Cuando los pobres expulsaron a Cristo…

Del corazón brota el amor, del corazón brota la compasión, del corazón fluye la vida. En un hogar, los hijos son la preocupación principal de la familia, pero el corazón es la madre. Sin la madre, ¿qué son los hijos?

En la vida cristiana, también tenemos un corazón que ama, que compadece, que da vida, pero no es un corazón de una madre sino un Divino Corazón: es Jesús. Él mismo es el corazón que vela por sus hijos, que cuida de los pobres, tanto los de bienes materiales como de espirituales. Jesús es el Corazón de la Buena Nueva, que anuncia a todos sin excepción el mensaje de salvación. Es el proprio redentor que nos estimula en el camino de conversión con palabras de compasión: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11, 28). Tenemos cuidado en no atribuir a los hijos, objeto del desvelo de la madre, el corazón, que es de ella. Sin Jesús, ¿que sería de los pobres? El Evangelio es sobre todo el anuncio de Jesús Cristo y su amor por nosotros. Veamos lo que el Magisterio bimilenario de la Iglesia tiene para enseñarnos. Entra aquí→

One thought on “Cuando los pobres expulsaron a Cristo…

  1. Satanás buscaba convertir a Cristo en un reformador social y rechaza a Cristo como Redentor.

    LAS TENTACIONES DE CRISTO: ¡SÉ UN TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN!

    “La primera tentación de nuestro Señor fue la de convertirse en una especie de reformador social y dar pan a las multitudes del desierto que no pudieran encontrar en él más que piedras. La visión del mejoramiento social sin una regeneración espiritual ha constituido una tentación a la que han sucumbido por completo muchos hombres importantes de la historia”.

    “El maligno espíritu le estaba diciendo: “¡Empieza con la primacía de lo económico! ¡Olvida todo lo referente al pecado!” Todavía sigue diciendo lo mismo con diferentes palabras…”

    “Nuestro Señor no estaba negando que los hombres deban ser alimentados, o que deba predicarse la justicia social, sino que aseguraba que estas cosas no son lo primero de todo. En realidad, estaba diciendo a Satán: “Me estas tentando para que establezca una religión que suprima las necesidades; tú quieres que yo sea un panadero en vez de un salvador; un reformador social en vez de un redentor. Me estás tentando para que me aleje de mi cruz, sugiriéndome que yo sea un caudillo barato del pueblo, llenando sus vientres en vez de llenar sus almas. Quisieras que yo comenzara con la seguridad en vez de terminar con ella; quisieras que yo trajera la abundancia externa en vez de la santidad interior”.

    “¡Yo sé que es el hambre humana! Yo mismo he pasado cuarenta días sin comer nada. Pero rehúso convertirme en un mero reformador social que se limita a abastecer el vientre. No puedes decir que me desentienda de la justicia social, porque en este momento estoy sintiendo el hambre del mundo”.

    “¡Apártate, Satán! Yo no soy como un obrero social que nunca ha sentido hambre él mismo, sino uno que dice: “¡Yo rechazo cualquier plan que prometa hacer más ricos a los hombres sin hacerlos más santos!” ¡Recuérdalo! Yo, que digo: “¡No sólo de pan!”, ¡no he probado el pan desde hace cuarenta días!”.

    Arzobispo Fulton J. Sheen, Vida de Cristo, Ed. Herder, Barcelona 1996, p .63-64

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