¿La Antigua Alianza aún está de pié?

El Concilio Vaticano II, en la Declaración Nostra Aetate n.4, recoge la doctrina siempre reconocida en la Iglesia – y cuyo origen está en San Pablo – de que el pueblo judío, al final, se convertirá al Señor: “Según el Apóstol, los Judíos son todavía muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Apóstol espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y ‘le servirán como un solo hombre’ (Soph 3,9)”. Sin embargo, ciertas afirmaciones recientes parecen dar a entender que el pueblo israelita debe permanecer donde se encuentra… y surgen las preguntas.

¿Ya no ama Dios al pueblo hebreo? ¿Ya no quiere su conversión? ¿Se salvan los judíos pretendiendo seguir la Ley Antigua? ¿Han mantenido la fe en Dios? ¿Los ritos judíos tienen la misma eficacia salvífica que los sacramentos? ¿Hay dos caminos para la salvación – la Antigua y la Nueva Alianza? ¿La Iglesia debe aprender de los judíos? Cuántas más preguntas nos hacemos, corremos el peligro de enmarañar más la cuestión… Conozcamos la doctrina veinte veces secular de la Santa Iglesia para así amar de verdad a los judíos y tener las cosas claras. Entra aquí →

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3 thoughts on “¿La Antigua Alianza aún está de pié?

  1. El tema de la pervivencia de la Antigua Alianza (y sus conexos del lugar de los judíos en el plan providente de Dios, la discontinuidad entre la Iglesia y el pueblo de Israel, o la misma voluntad de Cristo de fundar una nueva comunidad de Salvación) les va a traer a ustedes al estricote cuando se pongan a escribir el Denzinger-Ratzinger.

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