La reforma de la Iglesia según Francisco: ¿la verdad de la fe será tenida en cuenta?

Imaginemos un navío de la era de los descubrimientos que partió para una noble misión: llevar a tierras lejanas e inhóspitas el tesoro de la fe y de la civilización por las manos de hombres valientes que se cubrirán de gloria terrena con esa gesta, pero que, sobre todo, serán premiados en el Cielo por abrir a innumerables almas las puertas de la Redención.

Cuando la carabela ya están muy lejos del puerto de partida, una violenta tempestad amenaza gravemente la continuidad de la expedición y la vida de los tripulantes. Desesperados, todos esperan del experimentado capitán unas ágiles y acertadas decisiones que puedan resolver la dramática situación. Éste no tiene mejor idea que ignorar la sabiduría que los navegantes acumularon a lo largo de los años, y comienza a probar nuevas técnicas cuya eficacia todavía no está probada. Y si fueran razonables… ¡pero es que manda cosas insólitas! ¡Lanzar las velas al mar, dialogar con las olas, abandonar los puestos de mando! Por más buena voluntad que tuviera el responsable de la expedición, las consecuencias son desastrosas e irremediables…

Fundada por Jesús, la Santa Iglesia fue creciendo y desarrollándose sobre roca firme, pues sus costumbres, estilos, horarios, lenguaje y, sobre todo, sus estructuras, se constituyeron bajo la inspiración del Espíritu Santo a lo largo de veinte siglos.

En nuestros días, no es la primera vez que atraviesa crisis y tempestades y nunca necesitó reformar y cambiar sus estructuras ni, sobre todo, el objetivo de su misión de llevar la Buena Nueva a todas las naciones. Para ello, nada como formar un clero sabio y santo, a fin de conducir el rebaño hacia la santidad de vida. De esta forma, triunfó debajo de todas las tempestades, convirtió multitudes y alcanzó la transformación del mundo.

Dejando de lado esta evidencia certificada por la Historia, otros planes son pensados y puestos en práctica. ¿Cuáles son ya las consecuencias y cuáles todavía podremos ver? Veamos lo que nos enseña este nuevo estudio del Denzinger-Bergoglio (el 131).→

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One thought on “La reforma de la Iglesia según Francisco: ¿la verdad de la fe será tenida en cuenta?

  1. El primer mandamiento (Amarás a Dios sobre todas las cosas ya tu prójimo como a ti mismo.) y la Misericordia.

    Primer mandamiento, amarás al señor tu Dios, sobre todas las cosas, no dice amaras a tu prójimo o a ti mismo más que a Dios, NO!
    Si ponemos en el centro de nuestras acciones y plan de vida, al prójimo, o a nosotros mismos estamos Errando el camino, Jesús lo dijo yo soy el camino, la verdad y la vida!
    Nadie va al padre si no es por mi, no sólo de pan vive el hombre le contesto al maligno, tras tentarlo con el convertir las rocas en pan, tras el largo ayuno de Jesús!
    Alimentar cuerpos no es más importante que cuidar sus almas!
    Esto nunca, y eso no hace Francisco, todo lo contrario!
    La Misericordia ligada como todo en el actuar de un Católico, y cristiano, debe ligarse al primer mandamiento, tengo Misericordia con el prójimo por amor a DIOS, no por el únicamente o por mi imagen, antes bien mi proceder Misericordioso, inicia con tener misericordia hacia DIOS, quien no sólo sufre a través del prójimo, nuestro proceder y pecados, lo hacen sufrir y trastocan su creación, su plan divino, dolernos se ofenderlo, de acuerdo al primer mandamiento, es el mayor acto de MISERICORDIA! DIOS antes que todo!
    De acuerdo al
    Mundo, no es posible ser feliz u cumplir los mandamientos, mentira, los mandamientos nos realizan de acuerdo al plan divino, serás libre de las ataduras del mundo!

    Lo primero que impactó a los fieles de Francisco, fueron sus 10 consejitos para ser feliz:
    Algo no olía bien, ya había Dios enviado a Moisés a darnos 10 MANDAMIENTOS, y envió a Jesucristo su hijo a instruirnos y a continuar su plan divino, estos consejitos, no llaman a la conversión, no anuncian el reino, no velan por el alma de los fieles, ni instan a Evangelizar y a proclamar la Verdad.

    1) Viví y dejá vivir. “Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: ‘Anda adelante y deja que la gente vaya adelante’. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad”.

    2) Darse a los demás. “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”.

    3) Moverse remansadamente. “En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro”.

    4) Jugar con los chicos. “El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: ‘¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?’ Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo”.

    5) Compartir los domingos con la familia. “El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia”.

    6) Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo. “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a casa”.
    7) Cuidar la naturaleza. “Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos”.
    8) Olvidarse rápido de lo negativo. “La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano”.
    9) Respetar al que piensa distinto. “Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: ‘Yo dialogo contigo para convencerte’, no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”.
    10) Buscar activamente la paz. “Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa”.

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