Francisco y la “ley de gradualidad”: ¿estado confortable en el pecado?

Desde Roma, para el Denzinger-Bergoglio

Uno de los puntos más polémicos de la ya comentadísima Amoris Laetitia es el que hace referencia a la llamada “ley de gradualidad”. Como no es novedad en Francisco, él atribuye este principio a otro, en este caso Juan Pablo II. Quien lo analiza en profundidad, sin embargo, puede sorprenderse y ser llevado a preguntarse sino es más bien un subterfugio para abolir la Ley de Dios en lo tocante a los mandamientos sexto y noveno del Decálogo, así como para subvertir las enseñanzas de Jesucristo sobre los sacramentos de la Eucaristía e del matrimonio. Entendamos de qué se trata y saquemos conclusiones…

Juan Pablo II proponía la llamada “ley de gradualidad” con la conciencia de que el ser humano “conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento”

Francisco habla de una ley de gradualidad, que atribuye a Juan Pablo II (citada en las notas 323 y 324, remitiendo a la Exhortación apostólica Familiaris consortio, de 1981, números 34 y 9. (Estos trechos los vamos a analizar más adelante). Veamos:

  1. En esta línea, San Juan Pablo II proponía la llamada “ley de gradualidad” con la conciencia de que el ser humano “conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento” [323]. No es una “gradualidad de la ley”, sino una gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley. Porque la ley es también don de Dios que indica el camino, don para todos sin excepción que se puede vivir con la fuerza de la gracia, aunque cada ser humano “avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios y de las exigencias de su amor definitivo y absoluto en toda la vida personal y social [324].

Después de este fragmento, el título que sigue es:

Discernimiento de las situaciones llamadas “irregulares”

296. El Sínodo se ha referido a distintas situaciones de fragilidad o imperfección.

Continúa, después de una larga divagación ya estudiada en el Denzinger-Bergoglio [Nota DB: ver aquí], mencionando un caso:

298. Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral. Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas. La Iglesia reconoce situaciones en que “cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación [329]

Poniendo de lado el rematado absurdo de lo que llama “probada fidelidad” en relación al “segundo cónyuge” o a cualquier otra persona por parte de quien no está en el estado de gracia y, por lo tanto, privado del auxilio divino para mantener la fidelidad. Santo Tomás de Aquino explica claramente que nadie puede practicar establemente el bien sin la gracia divina:  “Sin la gracia no hacen los hombres absolutamente ningún bien, porque necesitan de ella no sólo para que, bajo su dirección, sepan lo que deben obrar, sino también para que, con su ayuda, cumplan por amor lo que saben. En ambos estados, para observar los mandamientos, necesitan además el impulso motor de Dios, como ya queda dicho (a. 2. 3)” (Suma Teológica, I-II, q. 109, a. 4); y también la posibilidad de “compromiso cristiano” de la persona que da un escándalo objetivo al vivir en un estado contrario a la fidelidad perfecta de Cristo a su Iglesia. Veamos como Francisco trata del caso.

En primer lugar, en el mismo número 298, él reconoce que:

Debe quedar claro que este no es el ideal que el Evangelio propone para el matrimonio y la familia.

Pero luego propone un recurso misterioso: el “discernimiento”:

el discernimiento de los pastores siempre debe hacerse “distinguiendo adecuadamente”, con una mirada que “discierna bien las situaciones”. Sabemos que no existen “recetas sencillas”.

Después de otra divagación (talvez para despistar el lector), una vez más él vuelve a usar el término (en el número 300), después de la sorprendente declaración de que no se debe esperar “una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos”. La razón de esa declaración quedará clara más adelante:

300. Si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas, como las que mencionamos antes, puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos. Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos”, las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas.

Pero la verdad es que ya existen normas generales para la aplicación de los principios de la moral católica a los casos particulares. Tratase de documentos bien estudiados y de gran discernimiento, escritos por los órganos más autorizados de la Iglesia Católica: los dicasterios del Papa. Francisco no los ignora, porque incluso los cita, como veremos. Pero él utiliza partes de estos documentos  que son ¡los trechos más provechosos para su aparente intención de, en nombre de  “casos particulares” y de “discernimiento”, llegar a la negación de la ley moral!

