Francisco y el Año de la Misericordia: ¿Conversión o sincretismo religioso?

Los hombres de espíritu limitado, cuando leen las Sagradas Escrituras, muchas veces concluyen que Dios en el Antiguo Testamento era sólo justicia. Un Dios Todopoderoso que hace temblar el Sinaí (Ex 19, 18), que abre la tierra para exterminar los rebeldes (Num 16, 1-35), un Dios de venganzas (Sl 94, 1) que hiere de muerte a Uzá por haber tocado con su mano el Arca de la Alianza cuando ésta se resbaló (2 Sam 6, 1-9).

Al revés, cuando se detienen en el Nuevo Testamento enmarcan a Dios en su misericordia, bondad, longanimidad… y sólo se acuerdan de las bellas páginas del Evangelio en que Jesús curó leprosos, ciegos, paralíticos y perdonó a los pecadores… y por supuesto siempre tienen a mano la más extraordinaria parábola de Jesús: el hijo prodigo.

En realidad, se comprende perfectamente que la contemplación de Dios misericordioso sea más agradable. Del profundo abismo de nuestras miserias ¿cuántas veces nos sentimos en el lugar del hijo que abandona al Padre para gozar los placeres del mundo? Y también ¿cuantas otras nos sentimos emocionados al recordar que después de haber caminado por senderos oscuros volvemos al Padre, confesamos nuestros pecados y nos sentimos abrazados por Él mismo? Pero el hecho de que nos agraden más estos recuerdos no justifican una visualización de Dios en una dimensión apenas: justiciero en el Antiguo Testamento y misericordioso en el Nuevo.

Sí, en el Antiguo Testamento también están relatados pasajes de bondad, misericordia y perdón. Del mismo modo, en el Nuevo están descritas escenas de justicia y hasta mismo de santa cólera, ¡no nos olvidemos de los diálogos de Jesús con los fariseos, ni, sobre todo, de las expulsiones de los mercaderes del Templo! No podemos dividir, ni facetar a Dios, haciéndolo del tamaño de nuestra pequeñez. Él es justicia y misericordia y en Él estos atributos no pueden estar disociados.

Según el Doctor Angélico la justicia de Dios es verdadera en el hecho de que da a cada uno lo que le corresponde según su dignidad, y que mantiene la naturaleza de cada uno en su lugar y con su poder correspondiente. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.1). Además, “la obra de la justicia divina presupone la obra de misericordia, y en ella se funda. […] en cualquier obra de Dios aparece la misericordia como raíz”. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.4). Hasta con los “condenados aparece la misericordia no porque les quite totalmente el castigo, sino porque se lo alivia, ya que no los castiga como merecen”. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.4, ad 1) y “también en el hecho de que los justos sufran en este mundo aparece la justicia y la misericordia. Pues por tales sufrimientos se les limpian pequeñas manchas, y el corazón, dejando lo terreno, se orienta más a Dios”. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.4, ad 3)

Y ¿qué viene a ser misericordia? Esta palabra se refiere a la capacidad de sentir la desdicha de los demás” (etimologías), en su raíz “desdichado” (miser) y “corazón” (cordis). En las bellas palabras de San Agustín: “¿qué es la misericordia sino cierta compasión de nuestro corazón por la miseria ajena, que nos fuerza a socorrerlo si está en nuestra mano? Este movimiento está subordinado a la razón si se ofrece la misericordia de tal modo que se observe la justicia, ya sea socorriendo al necesitado, ya perdonando al arrepentido.” (Ciudad de Dios, IX, 5)

Dios es misericordia, Él se compadece de los miserables, desdichados que son los pecadores; Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta para que tenga vida (Ez 33,11). Por lo tanto, para que uno sea objeto de la misericordia de Dios es elemento necesario el arrepentimiento de sus faltas, el deseo de no volver a ofenderlo y un verdadero cambio de vida.

La misericordia en Dios, como todo en Él, es infinita, pero el pecador que se niega a reconocerlo, que no quiere abrazar las verdades que Él nos dejó y que le da la espaldas con su vida, edifica por sí mismo los obstáculos para que Dios no le trate con misericordia y acumula brasas para ser quemado por la justicia de Dios. En esta o en la otra vida…

¿Qué significa la misericordia para Francisco en el marco del Jubileo Extraordinario que estamos viviendo? ¿Algo diferente a lo que siempre enseñó la Iglesia? Entra aquí y verás…→

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11 thoughts on “Francisco y el Año de la Misericordia: ¿Conversión o sincretismo religioso?

  1. Hermanos debemos abrir los ojos, estar alertas; gracias por el discernimiento, por la labor tan rigurosa que están haciendo, que Dios los bendiga y que Dios nos ampare, estamos en tiempos difíciles, en tiempos de confusión…y dolorosamente el papa Francisco la está aumentando.

