¿La promoción de la cultura católica es fervor religioso o fanatismo?

Entre los famosos dichos de Cicerón está su definición de la Historia como “testigo del tiempo, luz de la verdad, memoria y maestra de la vida, mensajera de la antigüedad” (De Oratore II, 9, 36).  Y esa peculiar testigo nos muestra como vivían los antiguos, en sus culturas de idolatría, esclavitud y hasta de sacrificios humanos. Cristo, trayendo al mundo la luz de la verdad y la ley del Evangelio, cambió todo eso, dejando a sus discípulos el mandato de evangelizar a todos los pueblos, para cambiar la faz de la tierra, llevando todos a vivir según los preceptos divinos, dentro de la gracia y de la caridad fraterna. San Pablo, paradigma para tantas cosas, siguiendo el mandato del Salvador, también lo es en el respeto por todas las culturas, purificándolas de sus errores y perfeccionándolas en sus legítimas cualidades. Así, con los griegos les habla en griego y predica, en el areópago de Atenas, el “Dios desconocido” (Hch 17, 23); ciudadano romano (cf. Hch 16, 37; 22, 25; 23, 27), comprende su inclinación al derecho y les habla en términos de la ley, para explicarles la Ley (cf. Rom 7, 1); siendo libre, se ha hecho esclavo con los esclavos, judío, con los judíos, se ha hecho débil con los débiles, para ganarlos: “me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes” (1 Cor 9, 22-23). En las palabras de Benedicto XVI, es el Apóstol de las Gentes, de hecho, un prototipo de la universalidad de la Iglesia: “san Pablo está en la frontera de tres culturas diversas —romana, griega y judía— y quizá también por este motivo estaba predispuesto a fecundas aperturas universalistas, a una mediación entre las culturas, a una verdadera universalidad” (Benedicto XVI, Audiencia general, 27 de agosto de 2008).

Es decir, la Historia comprueba los frutos de este apostolado paulino, y de los demás apóstoles y discípulos, en el florecimiento de una civilización cristiana, la cual, lejos de caer “en la vanidosa sacralización de la propia cultura”, ha dejado ―sobre todo en Europa y en todos los países que recibieron su influencia cristiana― huellas de beneficios en todos los pueblos con sus peculiaridades. La historia de Europa atestigua sus “instituciones creadoras de cultura y de civilización, en una síntesis fecunda de cristianismo y humanismo. Baste pensar en el papel de los monasterios benedictinos y en las universidades que surgieron por toda Europa, desde París a Oxford, desde Bolonia a Cracovia, desde Praga a Salamanca. La institución familiar, ya que está llamada en el proyecto salvífico de Dios a ser la institución educativa original y primera, debe reforzar siempre su presencia en estas instituciones creadoras de verdadera cultura” (Juan Pablo II. Discurso a los participantes de un simposio sobre la pastoral familiar en Europa, 26 de noviembre de 1982). Sin olvidar la “corriente benéfica de la caridad” ―en las palabras de Pío XII―, que fue la creación de instituciones como, “por ejemplo, hospitales, orfanatos, órdenes para la redención de los esclavos, defensa para los peregrinos, casas para mujeres en peligro, asociaciones para visitar y consolar a los prisioneros, y en tiempos más recientes, leproserías, instituciones para la asistencia a los ancianos pobres, a los ciegos, a los sordomudos, a los emigrantes, a los hijos de presos, a los mutilados, los cuales todos, juntamente con los nombres de sus fundadores y asociados, cuentan entre las preciosas perlas que adornan el Cuerpo místico de Cristo” (Alocución a los delegados del Congreso Nacional Italiano de las Sociedades de Caridad, 22 de abril de 1952: AAS 54, 1952, p.468-469). De este modo, podemos comprobar que la fe, lejos de ser fanatismo o un obstáculo, es una fuerza fecunda para la creación de la cultura.

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4 thoughts on “¿La promoción de la cultura católica es fervor religioso o fanatismo?

  1. Llevaba una semana sin Internet y sin escuchar las babosidades pseudointelectuales de este gañán. Y escuchenme: me ha hecho mucho bien. Muerto el perro se acabo la rabia, o slgo así. Y si algo tengo claro es que, el poder de seducción de este falso pastor está plenamente dirigido a dinamitar la fe de los que aún la conservan. Bergoglio es tóxico.

  2. Esta infiltración perversa de la masonería,siervos de satanás, no cesa,ni cesará de atacar la Doctrina Católica,desde su creación a sido fuertemente perseguida,y se incrementa ya posesionándose en este tiempo con Bergoglio a la cabeza,este nefasto inmanentista ataca a los consagrados de la Iglesia Católica,y a la propia Cruz que debe vivirse en la Iglesia dando apertura y haciendo alianza con estos enemigos de la Cruz de Cristo, con el falso cristianismo de alegría mundana que promovió con Evangelii Gaudium ,atacó después con Laudato Sii al propio reino sobrenatural de los Cielos al fijar la mirada de la Iglesia sobre el reino terrenal,usando lenguaje de las sectas que no se utiliza en el marco de la doctrina cristiana católica,y como si fuera poco ahora con este último perverso documento de Amoris Letitia que invita al desenfreno atacando las bases morales del matrimonio,de la familia,de la sociedad.Pero es un incomprensible designio de Dios para acelerar el triunfo temporal de satanás,y es nuestra prueba para lograr salir inmunes de estos ataques.El Reino de la Paz de Nuestro Señor Jesucristo que por medio del Inmaculado Corazón de la Stma Virgen María quiere habitar en medio de los hombres contraponiéndose a una ilusoria idea de paz según la lógica del mundo,nos libre y guíe para no caer en la seducción de seguir estas mentiras alejándonos del verdadero Evangelio de siempre,ya que se ve que tiene adormecidos a muchos de los sucesores de los Apóstoles teóricamente dotados del carisma de la Verdad pero que callan ante el asedio,acoso y derribo de la Santa Iglesia.

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