Después de protestar de que “en la misma ley no hay gradualidad” y de que “este discernimiento no podrá jamás prescindir de las exigencias de verdad y de caridad del Evangelio propuesto por la Iglesia” él pasa a “Circunstancias atenuantes en el discernimiento pastoral”. Allí Francisco empieza a citar diversas fuentes que hablan sobre la disminución de la culpabilidad subjetiva en los actos concretos (como el Catecismo y Santo Tomás). Estas citas son tan interesantes que merecen otro estudio. Y allí dice claramente (en el número 301):

 Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender “los valores inherentes a la norma” [339] o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa. Como bien expresaron los Padres sinodales, “puede haber factores que limitan la capacidad de decisión” [340].

Esta citación es del mismo n. 33 de la Exhortación apostólica Familiaris consortio, que leeremos entero más adelante. También merece una entrada especial la cuestión del dilema moral, donde alguien puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa”. Pero por el momento seguiremos con un largo parloteo en busca del famoso “discernimiento”.

[302] Por esta razón [las citas del Catecismo sobre la disminución de la culpa subjetiva que serán analizada en entrada aparte], un juicio negativo sobre una situación objetiva no implica un juicio sobre la imputabilidad o la culpabilidad de la persona involucrada [345].

¡Esta cita es de una Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre la “Admisibilidad a la Sagrada Comunión de los divorciados que se han vuelto a casar”! Pero, lástima…. una vez más citada muy selectivamente y fuera de contexto, como veremos más adelante.

Ahora viene la guinda:

303. A partir del reconocimiento del peso de los condicionamientos concretos, podemos agregar que la conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepción del matrimonio.

Y continúa:

Ciertamente hay que alentar la maduración de una conciencia iluminada, formada y acompañada por el discernimiento responsable y serio del pastor, y proponer una confianza cada vez mayor en la gracia. Pero esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo.

Para los que imaginaban que el “discernimiento responsable y serio del pastor” ayudaría a “iluminar, formar e acompañar la consciencia” para querer practicar la Ley de Dios, queda claro… Tan sólo se trata de “reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general de Evangelio” sino también “reconocer aquello que, POR AHORA, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios” y “descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando EN MEDIO DE LA COMPEJIDAD CONCRETA DE LOS LÍMITES, AUNQUE TODAVÍA NO SEA PLENAMENTE EL IDEAL OBJETIVO”.

 Luego viene una de esas frases esparcidas por el documento que prácticamente contradice lo que vino inmediatamente antes, pero sin ser claro, para no desenmascarar totalmente a su autor: “De todos modos, recordemos que este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena”. No queda claro si estas “nuevas etapas de crecimiento” que “permitan realizar el ideal de manera más plena” pretender alcanzar la moral en su integridad, ni tampoco, en el caso de que sea así, a qué plazo. Y aún, si es posible parar en una etapa, digamos, intermedia.

Lo que es cierto es que:

304. Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general, porque eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano.

Una vez más, el discernimiento implica que la “existencia concreta” huye de la “ley o norma general”. Pues, según dice en el mismo número 304:

[304] Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por esa razón, aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma. Ello no sólo daría lugar a una casuística insoportable, sino que pondría en riesgo los valores que se deben preservar con especial cuidado.

Conclusión de toda este largo seudo-razonamiento: debemos mantener la ley en teoría sabiendo que hay una enormidad de situaciones concretas –y es el caso de preguntar qué situación humana no es concreta– que significan estados intermedios (entiéndase pecaminosos) donde se puede vivir muy bien, con la consciencia tranquila de que se está en algún punto en una línea cuyo punto final es la Ley de Dios…Y RECIBIR LOS SACRAMENTOS EN ESE ESTADO. En una palabra, la ley existe para un mundo ideal abstracto, pero no puede ser aplicada a nadie. 

¿Los lectores juzgan de forma diferente a nuestra conclusión? Es suficiente leer lo que viene a continuación, en el numeral 305 (después de una citación de él mismo e otra citación-restricción de un documento sobre la Ley Natural):

A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado –que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno– se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia[351].

