123 – A pesar de los varios obstáculos, particularmente los fundamentalismos de ambas partes, es un deber para todo cristiano el diálogo interreligioso, en el cual ambas partes encuentren purificación y enriquecimiento

Cuando Pilato, con temor reverencial, pregunta a Cristo, en el pretorio, a respecto de su realeza, este proclama: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. (Jn 18, 37) ¿Sería Nuestro Señor Jesucristo un fundamentalista al afirmar esto con tanta convicción y propiedad? Siendo Dios hecho hombre, la Verdad en substancia, no podía ser diferente. Del mismo modo, su Iglesia no puede ser sino la única detentora de la verdad, como afirma San Pablo: “es la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad”. (1 Tim 3, 15) El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la Iglesia “guarda fielmente ‘la fe transmitida a los santos de una vez para siempre’ (cf. Judas 3). Ella es la que guarda la memoria de las palabras de Cristo, la que transmite de generación en generación la confesión de fe de los apóstoles” (CCE 171). Además, el Divino Maestro dejó un mandato a los apóstoles: “Es necesario que se anuncie antes el Evangelio a todos los pueblos”. (Mc 13, 10) Por lo tanto, el diálogo de la Iglesia Católica con las otras religiones tiene como punto primordial el anuncio del Evangelio, llamando a la conversión.

No obstante, Jesús declara que los que no acepten su Evangelio serán condenados: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado”. (Mc 16, 15-16) Es decir, deja claro que la Iglesia debe definir bien los campos: los que están en la verdad y los que se obstinan en mantenerse en el error. Frente a otras religiones, todo cristiano tiene el deber de no “‘avergonzarse de dar testimonio del Señor” (2 Tm 1, 8). En las situaciones que exigen dar testimonio de la fe, el cristiano debe profesarla sin ambigüedad, a ejemplo de san Pablo ante sus jueces. Debe guardar una ‘conciencia limpia ante Dios y ante los hombres’ (Hch 24, 16)” (CCE 2471), sin componendas.

Ser fiel a la verdad de la Iglesia no es fundamentalismo, sino integridad en la fe. Y el diálogo interreligioso que no apunte a la conversión o cree que la Iglesia se enriquece y se purifica con otros credos es poner en duda la verdad de la Iglesia, cuales nuevos Pilato: “quid est veritas?”. (Jn 18, 38) Un diálogo que duda de Aquel que dijo de sí mismo “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jo 14, 6) no puede “tener significado de amor a la verdad”, sino que es relativismo. Y el Apocalipsis es muy severo con los relativistas: “porque eres tibio, ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca”. (Ap 3, 16) ¿Cuál es la enseñanza del Magisterio acerca del verdadero diálogo interreligioso?

Francisco

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Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutoresIV – Aclaración doctrinal indispensable: ¿Cómo queda el llamado al diálogo del Concilio Vaticano II? ¿La Iglesia ya no quiere la evangelización? ¿Cuál es el diálogo verdadero? ¿Existe un diálogo falso?
I ¿La fidelidad a la ortodoxia católica es fundamentalismo o garantía contra la dictadura del relativismo?
II – El mandato de Cristo es evangelizar, es decir, mostrar la verdad y sacar al otro del error… ¡o proscribirlo para que nadie se engañe!
III – La Iglesia es custodia de la verdad y mantiene pura su doctrina, recibida de Cristo. No busca una verdad mejor, ni se purifica en el diálogo interreligioso
IV – Aclaración doctrinal indispensable: ¿Cómo queda el llamado al diálogo del Concilio Vaticano II? ¿La Iglesia ya no quiere la evangelización? ¿Cuál es el diálogo verdadero? ¿Existe un diálogo falso?

I – ¿La fidelidad a la ortodoxia católica es fundamentalismo o garantía contra la dictadura del relativismo?

Card. Joseph Ratzinger

A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se le aplica la etiqueta de fundamentalismo

Congregación para la Doctrina de la Fe

Hoy, afirmar que la Iglesia recibió la plenitud de la Revelación divina es intolerancia… ¡quizás fundamentalismo!

Sagradas Escrituras

Dar la bienvenida a quién no se mantiene en la doctrina de Cristo es hacerse cómplice de sus malas acciones

Pío XI

La fe íntegra y sincera es fundamento y raíz de la caridad

Pío XII

No es lícito disimular un solo dogma de la Iglesia aunque sea por desear la paz

Pablo VI

La Iglesia no puede renegar de sí misma: su fundamento es ser según la mente de Cristo, conservada en la Escritura y en la Tradición

II – El mandato de Cristo es evangelizar, es decir, mostrar la verdad y sacar al otro del error… ¡o proscribirlo para que nadie se engañe!

