Quietismo vs. Oración: ¿Debemos buscar a Dios o esperar que Él nos encuentre?

Todo cristiano sabe, sobretodo cuando pasa por momentos de duda y aflicción, donde y como encontrar a Dios a fin de obtener alivio para el alma. La oración, sea mental o vocal, es el lugar donde tenemos la seguridad de poder encontrar a Dios, puesto que Él mismo nos ha prometido que “donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mt 18, 19-20). El Altísimo está siempre dispuesto a escucharnos y atender nuestras necesidades, a cualquier hora podemos colocar nuestro espíritu en contacto con Él, basta recogernos del bullicio y dirigirle una plegaria para que misteriosamente nos hable en el fondo del corazón y de la conciencia. A primera vista, esta concepción, que tan natural suena a nuestros oídos, parece chocar con la afirmación de que a Dios “jamás se sabe dónde y cómo encontrarlo” porque “no eres tú el que fija el tiempo ni el lugar para encontrarte con Él”. ¿Dios ha cambiado su manera de obrar ante nuestras súplicas? ¿Hay una nueva manera de encontrarnos con Dios? Conviene aclarar conceptos. Veamos lo que nos enseña el Magisterio →