En la famosa nota 351 Francisco ejemplifica cual es la “ayuda de la Iglesia”: “EN CIERTOS CASOS, PODRÍA SER TAMBIÉN LA AYUDA DE LOS SACRAMENTOS”.

Sobre esto, que Francisco entienda que se debe dar el Santísimo Cuerpo de Cristo a adúlteros, para su mayor perdición, ya estuvo claro para cualquier buen entendedor desde hace mucho, al leer el número 298, en la parte donde hablaba de las imaginarias segundas uniones de compromiso cristiano y “probada fidelidad”. Allí él añade una nueva citación (incompleta, para variar) de Familiaris consortio:

298. Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas. La Iglesia reconoce situaciones en que “cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, como, por ejemplo, la educación de los hijos no pueden cumplir la obligación de la separación” [329]

Sólo que en esta nota 329, él trunca la frase de Juan Pablo II. Leámosla completa para ver que dice realmente:

  • La reconciliación en el sacramento de la penitencia –que les abriría el camino al sacramento eucarístico– puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, –como, por ejemplo, la educación de los hijos– no pueden cumplir la obligación de la separación, “asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos” (Juan Pablo II. Homilía para la clausura del VI Sínodo de los Obispos, n. 7, 25 de octubre de 1980: AAS 72 [1980], 1082)

Qué curioso, ¿no? Francisco omite justo lo que Juan Pablo II dijo antes y después de lo que está citado. Y allí, Francisco completa la desdichada nota 329 con una referencia a un documento conciliar,  Gaudium et spes. ¿Es necesario decir que aquí también él hace lo mismo?

Veamos lo que él dice:

[nota 329] Juan Pablo II, Exhort. ap. Familiaris  consortio n. 84: AAS 74 (1982), 186. En estas situaciones, muchos, conociendo y aceptando la posibilidad de convivir “como hermanos” que la Iglesia les ofrece, destacan que si faltan algunas expresiones de intimidad “puede poner en peligro no raras veces el bien de la fidelidad y el bien de la prole” (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et  spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 51).

O sea, estas personas en “segunda unión” no deben vivir como la Iglesia (y Dios) manda, como “hermanos” o sea “no de more uxorio, con el pretexto de que: ‘puede poner en peligro no raras veces el bien de la fidelidad y el bien de la prole’ aludiendo ser esto lo que determina Gaudium et spes. Veamos lo que Gaudium et spes realmente dice en el número 51:

  • El Concilio sabe que los esposos, al ordenar armoniosamente su vida conyugal, con frecuencia se encuentran impedidos por algunas circunstancias actuales de la vida, y pueden hallarse en situaciones en las que el número de hijos, al menos por ciento tiempo, no puede aumentarse, y el cultivo del amor fiel y la plena intimidad de vida tienen sus dificultades para mantenerse. Cuando la intimidad conyugal se interrumpe, puede no raras veces correr riesgos la fidelidad y quedar comprometido el bien de la prole, porque entonces la educación de los hijos y la fortaleza necesaria para aceptar los que vengan quedan en peligro.
    Hay quienes se atreven a dar soluciones inmorales a estos problemas; más aún, ni siquiera retroceden ante el homicidio; la Iglesia, sin embargo, recuerda que no puede hacer contradicción verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino amor conyugal. (Concilio Vaticano II. Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 51, 7 de diciembre de 1965)

Él está hablando, una vez más, de una familia sacramentalmente constituida (no de situaciones de concubinato) y les impone la Ley de Dios.

Además, nótese que Francisco cuidadosa y eufemísticamente evita explicar cuáles son las “expresiones de intimidad” que él quiere autorizar apuntando para el texto de Gaudium et spes. Pero Gaudium et spes es un documento claro: significa engendrar nuevos hijos. O sea, una vez más Francisco queda en evidencia, mostrando lo que parece un intento por abolir de forma subrepticia la santa Ley de Dios.

Seguiremos nuestro análisis de algunos otros aspectos de este documento en posterior entrada…

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27 thoughts on “Francisco y la “ley de gradualidad”: ¿estado confortable en el pecado?

