Francisco y el curioso milagro de la “no multiplicación” de los panes …

Probablemente, muchos de nuestros lectores recibieron sus clases de catecismo en los movidos años 70 y, cierto día, abrieron como platos sus pequeños ojos, escandalizados al oír que el milagro evangélico de la multiplicación de los panes no pasaba de una metáfora para simbolizar el poder de compartir con los demás. Era un tiempo en el que valía todo… y muchas inocencias se perdieron…

En sentido contrario a tales imaginaciones, este milagro es, en la primera de las dos veces que fue realizado, el único contado por los cuatro evangelistas. Por esa razón, no es difícil formar un cuadro bastante completo de las circunstancias que lo rodearon. Por conocer, conocimos hasta la cualidad de los panes y su procedencia exacta: eran de cebada, y fueron proveídos por un muchacho, según nos cuenta San Juan. En los cuatro Evangelios consta cuidadosamente el número de los beneficiados: más o menos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Por lo tanto, un milagro comprobado por una multitud de testigos, que sintieron hambre, sabían que no tenían nada que comer, pero se saciaron de panes y peces y, además, pudieron comprobar la realidad del milagro con las sobras recogidas por los discípulos.

Lo mismo ocurre con la segunda multiplicación, narrada en los sinópticos. Esta vez, con siete panes y algunos pececillos, Jesús dio de comer a unas cuatro mil personas.

Ante esa narración tan clara, ¿sería lícito para un católico dudar del poder de Cristo? El mismo que caminó sobre las aguas y convirtió el agua en vino ¿no tendría poder para multiplicar los panes y incluso para sacarlos de la nada?

Tal como ocurrió con los que buscaban a Jesús ansiosos por aprender su doctrina, a nosotros la Iglesia nos transmite una enseñanza muy firme y accesible a propósito del poder divino de nuestro Redentor, de esos episodios específicos y de cómo deben ser interpretados los demás hechos narrados en el Evangelio. Entra en el Denzinger-Bergoglio →

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3 thoughts on “Francisco y el curioso milagro de la “no multiplicación” de los panes …

  1. El otro día, a bordo del avión hacia Cuba, Francisco multiplicó 18 empanadas y le dio de comer a por lo menos 36 periodistas. Claro que solo sobraron algunas servilletas engrasadas !

  2. Los felicito por el Excelente trabajo que hacen en defensa del Evangelio de Jesucristo, por ser verdaderos pastores que velan por la salvación de las almas y por no actuar como simples asalariados de esos que callan la verdad por cuidan un puesto de trabajo.
    Dios los bendiga en su labor por la defensa de la Iglesia en contra de las sectas heréticas modernistas.

  3. Gracias, gracias queridos sacerdotes de Cristo. Gracias por defender a Cristo y a su Iglesia por encima de la propia tranquilidad y prosperidad. Gracias por amar a Dios por encima de todas las cosas, por amar a Dios, pase lo que pase.

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