¿La unidad pluriforme bergogliana tiene a Cristo en el centro?

Entre los extraños principios rectores de la filosofía bergogliana, está el que dice que “la unidad prevalece sobre el conflicto”.  Las consecuencias extraídas de este predicado las explica un tanto en su la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, presentada como el eje programático de su pontificado. En el punto dedicado a ello, encontramos expresiones como “amistad social”, “comunión en las diferencias”, “unidad pluriforme”, “virtualidades valiosas de las polaridades en pugna” y otras que, aun nebulosas como suelen ser aquellas ideas que más parecen determinar el pensamiento y la acción de Francisco, nos dan algunas pistas sobre su significado. Resulta por lo menos sorprendente que quien desea presentarse como el hombre accesible, que llama por teléfono a quien le escribe cartas o que usa más tiempo de sus apariciones públicas para saludar a los peregrinos que para enseñar, sea tan sombrío al presentar lo que parece ser la llave de su personalidad…

“Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. (Jn 14, 7) Al querer encontrar una “comunión de diferencias”, Francisco parece querer proponer la posibilidad de varios “caminos” que llevan a la verdadera vida, y no sólo el “Camino” por excelencia y con mayúscula que es Cristo.  Así, quiere crear esa unidad superior al conflicto basándose en una “amistad social”, no centrada, por lo tanto, en la Persona de Nuestro Divino Redentor. ¿Será realmente esa “amistad social” desvinculada de Cristo, porque es superior a Él? ¿En qué consiste? ¿En la verdadera amistad que es desear lo mejor para el prójimo, que es la salvación de las almas? ¿Está Francisco soñando con un mundo sin guerras, pero ofendiendo a Dios según le plazca a cada uno, para después sufrir los tormentos del infierno por toda la eternidad? No parece, por lo tanto, muy “amistosa” esa preocupación del Obispo de Roma.

El Magisterio de la Iglesia nos da unas claves muy diferentes. Veamos→

Print Friendly, PDF & Email