  1. Experimentar la misericordia de Dios es antes que la conversión. Por eso cuando uno siente el amor de Dios en su corazón, se convierte a la gracia. Es Dios quien llama antes. No el hombre. Dios llama a los pecadores y a través de su misericordia los hace nacer de nuevo. Quien verdaderamente ha conocido el amor de Dios, se convierte.

  2. Aprendí que el cristianismo es la religión de los Hechos; Dios que obra en la historia a tal punto que no “desdeñó hacerse uno de nosotros”, cargando sobre Sí todas nuestras miserias y adquiriéndonos la Paz, Su Paz, a través de su Muerte y Resurrección. Hechos…que claman por sí solos respecto a Bergoglio…tantos y tantos…y no terminamos de VER los mismos con los ojos de la Fe. Como felizmente también he sido cautivado por la belleza campestre, sé muy bien que un pastor que huele a oveja…es un sucio que las ovejas no reconocen, porque pretende ser una de ellas y NO DEBE SERLO, pues es Pastor. ¿Acaso Ntro Señor no dijo que “las ovejas escuchan mi voz y me siguen”?. Pues, si bala como una oveja y no con el bello timbre varonil del Pastor, ¿no será otro animal que quiere parecer oveja? Hoy, con el avasallamiento de las imágenes; de lo que PARECE y NO de lo que ES, ¿acaso no es más sencillo aún? ¿No es casualidad que Begoglio, haya “inventado” los Videos del Papa, SIGNOS elocuentes de ésto que digo?….Bajo Tu Protección nos acogemos Oh Santa Madre de Dios…

  3. Me gusta estar al pendiente y al corriente de todo lo que ustedes nos informan, Soy Catolico Apostolico Romano, Jesucristo es mi Pastor

  4. La Ley de Dios está dada de manera general. Para todo el mundo. No para situaciones concretas. Fornicar es fornicar, aquí y en la China, y en cualquier parte. Las situaciones irregulares a las que alude Bergoglio, son situaciones de pecado. El mal es el mal. Y el fin no justifica los medios. Si hay tantas parejas con hijos y en fidelidad durante tanto tiempo, por qué no se casan y dejan de mantener esa situación durante tanto tiempo? .
    Pues lo diré muy claro. Bergoglio y los anteriores a él, colocan cargas pesadas sobre las espaldas de la gente y ni con un dedo ayudan a sostenerlas. Que den la nulidad matrimonial sin cobrar dinero, y muchas parejas en pecado, se casarán por la Iglesia. Por qué los ricos tienen siempre la nulidad nada más pedirla y se pueden casar tantas veces como quieran?. Eso no lo miran. Eso no les interesa. Pandilla de hipócritas. La medida no es igual para unos que para otros. Vergüenza le tenía que dar a Bergoglio que no manda la obligación a los Arzobispados católicos de dar la nulidad gratuita a los que no se la pueden pagar del bolsillo, aún cumpliendo con las razones eclesiásticas de algunos matrimonios para poderla dar. Que miren más los sacerdotes que hay parejas que se casan por la Iglesia sin creer sólo por la ceremonia, cuando en su vida no pisan muchos una Iglesia. Pero a esos les permiten casarse. Esos matrimonios que se celebran sin fe en la Iglesia y en Dios, son nulos ante Dios.

    • El batiburrillo de palabras e ideas inconexas que usted ha plasmado en su comentario nos señala a una persona que representa a la perfección la actual situación de la Iglesia: Aquí ya opina cualquier ignorante de lo que no sabe.

      • Yo no soy ningún ignorante. No sabe usted nada de mí. Así que no use descalificativos contra mi para defender algo que es indefendible. Tres veces he ido yo al Arzobispado para pedir una nulidad de matrimonio. Tengo embargada mi nómina por las deudas que me dejó mi cónyuge con la que no tuve hijos siquiera porque no me quería,y tuve que dejar mi casa en la que ella se quedó. En el Arzobispado dicen que tengo que pagar una cantidad obligatoria. Así que de gratis nada. Hoy soy feliz con una mujer a la que quiero mucho y no nos podemos casar porque sólo estoy divorciado. Ella es creyente y vivimos en abstinencia hasta que pueda por fin casarme con ella por la Iglesia. Así que usted no me juzgue porque aquí el único que puede juzgar es Jesucristo. Que para eso vendrá. Y otra cosa: “la misericordia se ríe del juicio”. Eso está en las escrituras. Léalo a ver si la practicamos un poco más que parece que se anda escasa de ella.

