo y sus sucesores. Y sobre esta roca mística el fundamento de la estructura eclesiástica toda permanece firme. Desde allí se eleva la unidad de la caridad cristiana así como nuestra fe cristiana. (Benedicto XV. Encíclica Principi Apostolorum Petro, n. 1, de 5 de octubre de 1920)

… juzga la idea de armonía entre bien y mal que tiene Francisco

  • Guardarse de los espíritus que buscan la novedad en todo

No solamente deseamos que los católicos se guarden de los errores de los modernistas, sino también de sus tendencias, o del espíritu modernista, como suele decirse; el que queda inficionado de este espíritu rechaza con desdén todo lo que sabe a antigüedad y busca, con avidez, la novedad en todas las cosas: en el modo de hablar de las cosas divinas, en la celebración del culto sagrado, en las instituciones católicas, y hasta en el ejercicio de la piedad. Queremos, por tanto, que sea respetada aquella ley de nuestros mayores: “No se innove nada, fuera de lo que es tradición”, la cual, si por una parte, ha de ser observada inviolablemente en las cosas de fe, por otra, sin embargo, debe servir de norma para todo aquello que pueda sufrir mutación, si bien, aun en esto vale generalmente la regla: “No con novedades, sino de una manera nueva”. (Denzinger-Hünermann 3626. Benedicto XV. Encíclica Ad beatissimi Apostolorum, 1 de noviembre de 1914)

… juzga la idea de “cultura del encuentro” que tiene Francisco

  • La Iglesia por su naturaleza une los hombres y la sociedad

Unidas de este modo las naciones según los principios de la ley cristiana, todas las empresas que acometan en pro de la justicia y de la caridad tendrán la adhesión y la colaboración activa de la Iglesia, la cual es ejemplar perfectísimo de sociedad universal y posee, por su misma naturaleza y sus instituciones, una eficacia extraordinaria para unir a los hombres, no sólo en lo concerniente a la eterna salvación de éstos, sino también en todo lo relativo a su felicidad temporal, pues la Iglesia sabe llevar a los hombres a través de los bienes temporales de tal manera que no pierdan los bienes eternos. (Benedicto XV. Encíclica Pacem Dei múnus, n.14, 25 de mayo de 1920) 

… juzga la idea de Iglesia-minoría que tiene Francisco

  • La misión confiada a los Apóstoles se perpetúa en sus sucesores

La grande y santísima misión confiada a sus discípulos por Nuestro Señor Jesucristo, al tiempo de su partida hacia el Padre, por aquellas palabras: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las naciones” (Mc 16, 15), no había de limitarse ciertamente a la vida de los apóstoles, sino que se debía perpetuar en sus sucesoreshasta el fin de los tiempos, mientras hubiera en la tierra hombres para salvar la verdad. (Benedicto XV. Carta apostólica Maximum illud, n. 1, 30 de noviembre de 1919) 

  • Evangelizar es practicar el amor al prójimo

Mandó (Dios) a cada uno de ellos el amor de su prójimo” (Eclo 17, 12); mandamiento que urge con tanta mayor gravedad cuanta mayor es la necesidad que pesa sobre el prójimo. ¿Y qué clase de hombres más acreedores a nuestra ayuda fraternal que los infieles, quienes, desconocedores de Dios y presa de la ceguera y de las pasiones desordenadas, yacen en la más abyecta servidumbre del demonio? Por eso, cuantos contribuyeren, en la medida de sus posibilidades, a llevarles la luz de la fe, principalmente ayudando a la obra de los misioneros, habrán cumplido su deber en cuestión tan importante y habrán agradecido a Dios de la manera más delicada el beneficio de la fe. (Carta apostólica Maximum illud, n. 79-81, 30 de noviembre de 1919)

… juzga la idea de obediencia religiosa que tiene Francisco

  • Obedeced a vuestros pastores y estadles sujetos

Por cierto que, como arriba deploramos, no todos los ministros del Santuario están libres de insubordinación y de independencia, tan corriente en estos tiempos; ni sucede rara vez a los Pastores de la Iglesia encontrar dolor y contradicción allí donde con derecho hubiesen esperado consuelo y ayuda. […] Y que, si, como hemos visto, resisten a Dios los que resisten a cualquier potestad legítima, mucho más irreverente es la conducta de aquellos que rehúsan obedecer a los Obispos, a los cuales ha consagrado Dios con el sello de su potestad. […] Añádase que ya es demasiado pesada la carga que llevan los Obispos, aun por la misma dificultad que ofrecen estos tiempos, y que es más grave todavía la ansiedad en que viven por la salud del rebaño que les ha sido confiado: “Obedeced a vuestros pastores y estadles sujetos que ellos velan sobre vuestras almas”. (Benedicto XV. Encíclica Ad Beatissimi Apostolorum, n. 19, de 1 de noviembre 1914) 

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