¿Jubileo abierto a los musulmanes?

Después que un periodista de La Croix entrevistara al Cardenal Parolin el domingo pasado, 15 de noviembre, preguntando qué sentido adquiere el Jubileo de la misericordia en el “actual contexto de guerra”, el secretario de Estado afirmó que los musulmanes “pueden asociarse a este año santo, como desea el Papa” (La Croix). Diversos noticieros salientaron esa frase vehiculando dicha información bajo títulos afirmando que el jubileo también está abierto a los musulmanes.

Una dimensión ecuménica del Jubileo no podría subestimar una verdadera noción de lo que un año de indulgencia significa como ocasión propicia para encontrar la misericordia… bien entendida. A este respecto parece oportuno aclarar posibles confusiones, mostrando la doctrina de la Iglesia a ese respecto.

Juan pablo II en su Bula de Convocación del Gran Jubileo del Año 2000 (N° 5) remonta al año 1300, “cuando el Papa Bonifacio VIII, acogiendo el deseo de todo el pueblo de Roma, inauguró solemnemente el primer Jubileo de la historia. Recuperando una antigua tradición que otorgaba ‘abundantes perdones e indulgencias de los pecados’ a cuantos visitaban en la Ciudad eterna la Basílica de San Pedro, quiso conceder en aquella ocasión ‘una indulgencia de todos los pecados no sólo más abundante, sino más plena’”. (Bula “Incarnationis mysterium”, 29 de noviembre de 1998)

El mismo documento, en su numeral 9 señala que “signo característico, muy conocido entre los fieles, es la indulgencia, que es uno de los elementos constitutivos del Jubileo. En ella se manifiesta la plenitud de la misericordia del Padre, que sale al encuentro de todos con su amor, manifestado en primer lugar con el perdón de las culpas. Ordinariamente Dios Padre concede su perdón mediante el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación. […] Precisamente a través del ministerio de su Iglesia, Dios extiende en el mundo su misericordia mediante aquel precioso don que, con nombre antiguo, se llama «indulgencia ».

La mencionada bula, también recuerda en el numeral 11 que el “Año Santo es por su naturaleza un momento de llamada a la conversión”.

El catecismo de la Iglesia católica (Capitulo II, Artículo 4, X.) explica a respecto de las indulgencias que

1471 La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia”.

Y poco antes, al tratar de dicho sacramento (II, 4, VI), el catecismo recuerda:

1445 Las palabras atar y desatar significan: aquel a quien excluyáis de vuestra comunión, será excluido de la comunión con Dios; aquel a quien que recibáis de nuevo en vuestra comunión, Dios lo acogerá también en la suya. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios”.

La Iglesia, efectivamente, confiere especial importancia a las indulgencias, inclusive establece una legislación a su respecto. El «Código de derecho canónico» (c. 992) las define con precisión:

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

Y recuerda (c.996), sobretodo, que “para ser capaz de lucrar indulgencias es necesario estar bautizado”.

Al cruzar la puerta santa, recordemos a católicos y no católicos cómo debemos aprovechar los abundantísimos frutos de la divina misericordia, que no podremos coger mientras dejemos de lado aquello que verdaderamente es sustancial en este año de gracia.

¿Qué quiere decir el Cardenal Parolin, y por ende Francisco, con esa extraña apertura del año jubilar a los musulmanes? ¿Es una invitación a su conversión a la Iglesia Católica? Quizá no… pues recordemos, como ya fue estudiado en el Denzinger-Bergoglio, que para Francisco cristianos y musulmanes tenemos una fé que es la misma…

Palabras y más palabras, confusión y más confusión…

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3 thoughts on “¿Jubileo abierto a los musulmanes?

  1. Bergoglio es un farsante neurótico que seguirá riéndose del catolicismo y del Dios de los católicos hasta que le paren los pies o la espiche. Vista la varonil heroicidad, la fuerte valentía y el amor por Cristo y Su Iglesia de los que pueden frenar su campaña de destrucción y campo arrasado, me malicio que será la segunda opción.

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