        • Y JESUCRISTO dijo entonces: “Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra, COMETE ADULTERIO; y el que se casa con la que está divorciada del marido, comete adulterio”. (Lc. 16:18)

          “¿O no sabéis que LOS INJUSTOS NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, NI LOS ADÚLTEROS, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros… heredarán el reino de Dios.” (1 Cor. 6:9,10)

          Y “cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce. Mas LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES DESDE LA ETERNIDAD HASTA LA ETERNIDAD, PARA LOS QUE LE TEMEN, y su justicia para los hijos de los hijos, PARA LOS QUE GUARDAN SU PACTO Y SE ACUERDAN DE SUS PRECEPTOS PARA CUMPLIRLOS” (Sal. 133:16, 18)

          Porque “muestro misericordia a millares, a los que me aman y GUARDAN MIS MANDAMIENTOS.” (Deut. 5:10)

          – Catecismo de la Iglesia Católica:

          2384 El divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos, de vivir juntos hasta la muerte. El divorcio atenta contra la Alianza de salvación de la cual el matrimonio sacramental es un signo. El hecho de contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: EL CÓNYUGE CASADO DE NUEVO SE HALLA ENTONCES EN SITUACIÓN DE ADULTERIO PÚBLICO Y PERMANENTE:

          “Si el marido, tras haberse separado de su mujer, se une a otra mujer, es adúltero, porque hace cometer un adulterio a esta mujer; y la mujer que habita con él es adúltera, porque ha atraído a sí al marido de otra (San Basilio, moral. regla 73).

          2386 Puede ocurrir que UNO DE LOS CÓNYUGES SEA LA VÍCTIMA
          INOCENTE del divorcio dictado en conformidad con la ley civil; entonces no contradice el precepto moral [para ese cónyuge inocente, SIEMPRE Y CUANDO NO SE VUELVA A CASAR]. Existe una diferencia considerable entre el cónyuge que se ha esforzado con sinceridad por ser fiel al sacramento del Matrimonio y se ve injustamente abandonado y el que, por una falta grave de su parte, destruye un matrimonio canónicamente válido (cf Familiaris consortio, número 84).

          Y Jesucristo también dijo: “La verdad os hará libres”..

        • El hombre espiritual lo juzga todo. Y de misericordia ando lo justo como para no pretender engañar a Cristo. Nadie se burla de Dios. La diferencia entre usted y yo es esa: usted pretende reírse de Cristo. Y yo, llegado el caso de dejar a mi mujer -o que ella me deje a mi-, y “arrejuntarme” con otra, no intentaría remover lo que Él dejo zanjado. Sea humilde, y si va a traicionar a Cristo (está en ello), hágalo con todas las consecuencias. Deje de lloriquear y compórtese como un hombre que cumple su palabra.

          • Me parece que no anda usted justo de misericordia señor Colgunter, más bien ni la conoce. Déjese amar más por Cristo y escuchar su voz antes que la suya propia. Usted encarna a la perfección al fariseo soberbio que se ebardecia frente a Dios en la sinagoga. Yo prefiero estar detrás esperando que el Señor me ayude a ser mejor persona. Porque un corazón contrato y humillado Dios no lo desprecia. Por mi parte, lo que usted diga, lo considero necio y vacío, como considera Cristo su corazón. Vacío de amor y de perdón. Dios resiste a los soberbios.

          • Alberto no busque excusas, la palabra es clara, usted pone el matrimonio con su pareja por encima de la ley y de Dios, para usted esa mujer es más importante que Dios.

        • Alberto, comprendo lo que dice. En el Tribunal Eclesiástico tienen que averiguar si el solicitante tiene otros ingresos: rentas, beneficios de inversiones bancarias, inmuebles, etc. A mī de oficio, me engañaron varias veces. Habīan ocultado sus bienes. Ahora es mås difīcil, por la tecnologīa. Me parece muy bueno por su parte, que haya optado por la abstinencia, pero dese prisa, que el diablo no espera. Un saludo y que pueda resolverlo. Rezaré por usted.

