Un mensaje para nuestros días…

“La estrella indicadora de la cuna del Redentor recién nacido desde hace veinte siglos resplandece todavía maravillosa en el cielo de la Cristiandad. Agítense los pueblos, y las naciones conjúrense contra Dios y contra su Mesías (Sal 2, 1-2.); a través de las tempestades del mundo humano, la estrella no conoció, no conoce ni conocerá ocasos; el pasado, el presente y el porvenir son suyos. Ella enseña a no desesperar jamás: resplandece ante los pueblos incluso cuando sobre la tierra, como sobre un océano rugiente por la tempestad, se amontonan negros nubarrones, cargados de ruinas y de calamidades. Su luz es luz de consuelo, de esperanza, de fe inquebrantable, de vida y de seguridad en el triunfo final del Redentor, que desembocará, cual torrente de salvación, en la paz interior y en la gloria para todos aquellos que, elevados al orden sobrenatural de la gracia, habrán recibido el poder de hacerse hijos de Dios, porque de Dios han nacido”. (Pío XII. Radiomensaje de Navidad, 24 de diciembre de 1941)

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6 thoughts on “Un mensaje para nuestros días…

    • Esto no es una creencia sino una constatación. Negar la verdad está entre los siete pecados contra el Espíritu Santo.

  1. Desde que el Cardenal Bergoglio llego a regir los destinos de la Santa Iglesia Católica tanto a mi señora madre como a mí, no nos ha podido cautivar.

    No sabemos, pero existe algo en el Papa Francisco que lo obnubila casi todo, ya no por pocas cosas, sino, por muchas; a tal punto, que ya hasta entendemos, esas palabras, que él mismo reitera, al final de cada una de sus intervenciones. ¡Por favor, Oren por Mí!

    Claro. Una persona cuando se siente mal, por cualquier motivo que sea y más si es reiterativa en lo que hace, por lo general recurre a estas formulas casi extremas y hasta se hace ayudar de vídeos, etc.

    Trabajo laborioso y valeroso los que administran este sitio. Felicitaciones. Por favor continúen con esta tarea de divulgación en el 2016 y por muchos años más y con el Papa que sea.

    Les comunico que soy egresado de una prestigiosa Universidad Católica. Realice todos los estudios de filosofía y teología. No pude ordenarme de sacerdote, todo, porque al director del Seminario no le parecí una persona idónea, que no creía en sus ideas dizque de avanzada o de vanguardia. ¡Las mismas que promulga hoy el Papa Francisco!

    Si escribiera todo lo que he vivido en el seno de mi querida Santa Iglesia Católica, muchos se ruborizarían de todo lo que me ha tocado ver, oír, sentir. Mejor: ¡Para evitar el pecado del Escándalo Público! he preferido callarme y huir de los cabras monteses y cuervos que no son pocos. Oro por su conversión. De resto cabe de contar.

    Y saben ¿por qué sigo creyendo en ella? ¡La Santa Iglesia Católica! Porque veo la asistencia del Padre Celestial, la presencia de Jesús y la asistencia del Espíritu Santo en su seno a pesar de la apostasía. Porque veo la protección maternal de María Santísima y de como San Miguel Arcángel la blinda.

    Porque sitios como estos siguen custodiando el patrimonio católico genuino; el mismo ¡Gracias a Dios! el que sigue vigente hasta la consumación de los siglos. Este sitio me ha servido para afianzar más mi fe. Ha repasar y a corregir lo aprendido en la Universidad y a no ingerir lo que no nos sirve para nuestra salvación eterna. Ni de vainas.

    Que tengan todos unas Felices Pascuas de Navidad y un Año bien fructífero, el de la Misericordia, descubriendo la legitima doctrina católica en medio de las penurias -que ya vive hoy- el planeta Tierra entero, a tal punto, que hasta el mismo Sumo Pontífice, según aseguran varios, expreso, hace poco, que “¡Esta Navidad podría ser la última para toda la Humanidad!”. Palabras que fueron poco tenidas en cuenta, por algunos medios católicos y entre ellos los Bergoglianos.

    Unidos en la Oración. Hasta pronto. Saludos.

    Fortunato Buendía.

  2. Que Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo en su infinita misericordia les ampare, les guíe y les guarde…

  3. Estimados PP. Deseo con todo el corazón, una Santa y Feliz Navidad. El Niñito Dios, que viene a salvarnos, sabrá recompensarlos por el inmenso bien que están haciendo.

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