“La oración no es una aspirina”… ¡pero la confesión tampoco!

Francisco rindió homenaje a San Pío de Pietrelcina concediendo una audiencia a los grupos de oración fundados bajo la inspiración del santo italiano, una multitud de 40.000 personas que llenaban hace apenas unos días la Plaza San Pedro, acompañando sus reliquias y las de San Leopolodo Mandic. Los medios de comunicación, siempre tan simpáticos a Francisco, eligieron casi unánimemente una de sus características frase de efecto para dar título a la noticia: “la oración no es una aspirina”. (ANSA)

Así quedaba etiquetado el discurso con que el Obispo de Roma se dirigió a los peregrinos, con una frase que procura exigir a los presentes profundidad en su labor. Una profundidad que paradójicamente Francisco no parece tener. Padre Pío quiso llamar su hospital “Casa Alivio del Sufrimiento” (Casa Sollievo della Sofferenza) y es así que se llama actualmente. Sin embargo, la manera de aliviar a sus fieles era una lucha contra el pecado sin rodeos, verdaderamente sin miedo. Ahora, el propio Bergoglio eligió a San Pío de Pietrelcina y a San Leopoldo Manic como símbolos del mandato que confirió el Miércoles de Ceniza, a más de mil misioneros enviados al mundo entero para confesar y perdonar “inclusive los pecados considerados más graves”. ¡Excelente! ¡Cómo nos encanta oír hablar de misericordia! Pero el sacramento de la reconciliación era entendido por el P. Pío como la manera más eficaz de abandonar los caminos que pierden al alma. Apenas un ejemplo: Renzo Allegri cuenta la tortuosa trayectoria espiritual de una famosa actriz de los años cincuenta y sesenta, Lea Padovani, para quien la misericordia de P. Pío se manifestó en forma de palabras duras e intransigentes durante una confesión después de la cual le negó la absolución. El hombre con quien vivía ilícitamente en Roma se puso enfermo y eso la llevó a acudir a San Giovanni Rotondo para pedir el milagro al Padre Pío. Después de seis infructuosas peregrinaciones, pensó que ya era hora de confesarse. La misma actriz describe la escena:

“P. Pío me tuvo en el confesionario por veinte minutos. Con palabras iluminadas, me abrió la mente sobre las verdades esenciales de la vida. Su modo de expresarse era sencillo, pero muy eficaz. Al final de la larga conversación, fue duro conmigo: ‘pobre ilusa, ¿no te das cuenta de que todos se burlan de ti?’ me dijo. ‘No pretenderás que te dé la absolución, vete de aquí y a ver si despiertas’”.[1] La actriz, sintiéndose rechazada, no dejó de lanzar imprecaciones contra el P. Pío durante todo el trayecto de vuelta a Roma.

Posteriormente consiguió regularizar su situación cuando su concubino, después de curarse milagrosamente, “recuperó la alegría de vivir” y la abandonó para seguir otra mujer. Ella volvió a confesarse con el P. Pio, quien esta vez sí le dio la absolución y además accedió al pedido que ella le formuló de querer ser su hija espiritual.

“El Señor perdona siempre, jamás condena” (ver estudio), afirma Francisco. Esta extraña misericordia no parece ser la misma de San Pío. Pues la equiparación de la Religión Católica verdadera con aquellas que no tienen acceso al sacramento de la reconciliación habrían llevado a Lea Padovani a encontrar el “perdón” por sí misma, como los protestantes tan queridos de Francisco, o con una sencilla terapia de relajación y ejercicios de yoga o meditación budista. P. Pío hoy no pasaría de un accesorio opcional que podría ser evitado, en el caso mostrara demasiada firmeza en sus convicciones y no produciría en las almas el efecto saludable y lleno de verdadero amor que hasta el fin de sus días dejó profundos recuerdos en todos aquellos a quien trató con aspereza para apartarlos de la perdición y con tierno afecto cuando abandonaban el pecado. Inclusive, en el reino de las hipótesis, vale la pena preguntarse. ¿Cómo habría tratado Francisco al P. Pío si viviera durante el presente pontificado? ¿Qué habría pensado el P. Pío de la situación actual? Cada uno que formule sus respuestas…

Corresponsal Denzinger-Bergoglio en Roma


Notas

[1] Renzo Allegri I miracoli di Padre Pio, Mondadori 1993, Milano, p. 171

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13 thoughts on ““La oración no es una aspirina”… ¡pero la confesión tampoco!