    • Alberto, estås en error. Este tema lo hablė con un sacerdote muy sabio, y también con una amiga y compañera abogada, porque he sido Letrada de los Tribunales civiles, con muchos turnos de oficio (gratuitos). Mi compañera es Letrada de oficio del Tribunal Eclesiástico, y como en mi caso, NO PAGAN LOS QUE NO PUEDEN PAGAR, y son la mayoría de los que solicitan la nulidad.
      Por otra parte, los novios suelen pertenecer a distintas parroquias. Hacen los cursos prematrimonio. Pero los sacerdotes no pueden presionar sobre éllos para saber si tienen pecados graves ø no, y si se confiesan ø no. Eso queda en la conciencia personal, pero a Dios no le puede engañar.

  5. Me gustaría que todos los católicos conocieran ests Verdad, porque haríamos un frente común. Unidos en la Fe, la Esperanza y la Caridad.

  6. B: “Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender “los valores inherentes a la norma” [339] … Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general, porque eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano”.

    Bergoglio como el falso profeta que es, predica su propio evangelio que está plagado de una impertinencia temiblemente demoníaca .. Bergoglio instruyendo con su nefasta palabrería mundanizante y traidora cree estar por encima del mismo Dios, y tiene por adeptos a millones de católicos que se juzgan –al igual que él- hombres súper poderosos que osan prescindir de Él con alevosía, y todo esto sin ningún tipo de escrúpulo ni miramiento para con el prójimo que -en tantos casos- dicen amar..

    Empero..

    “Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien”. (Deut. 10:12-13)

    Entonces, “esfuércense por cumplir fielmente el mandamiento y la ley que les ordenó Moisés, siervo del Señor: amen al Señor su Dios, condúzcanse de acuerdo con su voluntad, obedezcan sus mandamientos, manténganse unidos firmemente a él y sírvanle de todo corazón y con todo su ser. (Jos. 22:5)”

    Porque “Todos los que han pecado sin conocer la ley, también PERECERÁN SIN LA LEY; y todos los que han pecado conociendo la ley, POR LA LEY SERÁN JUZGADOS”.
    (Rom. 2:12)

    “No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla” (Mat. 5:17), dice el Señor.

    “Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Rom. 13. 9,10)

    Puesto que “el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.” (Sal. 103:17-18)

    Entonces, ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él”. (Jn 14:21) – dice Jesús a sus apóstoles de todos los tiempos.

  7. Cuando comenzaron las revelaciónes privadas de Maria de la Divina Misericordia , entendí que su autenticidad era innegable , púes solamente quién descubre y tiene la experiencia de vivir en la Iglesia tradicional y entrar a un seminario que te quiere llevar al modernismo , a la teología de la liberación , a simpatizar con el marxismo , donde la teología moral , dogmática y la liturgia comienzan a trasformala , negado la resurrección de Jesús y su divinidad , el demonio y el infierno, tantas otras verdades de fe , que sutilmente te transformaban , que por la gracia de Dios y el auxilio de su Santísima Madre me libró de esta apostacia y herejías . Por lo tanto odservado la situación de la Iglesia con Benedicto XVl , toda la trama y lucha de este mártir y la llegada de este otro hombre que ocupa la silla de Pedro en la que plasma y busca desarrollar todos los pensamientos de ésa iglesia falsa , hermanos estamos en los últimos tiempos profetizados en el libro de revelaciónes y anunciados por nuestra madre . Gracias Denzinger por descubrir la verdad .

    • Cuando se desechan a los profetas , con lo cual se desecha a Dios, se tienen sólo visiones parciales de la realidad. BerGOGlio es el Falso Profeta de la Biblia y las profecías antiguas y actuales, ha venido a cumplir una misión y no se va a convertir.
      Ven Señor Jesús.

