¿Las instituciones de educación católica ya no deben promover educación católica?

No hay duda que la experiencia educativa de una persona se inicia desde la cuna, cuando empieza a oír la amorosa palabra de sus padres, que será recordada por siempre y pasará a las generaciones sucesivas, haciendo parte de la historia de las familias, como lo comprueba el Antiguo Testamento: “Lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, no lo ocultaremos a sus hijos, lo contaremos a la futura generación: las alabanzas del Señor, su poder, las maravillas que realizó” (Sal 78, 3-4).

Desde las más antiguas generaciones la religión está relacionada con la educación y la Iglesia no se ha sustraído a esa misión, incentivando hombres y mujeres a dedicarse a tan importante vocación: fundar instituciones de enseñanza que sean punto de referencia de la comunidad católica. Afirma el Concilio Vaticano II que “la presencia de la Iglesia en la tarea de la enseñanza se manifiesta, sobre todo, por la escuela católica.” (Declaración Gravissimum educationis, n. 8, sobre la Educación Cristiana, del Concilio Vaticano II, 28 de octubre de 1965)

Dice Santo Tomás de Aquino que “la ciencia y el entendimiento se consiguen a través de la doctrina y la disciplina, y las dos cosas están prescritas en la ley. Así se dice: ‘Las palabras que yo te mando estarán en tu corazón’ (Dt 6, 6), y esto corresponde a la disciplina, ya que el discípulo debe aplicar el corazón a lo que se le enseña. A la doctrina pertenece lo que se añade a continuación: ‘Y las comentarás a tus hijos’ (v. 7)” (Suma Teológica. II-II, q. 16, a. 2). Doctrina y disciplina, éstas son características fundamentales de la educación católica que procura contribuir con la evangelización. Ya Juan Pablo II exhortaba a los docentes comprometidos con la comunidad cristiana a “mantener y reforzar el carácter católico de la institución” a que pertenecen, sin perder su horizonte de calidad, identidad y misión. (Juan Pablo II. Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae, n. 21, 15 de agosto de 1990)

Esta perspectiva fue la que animó a los 7 mil participantes del Congreso Mundial de Educación Católica promovido el pasado mes de noviembre y cuyo documento de síntesis conclusiva de los trabajos declara: “hoy como en el pasado, la misión educativa católica brota de la identidad misma de la Iglesia y de las instituciones educativas cristianas (escuelas y universidades) que se alimentan del mandato de la evangelización: ‘id por el mundo y predicad el evangelio a toda criatura’ (Mc 16,15ss)”. (Congreso Internacional de Educación Católica)

Sin embargo, estos profesores recibieron como consejo del Papa Francisco, en la Audiencia que les concedió como clausura del evento, las siguientes palabras: “¡nunca hagan proselitismo en las escuelas!”… ¿Estaría renunciando él a la misión de evangelizar? ¿Qué enseña la Iglesia sobre la importancia de la educación católica? Veamos aquí→

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5 thoughts on “¿Las instituciones de educación católica ya no deben promover educación católica?

  1. Aquí se mencionan como pilares básicos de la educación las bienaventuranzas y lo que llamamos “obras de caridad” con el prójimo; pero se desprecia el concepto de educación basado en normas y preceptos… Es una gran mentira decir que Jesús destruyó el “concepto de educación basado en normas y preceptos”, porque Él no vino a abolir la Ley de su Padre, sino a perfeccionarla. Pues, ¿dónde quedarían, entonces, los Mandamientos? Muchos hoy olvidan que la verdadera caridad sólo viene de Dios, siempre que se actúe en obediencia a Él, en su Nombre y para su Gloria; que, en otras palabras, en el día del Juicio Universal, sólo las obras hechas con estas intenciones nos podrán hacer acreedores al premio eterno. Me parece que aquí, en este video, se está avalando una idea muy peligrosa con la que alguna vez sé que unas religiosas se sintieron con toda razón escandalizadas cuando el sacerdote que dirigía su retiro espiritual les dijo que ya lo importante era las bienaventuranzas… Que dizque los Mandamientos ya estaban mandados a recoger… ¡Cuidado, católicos! No nos dejemos engañar ingenuamente. Esa idea no viene de Dios, sino del maligno.

  2. Nada bueno se puede esperar de este farsante que se está alineando con aquellos de izquierda que quieren vaciar al mundo de Dios,dejándonos en la miseria espiritual.Bergoglio es un peligro para el mundo en todo sentido,es un gran mentiroso y está llamando a la humanidad a venerar al anticristo,es un marxista con inclinación homosexual,siempre está ufanándose de sus ideas marxistas,quiere ser un “papa” moderno para conseguir respeto y admiración de sus adversarios;que lejos está de la verdadera humildad! Y todavía pregonan que es el vicario de Cristo en la Tierra. Que ignorancia! que falta de lógica,ciegos que siguen a otros ciegos.Definitivamente o se es de Dios o se es del diablo.

  3. Nunca habló de Dios o de la Virgen,El es el Divino Maestro y Ella la Madre de la Sabiduria

  4. Bergoglio, políticamente hablando, es un antisistema que fácilmente podría haber entrado en el parlamento español de manos de los niñatos malcriado de Podemos. Humanamente,, mejor me callo lo que pienso, para que no me censuren. Religiosamente, bergoglito es un traidor.

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