Cuando el lobo ataca a las ovejas, ¿qué debe hacer el Pastor?

La figura del Buen Pastor dispuesto a enfrentar al lobo a costa de su vida para proteger y salvar a sus ovejas (Jn 10,11-12) es una imagen elocuente y conmovedora. Elaborada por Nuestro Señor Jesucristo para definirse a sí mismo, expresa entre otros atributos, el celo pastoral que todo Obispo, en colaboración con su presbiterio y bajo la autoridad del Sumo Pontífice, debe poseer para el ejercicio competente de su misión “de enseñar, de santificar y de regir” al pueblo de Dios (Decreto del Concilio Vaticano II, Christus Dominus, n. 11).

Estudiando la Historia de la Iglesia, desde los agitados días de Pío IX hasta el fin del pontificado de Benedicto XVI, se comprueba que los romanos pontífices fieles a esa misión “de enseñar, de santificar y de regir” el rebaño que les fue confiado por Cristo Jesús, no dudaron en condenar de modo tajante los errores del marxismo y alertaron sobre los graves trastornos que la aplicación de su doctrina acarrearía para el orden económico y social. La triste experiencia de las naciones que fueron y que en la actualidad son férreamente subyugadas por los partidos comunistas o socialistas es patente: hambre, tiranía, esclavitud y opresión. La Historia reciente de la humanidad confirma que las condenaciones de Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI, en su calidad de Pastores y Maestros autorizados, tenían todo fundamento. No obstante lo anterior, la misma Historia confirma que en el campo eclesiástico Karl Marx no dejó de ejercer una extraña fascinación. Esta fascinación degeneró en la llamada “Teología de la Liberación” que Juan Pablo II, en estrecha colaboración con el Cardenal Ratzinger, denunciaron y condenaron: “El primer gran desafío que afrontamos fue la Teología de la Liberación que se estaba difundiendo en América Latina. Tanto en Europa como en América del Norte era opinión común que se trataba de un apoyo a los pobres y que por tanto de una causa que se debía aprobar sin duda. Pero era un error” . (Entrevista a Benedicto XVI sobre Juan Pablo II, 7 de marzo de 2014)

La ideología marxista y sus tres derivados: “socialismo”, “comunismo” y “Teología de la Liberación” vinieron a la mente de millones de fieles de los cinco continentes al tomar conocimiento de algunos confusos episodios ocurridos durante el Viaje Apostólico de Francisco a las Repúblicas de Bolivia, Ecuador y Paraguay el pasado mes de julio.

¿El más comentado de ellos? Sin duda, el simbólico e interesado obsequio que el Presidente de Bolivia y máximo dirigente del “Movimiento al Socialismo boliviano”, Evo Morales, dio a Francisco. El santo crucifijo re-diseñado con los símbolos del comunismo: la hoz y el martillo. Morales, además, para manifestar la amistad y cercanía que lo une al Obispo de Roma, lo distinguió con sendas condecoraciones. La más emblemática de ellas, la figura del mismo polémico crucifijo grabada en un llamativo medallón.

Fue un episodio realmente inusitado. Los medios de prensa intentado en vano “descifrarlo” se apresuraron a declarar que Francisco había afirmado con desagrado que “eso [el crucifijo con la hoz y el martillo] no está bien”.

Sin embargo, el propio portavoz del Vaticano, Padre Federico Lombardi, acosado por la prensa, comenzó a aclarar las cosas: “El Papa no ha tenido una particular reacción a esto ni me ha dicho que manifieste particular reacción negativa a esto”. Afirmando además que ese crucifijo no tiene una interpretación ideológica específica… (sic!)

Finalmente, fue el propio Francisco quien disipó todo tipo de especulaciones cuando a propósito del bochornoso obsequio fue interrogado por la prensa durante el vuelo de regreso a Roma.

¿Qué dijo Francisco sobre el ideólogo de este insólito crucifijo? ¿Lo criticó? ¿Lo elogió? ¿Se ofendió realmente Francisco con estos regalos ofrecidos por el presidente socialista boliviano? ¿Qué debemos concluir de sus palabras?

Para realizar una hermenéutica —como él mismo aconseja en la misma entrevista—, o una interpretación apropiada de estos hechos y las posteriores explicaciones ofrecidas, nunca estará demás un nuevo estudio, pero enriquecido, de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. (Ver también estudio anterior) ¿Qué enseñaron los papas precedentes al respecto del socialismo, el marxismo y la Teología de la Liberación? ¿Cuál debe ser la posición de un católico a propósito de estas corrientes ideológicas? Entra y verás ⇒

2 thoughts on “Cuando el lobo ataca a las ovejas, ¿qué debe hacer el Pastor?

  1. 1Em verdade, em verdade vos digo: quem não entra pela porta no aprisco das ovelhas, mas sobe por outra parte, é ladrão e salteador.2Mas quem entra pela porta é o pastor das ovelhas.3A este o porteiro abre, e as ovelhas ouvem a sua voz. Ele chama as ovelhas pelo nome e as conduz à pastagem.4Depois de conduzir todas as suas ovelhas para fora, vai adiante delas; e as ovelhas seguem-no, pois lhe conhecem a voz.5Mas não seguem o estranho; antes fogem dele, porque não conhecem a voz dos estranhos.6Jesus disse-lhes essa parábola, mas não entendiam do que ele queria falar.7Jesus tornou a dizer-lhes: Em verdade, em verdade vos digo: eu sou a porta das ovelhas.8Todos quantos vieram antes de mim foram ladrões e salteadores, mas as ovelhas não os ouviram.9Eu sou a porta. Se alguém entrar por mim será salvo; tanto entrará como sairá e encontrará pastagem.10O ladrão não vem senão para furtar, matar e destruir. Eu vim para que as ovelhas tenham vida e para que a tenham em abundância.11Eu sou o bom pastor. O bom pastor expõe a sua vida pelas ovelhas.12O mercenário, porém, que não é pastor, a quem não pertencem as ovelhas, quando vê que o lobo vem vindo, abandona as ovelhas e foge; o lobo rouba e dispersa as ovelhas.13O mercenário, porém, foge, porque é mercenário e não se importa com as ovelhas.14Eu sou o bom pastor. Conheço as minhas ovelhas e as minhas ovelhas conhecem a mim,15como meu Pai me conhece e eu conheço o Pai. Dou a minha vida pelas minhas ovelhas.16Tenho ainda outras ovelhas que não são deste aprisco. Preciso conduzi-las também, e ouvirão a minha voz e haverá um só rebanho e um só pastor.17O Pai me ama, porque dou a minha vida para a retomar.18Ninguém a tira de mim, mas eu a dou de mim mesmo e tenho o poder de a dar, como tenho o poder de a reassumir. Tal é a ordem que recebi de meu Pai. (Evangelho de São João, cap. 10)

  2. El pastor debe defender a las ovejas, pero si es asalariado, huira cuando vea venir al lobo y lo que es peor…puede estar infiltrado en el rebaño para llevarlas al precipicio.

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