  8. La mayoría de los católicos influidos por Bergoglio no leyeron la ley de gradualidad tal como la presenta la Amoris Laetitia y su aceptación de la comunión de los divorciados se debe a una idea vaga de que eso significaría no juzgar y ser misericordioso.
    Ahora, la sola idea de ser misericordioso como formadora del juicio de conciencia es peligrosa y lleva al pecado y al error si no se encuentra formada por la recta conciencia en la ley moral y en la gracia.
    Así, a las masas en una cultura transida de pecado puede parecerles misericordioso no enseñar lo que es natural o antinatural en materia sexual, también les puede parecer misericordioso que otras religiones puedan comulgar en la Iglesia o que divorciados puedan comulgar, o de que se diga a los ateos que no irán al infierno, o de que se enseñe que nadie será castigado en el más allá, etc.
    Lo que el pueblo no educado en la fe católica y en la moral entiende por misericordioso depende del estado de sus conciencias y de la situación de pecado en que viven (gran parte de Europa y del mundo no es católica).
    Así, si bajamos en la conciencia errónea a muchos delincuentes podría parecerles misericordioso que los ayuden a evitar la cárcel. Ahora, un correcto conocimiento de lo que es la misericordia como saber lo que es bueno exige conocimiento de la ley moral y de la religión católica.
    Dios es misericordioso con el hombre pero no de cualquier manera sino por medio de una Historia de Salvación en la que Dios interviene con específicos actos y palabras y, en la cual, tiene parte la Iglesia como comunidad de fe y que por medio del cumplimiento de la ley moral. del culto a Dios y de la ley de la gracia podremos hallar la salvación.
    Por otra parte, por la Biblia, la Iglesia y el Magisterio, Dios nos enseña qué los pecados son perdonados pero después de que se da el propósito de enmienda y por Dios en el confesionario.
    Bergoglio, en cambio, propone una misericordia que no tiene en cuenta la historia de Salvación y que sobre la sola base de reconocerse pecadores sin propósito de enmienda y sin necesidad de tener fe en Cristo como sería el caso de los ateos o de las otras religiones todos alcanzaríamos la salvación.
    Su religión no es católica sino que es una apostasía de lo que siempre se ha enseñado en la Iglesia. El mundo se la traga pero los que no son del mundo no son alcanzados por su nueva doctrina que es como un río de aguas turbias que va detrás de los elegidos para ahogarlos.

    • Bergoglio, en cambio, propone una misericordia que no tiene en cuenta la historia de Salvación y que sobre la sola base de reconocerse pecadores sin propósito de enmienda y sin necesidad de tener fe en Cristo como sería el caso de los ateos o de las otras religiones todos alcanzaríamos la salvación.

      no sólo bergoglio sino desde el vaticano dos se enseña eso.

      .

      Dios es misericordioso con el hombre pero no de cualquier manera sino por medio de una Historia de Salvación en la que Dios interviene con específicos actos y palabras y, en la cual, tiene parte la Iglesia como comunidad de fe y que por medio del cumplimiento de la ley moral. del culto a Dios y de la ley de la gracia podremos hallar la salvación.

      eso no lo enseña más la iglesia desde el vaticano dos.

  9. Hay muchos que ya se dejaron reformatear el cerebro por este impostor degenerado.Está generando gradual,paulatinamente desconstruir la catolicidad para reconstruirla en algo muy distinto de lo que nos enseñó Jesús de Nazareth,nuestro Rey y Señor,para llevarnos al caos pecaminoso,siguiendo los paradigmas de los relativistas ateos enemigos de Dios,y abrir la era global que trae nefastas y autoritarias leyes de perversidad,de maldad corrompiendo la moral cristiana. Este masón es un peligro disfrazado de religioso para que le sea más fácil convencer a las masas de lo que dice y de lo que va a seguir perpetrando. Pronto la reunión ecuménica de Asís que comenzó en el año 1985 la continua este satánico argentino para empezar a acostumbrarnos a dejar la Santa Eucaristía por que pobrecitos los hermanitos separados no los podemos ofender con la Presencia del Señor en la Eucarstía,y esas “cruces”tan molestas para ellos,hay que quitarlas. Como nos han engañado a los católicos desde hace rato.Eso se solucionará con la Parusía,no hay otra manera. Bendito sea Dios.Que se haga Su Voluntad.

  10. Francišco argumentando, me recuerda a la serpiente del Paraíso, que hablø y engañø a Eva con expresiones falsas y retorcidas.

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