Sagradas Escrituras

El que representa al pueblo ante Dios debe inculcarle los mandatos y las instrucciones divinas
¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Proclama la palabra, insiste, arguye, reprocha, pues vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina y apartarán el oído de la verdad

Código de Derecho Canónico

La Iglesia recibió el depósito de la fe y tiene el deber y el derecho de predicar el Evangelio a todas las gentes

Benedicto XVI

El primer servicio que los cristianos pueden dar a todo el género humano es anunciarle el Evangelio

Pablo VI

Evangelizar es proclamar la Buena Nueva en todos los ambientes de la humanidad a fin de cambiar interiormente a los hombres y su vida

Pío XII

El verdadero cristiano da ánimo y ejemplo a sus hermanos en peligro de desanimarse frente a la tenebrosa audacia del mal
No hay empresa más noble que reconquistar para la cruz victoriosa a los que de ella, por desgracia, se han separado

Pío IX

El más grande deber de la caridad cristiana es sacar de las tinieblas del error a los que están fuera de la verdad de la Iglesia Católica
Es preciso cortar y arrancar de raíz las yerbas nocivas que veamos crecer: a los que diseminan falsas doctrinas y traicionan al depósito de la fe

León XII

El Dios verdadero no aprueba las sectas que profesan enseñanzas falsas, inconsistentes y contradictorias entre sí

Gregorio XVI

Perecerán eternamente los que no están con Cristo

Santo Tomás de Aquino

Es conveniente que la excomunión sea la pena del cismático

León I Magno

Huid de los que no quisieren corregirse, evitad conversar con ellos

Concilio Vaticano I (XX Ecuménico)

La Iglesia recibió el encargo de enseñar y tiene el deber de proscribir el error para que nadie se engañe

III – La Iglesia es custodia de la verdad y mantiene pura su doctrina, recibida de Cristo. No busca una verdad mejor, ni se purifica en el diálogo interreligioso

Congregación para la Doctrina de la Fe

La Iglesia se sabe portadora de una fidelidad radical a la Palabra de Dios, establecida por Cristo hasta el fin de los tiempos

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

La Iglesia es la maestra de la verdad por voluntad de Cristo

San Juan de la Cruz

Es agravio a Dios no poner los ojos totalmente en Cristo

Pío XI

El culto verdadero se conserva solamente en la Iglesia Católica

León XIII

Abrazar a cualquiera de cualquier religión es arruinar a la católica

Pío IX

Es perverso el sistema que propugna la indiferencia en materia de religión

San Cipriano de Cartago

Que nadie corrompa la pureza de la fe con prevaricación infiel
Todo el que se separa de la Iglesia se une a una adúltera

Santo Tomás de Aquino

Así como el que bebe el cáliz del Señor se hace uno con Él, El que bebe el cáliz de los demonios se hace uno con ellos

Pío XI

Es falsa la opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables
La diversidad de opiniones lleva al menosprecio de la religión, pues la verdad dogmática pasa a no ser absoluta sino relativa

Congregación para la Doctrina de la Fe

Hay una distinción clara entre la fe teologal y la creencia en las otras religiones

Pablo VI

El mensaje de Cristo es la verdad y no admite indiferencia, sincretismo, ni acomodaciones
No podemos compartir variadas expresiones religiosas o quedar indiferentes, como si todas fuesen equivalentes

Sagradas Escrituras

No cedimos a la imposición de los falsos hermanos, a fin de preservar para vosotros la verdad del Evangelio
No podemos participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios
¿Qué concordia puede haber entre Cristo y Belial?

IV – Aclaración doctrinal indispensable: ¿Cómo queda el llamado al diálogo del Concilio Vaticano II? ¿La Iglesia ya no quiere la evangelización? ¿Cuál es el diálogo verdadero? ¿Existe un diálogo falso?

Juan Pablo II

El Concilio Vaticano II quiere un diálogo lleno del espíritu de conversión: el diálogo no puede ser exclusivamente horizontal sin orientar hacia Jesucristo

Pablo VI

El diálogo: ni una debilidad frente al deber con la fe, ni atenuación de la verdad, ni compromiso ambiguo de los principios de pensamiento y acción

Congregación para la Doctrina de la Fe

No hay que silenciar o usar términos ambiguos: fuera de la verdad nunca podrá haber una unión verdadera

Juan Pablo II

Nos urge siempre la unidad en la verdad y no solamente en la caridad: la pureza de la doctrina es base en la edificación de la comunidad cristiana

Santo Tomás de Aquino

El diálogo con los no católicos debe ser hecho sólo por quien es firme en la fe y con el fin de la conversión de aquellos

Congregación para la Doctrina de la Fe

Teorías relativistas niegan el carácter de verdad absoluta y universal de la doctrina de Cristo, y propugnan un pluralismo religioso por principio y no sólo de hecho
Censurada la proposición: “pensar que el Dios de la propia religión es el único es simplemente fanatismo”
La paridad, presupuesto del diálogo, se refiere a la igualdad de la dignidad personal de las partes, no a los contenidos doctrinales, ni mucho menos a Jesucristo
Para que el diálogo pueda ser verdaderamente constructivo no basta apertura, hay que tener fidelidad a la identidad de la fe católica

Juan Pablo II

Es erróneo decir que basta ayudar a los hombres a ser más hombres o más fieles a la propia religión. Tampoco basta formar comunidades trabajando por la paz

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