  2. Bergoglio:”¡Hicimos guerras contra nuestros hermanos cristianos! Pensemos en una, la Guerra de los Treinta Años».

    ¿Pero qué guerra hiciste tú, calamidad??… si además de ser un cobarde Ideólogo del pacifismo suicida y marxista, ni siquiera vivistes en esa época. Que atrevida es la ignorancia. Que sabrá este mequetrefe de esa guerra. Y de los mártires católicos. Porque, mejor pensar que sólo se trata de ignorancia. .. Aunque lo dudo.

  3. La impureza,engaño y maldad de sus actitudes y exhortaciones anticristianas tienen a la fe de muchos en peligro.El “papa” apóstata aprueba y promueve el pecado abiertamente.Como jefe de la iglesia a traicionado a Nuestro Señor Jesucristo burlándose de Su Santa Enseñanza aprobando la homosexualidad incluso dentro del clero con el delito de la violación de las leyes de Dios atrayendo sobre si mismo la maldición y condenación eterna.Bergoglio guarda silencio hipócrita sobre los crímenes allanando el camino para ellos por sus declaraciones ,usa bien el arma ideológica mas poderosa como el engaño programado por el uso de términos positivos y dulces con tono de voz santurrona pero que significan todo lo contrario.Este método psicológico son el colmo de la hipocresía y la demagogia. Por desgracia este apóstata está arrastrando a muchos que lo están adorando mas que a Dios mismo.Su actitud es un obstáculo para el arrepentimiento. Las graves consecuencias de su predicación y antievangelio es que la maldición de Dios cae sobretodos los que están en la unidad del espíritu con él e impone a seguirlos por medio de la falsa obediencia.

  4. Muchos están ciegos y no quieren salir de su ceguera o son igual de malvados que este señor que ocupa un puesto que no le corresponde porque es indigno de ocuparlo. ¿Últimos tiempos?

  5. Todo en esa foto es grotesco y produce vergüenza ajena. Es patética. La pequeña kipá de Skorka en ese inacabable cabezón es patético. La oreja del moro es patética. La cara de cemento armado de Bergoglio más moña que nunca es patética. Incluso el judío que se acerca a decir no se qué (supongo que mete prisa al trio calavera para que vayan desalojando el escenario para que el siguiente grupo de turistas pueda fotografiarse), es patético.

  6. Aparte de las numerosas infamias que hay que soportar de este hombre, es vergonzoso su comportamiento, falto de la más elemental gallardía, elegancia o estética. Expresiones faciales indignas, faltas de nobleza. Acciones retorcidas, palabras engañosas, arteras, que disfrazan el mal detrás de supuesta caridad o benevolencia.¿Es que no hay obispos que sean capaces de cantarle las cuarenta en su cara, sin esconderse?

  7. Son muy cinicas las palabras de Bergoglio, al decir que el Islam proclama que Alá es misericordioso, cuando sus seguidores se dedican a matar, esclavizar y robar a los demás.

  8. Enseña Santo Tomás de Aquíno que “Disimular las injurias que los malos cometen contra Dios es demasiado impío”. Servidor de ustedes sabe de uno que no es que se conforme con “disimular” las injurias y los pecados contra Dios, es que directamente los alienta, los fomenta con su magisterio satánico y perverso. Cuando Bergoglio (Ave Maria Purísima…) invita a los adúlteros a mantener “expresiones de intimidad”, en cristiano, fornicar, para que la relación adúltera no corra riesgo de quebrar, este aliento contribuye decididamente de forma demoníaca a la perdición de las almas. Esto, él lo sabe perfectamente. Es decir, aunque parezca idiota, no lo es del todo, es absolutamente consciente que su trabajo de demolición sistematica en la Iglesia sirve perfectamente para los planes del diablo. Quien no quiera ver esto está ciego. Y ya no digo nada de quien encima comulgue espiritualmente con él. Más le valdría no haber nacido, que dijo Nuestro Señor Jesucristo refiriéndose a otro que también lo traicionó.

    • creo que por mas papa que sea no puede olvidarse jamas de lo que dice los evangelios por ejemplo en galata 1- 8y9 en delante dice bien claro que un que bajase un ángel del cielo y predicase otro evangelio distintos a los de los apóstoles seria (anatema) maldito y vuelve a repetir la frase san pablo , se han olvidado de leer la verdad , la única verdad de dios reflejado y escrita en los evangelios .

  9. Ah que bendición es leer tan hermosa entrada (me aparto del tema, lo siento), es agua fresca para siempre estar despiertos. Gracias.

  10. Muchas gracias por aportar tantos documentos del Magisterio de la Iglesia, que con tanto celo se ha custodiado:
    Dios les bendiga y les premie.

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