  1. Que pena!,llevo dos días mirando, a ver si hay contestación, pues si algo observó en la página es claridad,sin embargo,no nos aclaran las dudas !

    Pido me contesten por favor,so la mente saber donde se encuentra dichas respuestas dentro del Magisterio,…..donde buscarlas…

  2. Gracias x publicarlo!
    Quedo a la espera de que algún sacerdote nos conteste a la vista del Magisterio Infalible de la Iglesia

  3. Realmente después de 2015 años,pueden ahora ser perdonados estos pecados,?Si hasta ahora no era posible..?
    Tiene el católico la obligación de conocer el Catecismo de la Iglesia ?
    Podemos decir igual que en la ley civil,…..El no conocimiento de la ley no exime de su cumplimiento!
    A ver…Si esta vez veo publicado el comentario,de lo contrario,lo aceptaré como voluntad de Dios
    Gracias x vuestros aportes

  4. Si Juan Carlos,me pregunto lo mismo tu.agradeceríamos muchísimo a los sacerdotes de denzinger nos lo expliquen.
    1 En que situación quedan los fieles q confiesan estos pecados graves de excomunion?quedan perdonados?.o por el contrario pasan a comulgar en pecado mortal,?
    2 hasta donde llega la obediencia en un sacerdote,?tienen q absolver x obediencia a pesar q pueda conllevar a la condenación del alma ,la cual sintiéndose fácilmente perdonada? s e acerca a la comunión?

    Gracias x vuestro maravilloso trabajo

    • Se supone que los misioneros estos tienen las mismas exigencias que cualquier confesor. Apenas están facultados para perdonar sin necesidad de recurrir a una instancia más alta pecados que, de por sí, están reservados a la Santa Sede. Obviamente, para esto deberán juzgar adecuadamente las disposiciones del penitente.
      De cualquier manera, es un golpe de efecto bastante flojo, porque ¿a qué porcentaje de la enorme masa de fieles les queda claro esto?
      Para colmo, Francisco va y les dice el otro día a los penitenciarios franciscanos que no hagan preguntas en el confesionario… tiene guasa. ¿Acaso el sacerdote no tiene que hacer preguntas cuando es necesario? Ahí ve uno las contradicciones. Quien sabe si sobre ese asunto de las preguntas no podrían escribir ustedes una explicación.

      • Me queda la razonable duda…..si dichos pecados están reservados a la Santa Sede por 2015 años,y tenemos o existen las dudas mucho más q razonables para pensar q ha habido una usurpación del papado,quiere esto decir que el Sumo Pontífice no habría otorgado tal poder,con lo cual es una pantomima, ya q no se puede contradecir al Papa quien obliga a que dichos pecados sean perdonados por obispos y hasta el mismo.
        La duda que me queda es en que situación queda el penitente?..

  5. El Padre Pío le hubiese dado cátedra no solo en estos temas, pero con lo tozudo que es el Papá y séquito cercano habrían hecho mismo (aislarlo o recluirlo). Porque Dios se vale de los sencillos y humildes para dar a conocer su obra.

    La oración calma el alma, abre el corazón para que entre la luz que proviene del Señor, si ésta va unida a la confesión/reconciliación tiene una repercusión mucha más intensa y profunda. La oración no tiene esquemas, ni tiempo ni palabras claves sólo se necesita tener la sed de Dios, porque Él nos quiere escuchar.

    San Agustín dice: “Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues Él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Dilatad vuestro corazón”. (Carta 130, a Proba)

  6. No encuentro la relación entre la exigencia de conversión y los sacerdotes facultados para perdonar los pecados reservados a la santa sede. Se supone que se perdonan estos pecados si hay real conversión. lo contrario no se ha dicho. Por lo menos no lo cita el artículo

    • Claro. Pero lo que entiendo es que ellos se refieren a que tanto en relación al jubileo de la misericordia, como a los tales misioneros de la misericordia, no está habiendo una adecuada catequesis en relación a las exigencias del sacramento de la reconciliación. Talvez esté mejor explicado en una próxima entrada.

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