Angelo Sodano, Card…

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… juzga el modo de reformar la Iglesia que defiende Francisco

  • El misionero no da más de lo que él mismo ha recibido

Como buenos discípulos, los movimientos y comunidades están llamados a ser igualmente testigos y misioneros del mensaje recibido, tendiendo una mano amiga a otras personas, para que también ellas descubran a Cristo; a quienes aún no lo conocen y a quienes viven su cristianismo de manera superficial, a los que se debe proporcionar también el apoyo necesario para robustecer cada día más su fe y formarla rectamente, ante las acechanzas de una mentalidad secularizada o que promueve la indiferencia religiosa en muchos ambientes latinoamericanos. En esta tarea, el misionero no deja de ser discípulo, no da más de lo que él mismo ha recibido y sigue recibiendo, sin anteponer sus propias ideas o pretender el provecho propio. (Cardenal Angelo Sodano. Mensaje al Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos con ocasión del primer encuentro de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades en América Latina, 24 de febrero de 2006)

… juzga la idea de Francisco de renunciar a la propia cultura en beneficio de los refugiados

  • El encuentro Iglesia-Europa enriqueció la civilización europea y es parte del patrimonio de toda la humanidad

La Iglesia y Europa son dos realidades íntimamente unidas en su ser y en su destino. Han realizado juntas un recorrido de siglos y permanecen marcadas por la misma historia. Al encontrarse se han enriquecido mutuamente con valores que no sólo son el alma de la civilización europea, sino que también forman parte del patrimonio de toda la humanidad. […] ¡Jóvenes europeos, éste es vuestro reto! Debéis comunicar a la Europa de hoy la esperanza que lleváis dentro. Ciertamente, no se trata de crear una Europa paralela a la existente, sino de mostrar a esta Europa que su alma y su identidad están profundamente enraizadas en el cristianismo, para poder así ofrecer a Europa la clave de interpretación de su propia vocación en el mundo.
La unidad de Europa será duradera y provechosa si está asentada sobre los valores humanos y cristianos que integran su alma común, como son la dignidad de la persona humana, el profundo sentimiento de justicia y libertad, la laboriosidad, el espíritu de iniciativa, el amor a la familia, el respeto a la vida, la tolerancia y el deseo de cooperación y de paz. (Card. Angelo Sodano. Homilía en la Misa conclusiva del Encuentro Europeo de Jóvenes, Santiago de Compostela, 8 de agosto de 1999)

 

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